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DON’T FEAR YOUR ENEMY, LOVE HIM

diciembre 28, 2018

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Había empezado a escribir un entrada en mi blog muy profunda, profunda en su reflexión sobre lo político, lo económico y lo social en el ámbito mundial, europeo, nacional, local y vecinal y quería rematarlo con lo que ha sido mi experiencia vital este año pero, desde el primer borrador, muy ambicioso, donde cuestionaba el papel de la izquierda, la antigua y la moderna, la consolidación de los movimientos de extrema derecha populares, el Procès, Trump y Vox, otra vez la extrema derecha popular, me preocupa, la regeneración política y funcionarial (lo que está costando reemplazar a la vieja guardia), el peculiar mercado laboral español (esencialmente compuesto por camareros/as, dependientes/as, obreros/as de la construcción, taxistas y funcionarios/as) y la falta de reconocimiento social hacia las bibliotecas públicas (quizás la composición del mercado laboral tenga algo que ver con esto), se ha cruzado por mi camino Contacto, un libro que escribió Carl Sagan en 1985 y se me ha bajado el nivel de mala leche.

Podría decir que este año ha sido para mí un año en el que he tenido mucho tiempo para leer y que, no teniendo ningún proyecto claro de creación, el cuerpo me pedía lectura. Pero mentiría porque a mí el cuerpo siempre me pide lectura, tenga más o menos tiempo para leer, y además mi cuerpo y mi mente siempre están en alerta, siempre andan buscando algo, conectarse a alguna red wifi de dónde extraer información jugosa.

Este año fui a ver Ready Player One. A mis hijos les encantó, a mi me pareció otra película desaprovechada por el MÉTODO SPIELBERG: situación, situación, situación, desenlace todos juntos en un sitio, final feliz. Normalmente todo pasa en EEUU o en un barrio de EEUU. La volví a ver en verano en una sesión nocturna, esta vez con adultos. A mí me apetecía un segundo visionado, a pesar del Método Spielberg, había algo en ella que me atraía: la narrativa en el entorno virtual. Landete borró la película de su ordenador nada más acabar el visionado.

ready player one

La película está basada en un libro homónimo escrito por Ernest Cline. Me lo compré y, saltándome las partes de diálogos y explicaciones más duras se lo leí, en voz alta, a mis hijos, durante esa media hora que les cuesta dormirse cada noche. Su lectura es sencilla. Tienes más o menos esa misma sensación cuando te lees Los pilares de la tierra, o la Trilogía Millenium de Stieg Larsonn. En cualquier caso la historia en el libro estaba mucho mejor apuntalada que en la película y como llevo ya unos años dándole vueltas al tema de los Videojuegos en la narrativa, o la narrativa en los Videojuegos, me compré la primera novela del autor: Armada. Esta ya no se la leí a los niños, volvimos a la lectura de la saga de Harry Potter.

Armada es un libro narrativamente más flojete aunque, al mismo tiempo, es más ambicioso en su pretensión de unir el mundo de la ciencia ficción con el de los videojuegos. En ese momento no lo sabía pero en Armada el elemento disparador de la historia es el mismo que en el de Sagan, Contacto: el “problema” común exterior. Cuando digo exterior digo extraterrestre.

armada ernest cline

Sin duda el fuerte de Ernest Cline es la información, ambos libros están plagados de referencias, en Armada menciona el libro de Sagan, Contacto.

Contacto es otro de esos libros que te atrapa más por la historia que cuenta que por el estilo o la profundidad narrativa, más en la onda de Harari, que a pesar de su prosa sencilla no deja de plantearte cuestiones complicadas. Libros de divulgación científica, aunque en este caso, Carl Sagan se ampara bajo el manto de la narrativa.

Como decía al principio, cuando escribí el primer borrador de esta entrada en mi blog tenía la ambición de ser un profundo análisis que fuera de lo más global a lo más local para acabar desembocando en lo personal. Y es que el estado de las cosas, tanto mundiales, como nacionales o locales da para disertar sin parar durante un buen rato: BREXIT, PROCÈS, VOX, TRUMP, PROTECCIONISMO, PUTIN, FRONT NATIONAL… Hay un deseo, o una voluntad, que surge de lo más alto (un hombre con tanto dinero que puede pagarse ser presidente de los EEUU) y que se conecta directamente con lo más llano (las personas que con trabajos más o menos precarios sustentan un país) sáltandose todo lo que hay en medio: educación, cultura, democracia: humanismo. La democracia ha sido tan mal utilizada por el capitalismo, especialmente desde la caída del muro, que ahora parece una estructura de la que solo quedan las columnas. Esas columnas se están tambaleando. Me estoy volviendo a poner intenso, profundo, mesiánico… Peligro. Volvamos a Contacto de Carl Sagan.

La protagonista de Contacto es Ellie, una científica en un mundo de hombres. Paul Sagan hace un ejercicio muy interesante al ponerla en ese escenario tan adverso. De una forma sencilla ensalza una reivindicación que hoy en día, por desgracia, en vez de haberse solucionado, parece seguir siendo un lugar común, un campo de batalla en plena ebullición que aún no obtiene los resultados deseados y que aunque para mí es algo obvio hay que seguir recordándo para que la mujer (sea lo que sea lo que se esconda tras esta acepción, incluso yo mismo puedo estar detrás de ella) encuentre el lugar que le corresponde en la postmodernidad: a pesar de que ella es tanto o más inteligente que sus compañeros tiene que levantar la voz para hacerse oír.

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Contacto habla también de trabajar y cooperar transnacionalmente para solucionar un problema global. Un problema exterior. Ernest Cline en Armada enumera películas donde el Armagedón es la excusa para conseguir la unión de la humanidad. A mi me viene a la mente el cómic Watchmen de Alan Moore o la peli La llegada de  Denis Villeneuve. Pero, para desgracia de la humanidad, para esta humanidad real que nos ha tocado vivir, el problema exterior global no llega, y la principal cooperación transnacional que hemos conocido, la que ha servido de excusa para construir puentes entre países y continentes, la económica (va a acabar por ser el mal menor, si las cosas pueden ir a peor, apuesta por ese escenario) igual que el humanismo de salón que la legitimaba, se está quedando en un armazón sin contenido. Un armazón que ya no da respuestas a las necesidades de los nuevos mandatorios de los pueblos antiguos en una nueva era global.

Ante la atomización y la diáspora del pensamiento humanista (todos nos parapetamos tras nuestra microverdad) emerge, se consolida, un humo negro. Un estandarte de VERDAD oscura que apela a tiempos pasados. Filosóficamente es como si estuviéramos volviendo a la era de la máquina a vapor. La necesidad de tener algún lugar donde asirse, la necesidad de protegerse de la amenaza, sea esta cual sea (no sabemos ya cuál es la amenaza), nos estamos convirtiendo en nuestra propia amenaza. La POSTVERDAD acabará por entregarnos a la PREVERDAD. En vez de dar dos pasos hacia la luz hemos retrocedido tres hacia la oscuridad.

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Leer a Carl Sagan es sumergirnos en su entusiasmo, en su fé en el ser humano, en una visión laica, ciéntífica y progresista (en el sentido de que el ser humano aún puede progresar) y, sobretodo, es dejarnos llevar por la certeza de que tarde o temprano encontraremos ese cable que vendrá del exterior para tirar de la humanidad y dirigirla hacia su siguiente estadio.

Porque de esto trata esta entrada, de esto trata el cambio de paradigma del ser humano actual: hemos agotado nuestra capacidad evolutiva en esta etapa, a partir de ahora solo podemos retroceder. Hemos recorrido todos esos caminos que nos iban a llevar más allá. La humanidad necesita urgentemente poder ver más allá para no mirar más acá, hacia dentro, hacia el vecino como enemigo, hacia la amenaza colindante que le ha acompañado desde su nacimiento. Hacia atrás. Hacia el miedo dentro de la oscura caverna.

Y aquí es donde encuentro el puente para  hablar por fin de lo que me interesa. De mí mismo, de mi experiencia personal frente a la amenaza. Me pido disculpas a mí mismo porque no he podido desarrollar tanto como había planteado en mi primer borrador temas como EL PROCÈS (No hay coyuntura internacional, ha sido un buen primer intento, seguid trabajando para que el segundo sea menos improvisado), BREXIT (nadie se creyó nunca que al Reino Unido le interesase lo más mínimo la UE, salvo para hacer negocios, de Gaulle tenía razón: no deberíamos haberlos dejado entrar nunca), Putin (tiene un problema similar al de China, hablan únicamente un lenguaje militar y económico, quieren pero no tienen ni idea de cómo encontrar la legitimidad mundial, la razón es sencilla: en la era que estamos por ver acabar no existe legitimación sin libertad política. Deja que las intenciones políticas se pierdan en el embrollo de la representación parlamentaria y sé aparentemente antiautoritario, el proceso democrático se encargarça de enfriarlo todo) y finalmente nos queda el movimiento #metoo (no he hablado mucho de él porque es un movimiento recién nacido que supone una revisión en profundidad de las relaciones humanas, todo lo que nos parece obvio hoy, hace un año, no lo era hace 20 años, lo importante es haber encontrado una voz común, una clara definición de lo que ya no queremos que pase, a partir de ahí empieza una larga batalla, sin duda estamos mejor que Ellie, la protagonista de Contacto, pero queda un larguísimo y árduo camino por recorrer, sin contar con que la coyuntura tampoco acompaña).

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¡Ah! Se me olvidaba: el medioambiente. Era el elemento transnacional que nos podía unir a todos: la búsqueda de una solución global y limpia al problema de la degradación medioambiental. Desde que empecé a estudiar siempre lo vi como un motivo alrededor del cual se podría articular una acción global multinacional. Una investigación conjunta (volvemos a la unión frente a la amenaza común) que permitiera una solución beneficiosa para todos. Leo esta última frase: una solución beneficiosa para todos.

Me río de mi ingenuidad, y también me río de que me he descuidado y me he vuelto a poner intenso, profundo, justo cuando iba a hablar de mi mismo, de mi experiencia con respecto a la amenaza. Entre risas, me rio de mi mismo y de la caprichosa deriva de la humanidad, reflexiono en UNA SOLUCIÓN BENEFICOSA para todos. Paro de reir en seco. Para conseguir una solución beneficiosa para todos tendríamos que dejar de pensar en términos nacionales y empezar a pensar en términos de humanidad. En realidad ese ha sido el gran fracaso del siglo XX: no haber podido superar el encasquetamiento humano dentro del término nación. Hemos intentado destruirlo, desvirtuarlo, ocultarlo, pero el término nación, la patria, las patrias del mundo han resurgido de las profundidades ante el miedo del qué somos sin nuestra patria, sin nuestras tierras, sin nuestras tradiciones. Volvemos a las cavernas. Preferimos la oscuridad de las cavernas, volver a cometer los errores ya conocidos que caminar hacia la luz exterior, hacia el camino que nos muestra el Cosmos, Carl Sagan y Ellie, la protagonista de su novela, Contacto. El artefacto ESTADO NACIÓN nos ha impedido convertirnos en LA HUMANIDAD. Quizás, como con el PROCÉS, tengamos que replegarnos, guardar a buen recaudo la información para que no la quemen los fanáticos y esperar a que se produzca realmente ese CONTACTO con una vida extraterrestre que nos de significado y que nos permita a la HUMANIDAD definirnos por oposición.

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Sí, me ha quedado una entrada pseudoprofunda, pseudocientífica y pseudo reflexiva, dejemosla en una entrada de OPINIÓN. Ahora sí, voy a dar el paso de explicar mi experiencia con la amenaza. Voy a intentar ser breve. Esa amenaza exterior que no llega para la humanidad llegó a mi vida a principios de este año que acaba en forma de destitución de mi puesto de trabajo. Ahora lo podemos llamar ya por su nombre. No es que me echaran del trabajo, soy funcionario, me destituyeron de mis funciones, de una forma enrevesada y traumática. Se podrían haber buscado otras formas de hacer las cosas pero de haber sido así no hubiese sido nunca demisionado de mi puesto.

Está bien, las cosas son como son y cada vez que recuerdo lo que pasó me tranquilizo pensando en que yo, por lo menos tengo la conciencia tranquila, no soy yo el que ha tenido que socavar la profesionalidad de alguien para justificar un cambio. No soy yo quien ha tenido que medrar para conseguir la legimitación de una acción que a la postre ha resultado vacua y prescindible. Porque, ¿ha mejorado la situación con el cambio? NO. Entonces por qué complicarse la vida. Queda claro que no soy yo quien tendrá que responder a esta preguntas.

En su día busqué una razón y la respuesta fue porque sí, por mis huevos. Fue entonces cuando la amenza se convirtió en un hecho real, fue entonces, cuando vi que YA NO HABÍA NADA QUE HACER, cuando vi que la amenaza de destrucción era tan inminente que mi vida corría peligro (en sentido metafórico, claro está, en este caso era más bien mi salud mental) algo en mi interior se puso a buscar desesperadamente una luz exterior. Un lugar al que asirme para resistir la travesía por la oscuridad que me esperaba.

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No sé cómo se me ocurrió la idea de irme a Québec. No quiero teorizar demasiado sobre el origen de esta decisión. Sin embargo sí que quiero que imaginéis una persona sentada en una playa visionando una ola gigantesta a una distancia suficiente como para tener un mínimo margen de acción, si es lo bastante ingeniosa y creativa. Supongamos que la única manera que tiene de escapar es por el aire y que de alguna manera con el material que tiene allí puede construir una especie de ala delta, un aparato que sin combustible y con la fuerza del viento que levanta la propia ola que lo va a aniquilar va a logra enlairarse y buscar otro trozo de tierra donde ponerse a salvo. ¿Tenéis la imagen? Pues ese fui yo desde enero de este año hasta finales de junio, construyendo sin perder la calma, ese ala delta mientras con el rabillo del ojo veía la ola infernal acercarse. Y fue solo en el último segundo, con las gotas de la ola mojando ya mi cara, que cogí el avión, junto a mi familia, que me llevó hasta Toronto. Una semana después llegué en coche a Montréal y mi vida cambió, a mejor, para siempre.

A diferencia que a La Humanidad, el año empezó mal para ella y ha acabado peor, puedo decir que gracias a la amenaza externa, que estuvo a punto de aniquilarme, para mí, un año que iba a ser de mierda, ha acabado por ser uno de los mejores años de mi vida. Y no solo eso, ha sembrado lo que voy a ser en los próximos 20 años. Antes de que apareciera la amenaza externa iba a ser una cosa, ahora seré alguien totalmente diferente. Así que, aunque parezca mentira, esta es una entrada de agradecimiento a mi GRAN ENEMIGO. Sin su existencia, y sin su decisión parcial de apartarme del que había sido mi puesto de trabajo desde el 2009, no me hubiese convertido jamás en LA PERSONA que ahora sé que voy a ser.

DON’T FEAR YOUR ENEMY, LOVE HIM.

avion antes de la ola

FELIZ 2019

 

 

 

 

 

 

 

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#viajandoconNANOS #Cuaderno de #Campo para #niños 10 #rutas #agua #Valencia

noviembre 9, 2018

viajandoconNANOS

#viajandoconNANOS

Es viernes ya y hoy os traemos muy buenas noticias.

El Viernes 21 de Diciembre haremos la Presentación de nuestro Libro:

“Cuaderno de Campo para Niños. 10 Rutas de Agua por Valencia”.

De 18h a 20h en la Cafetería Lidora, en la Calle Palacio nº3 de L’Eliana (Valencia).

Os invitamos a merendar y a pasar la tarde con nosotr@s.

Habrá también una Exposición Fotográfica de algunos de los Viajes que hemos hecho.

Y sortearmos 3 Libros entre todos los asistentes.

Estáis tod@s invitad@s.

¡Os esperamos!

Feliz fin de semana

Autor: viajandoconNANOS

Ilustrador: Iván Alfaro

#viajandoconNANOS #libro #cuaderno de #campo para #niños 10 #rutas #agua #valencia.jpg

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La bendita destrucción de los cánones

septiembre 25, 2018

¿Qué es el miedo?

[Spoiler del libro The Terror]

Un Iceberg que al darse la vuelta es un monstruosopolar que salta sobre nuestro bote para devorarnos.

Cuando empecé a escribir estaba de alguna manera vetado escribir sobre uno mismo, desde el yo como narrador experimentador real de la propia historia. Era como algo incorrecto, como algo que no se consideraba literatura. Estaba aún peor visto incluir en la narración las dificultades del proceso de escritura en sí mismo, es decir, exponer al lector las dificultades intrínsecas que tiene el conseguir el método adecuado para transmitir de la mejor manera lo que queremos contar.

Desde entonces hasta ahora han pasado muchos años, más de diez, entre medio, yo publiqué La conquista del Oeste en el 2014, lo conté en primera persona y plasmando todas mis dudas a la hora de encontrar la mejor manera de contar la historia, y Bolaño, ya entonces, se había consagrado como la nueva gran verdad de la literatura latinoamericana, aunque ya llevara más de 9 años muerto.

No sé si tiene que ver con la revolución numérica (así la llaman los francófonos, por los 0s y los 1s) pero da la sensación de que en estos últimos 15 años el algoritmo digital que nos acompaña desde el primer día que introducimos nuestros datos en la red está cumpliendo con el objetivo de acercar necesidades y consumidores. Está consiguiendo crear consumos específicos para necesidades concretas. El mini mercado personalizado frente al mercado de masas. Aunque ese minimercado a escala mundial se convierte en un gran mercado. Mira sinó la cantidad de fans que tiene un producto tan peculiar como TWIN PEAKS.

Por qué hablo de esto. Del algoritmo. Por la desaparición de los cánones, porque al haberle dado voz a la gente nos hemos dado cuenta de que los cánones ya no son más que meros indicadores de un tiempo donde existía una dictadura del saber. Del hacer. Los gustos de las personas han demostrado estar por encima de los criterios estipulados por los poliburos como correctos. Y para su sorpresa los gustos y necesidades de las personas son tan extensas como personas hay. Hemos pasado de ser una masa homogénea a un miriada de pequeñas islas de deseo.

Esta situación me legitima, por ejemplo, a considerar que soy escritor, el hecho de no sentirme solo en la definición de lo que hago, me legitima. Legitima mi verdad frente al canon.

Pero no solo eso, además, al destruir el canon, al coexistir lo que fue canon con  lo que realmente deseaban las personas, algo más variado, más extenso, podemos reconsiderar el pasado desde otra perspectiva. Por ejemplo, Michael Jackson, Prince y Madonna me gustan más ahora que en los 80. En los 80 estaban siempre ahí, ahora están solo si yo lo decido.

¿Qué significa todo esto? Que ya no hace falta escribir como Juan Benet para ser considerado un buen escritor en España. Hay quien sigue empeñado en ello, en conseguir el reconocimiento academicista del Canon pero, la verdad, es que ya no es necesario.

No recuerdo el día que empecé a seguir la progresión como novelista de Miguel Ángel Hernández. Supongo que como en muchas otras ocasiones lees alguna recomendación o referencia, te haces con el libro, y con un poco de suerte consigues que el autor te enganche con su modo escribir.

Su dos primeros libros son muy similares pero, lo comentó en la presentación que presencié hace un par de semanas en la librería Ramón Llull, en ambos se intuía que Miguel Angel tiene claro cómo ha de construir la narrativa de sus libros para que funcionen como un artefacto literario eficaz.

Supongo que a veces es cuestión de conocer ciertos mecanismos, ciertas dinámicas, saber cómo ordenar las ideas, los capítulos, saber reprimir al monstruo del estilo para que no sepulte la dinámica, la idea, para no aburrir.

Miguel Angel es un escritor de gran precisión. No se anda por las ramas, no pretende epatar a la RAE, pretende contar su historia con vigor.

Como digo sus dos primeras novelas son similares, la primera es más inocente es sus planteamientos, aún quiere jugar al narrador creador de personajes. En la segunda este papel del narrador omnisciente empieza a diluirse para acercarse a la primera persona. En la tercera el narrador es directamente él. El objeto narrativo gana y se fortalece.

Mientras leía su última novela no dejaba de pensar en Emmanuel Carrère, el Emmanuel Carrère español. Soy de los que piensan que hoy en día el escritor debe confundirse con su obra. Debe aparecer en su obra. Que cualquier cosa fuera de esta consideración resta veracidad, saca a la superficie el artificio que finalmente acabamos descubriendo y que termina por decepcionarnos. Al no ser que trabajemos en novelas extensas. The Terror, como una novela de Tolstoi, no decepciona. Pero para crear un mundo veraz fuera de nosotros mismos necesitamos casi mil páginas, necesitamos tiempo literario.

Ya esta todo casi dicho, releo lo que escrito y, claro, me sobra la primer frase, la pregunta, el miedo como excusa para introducir The Terror (el libro), pero claro, la pregunta tiene otra razón de ser y, una vez destruido también el canon de la crítica literaria, me dispondré a contar lo siguiente, quien se lea el libro comprenderá mejor la sensación de terror que experimenté al leerme el libro de Miguel Ángel Hernández, El dolor de los demás:

No recuerdo muy bien si fue en 2003 o 2004, me fui a un pueblo de la huerta murciana a grabar uno de los discos más frustantes de mi vida. El estudio de grabación, que ya conocía de años anteriores, estaba situado en medio de la huerta, en medio de campos y campos de limoneros. La casa de campo estaba muy deteriorada. Aún así cumplía sin problemas su función de estudio de grabación. En lo que había sido el salón, el músico, o sea yo, tocaba o cantaba, y en lo que debió ser la cocina estaba la mesa de grabación. Al lado del salón habían un par de habitaciones. Y aunque la casa parecía más grande no había acceso al resto de la construcción. En un porche, al lado de la entrada, había un coche, un 127 o algo así, con un radio cassete que el técnico tenía conectado a la mesa para escuchar la grabación. Era el test de los 90s, si sonabas bien en el radiocassette del coche, sonabas bien en cualquier parte. Delante del coche una especie de balsa en ruinas sin agua y llena de escombros, y limoneros, limoneros como horizonte vegetal.

Se hicieron las 20h00 y el técnico de sonido me dijo que se iba. Yo le dije que me quedaba allí, que iba a dormir allí, en el “estudio”. ¿Estás seguro?, me dijo, no prefieres ir a un pensión en el pueblo. Estarás más tranquilo. En mi vehemencia le contesté, ¿más tranquilo que aquí rodeado de limoneros? Tu mismo, me dijo, yo me vuelvo a Murcia, y sin insistirme más se marchó.

Vi el atardecer sentado en el porche, al lado del coche. Se hizo de noche y algo me empujó a meterme en casa. Pensé, me hago el último canuto dentro y a dormir. Pero en realidad, al irse la luz, de la oscuridad en la que se sumergían los limoneros vino una ligera brisa que se metió por detrás del camal, subió por mi pantorrilla y por mi espalda y salió por mi nuca dejándome helado.

Una vez dentro cerré bien la puerta. Me quedé en calzoncillos y en camiseta, me hice el canuto y me puse al leer mientras fumaba. Las camas estaban en la habitación contígua al salón pero cogí uno de los colchones y me lo llevé a la pecera, donde estaba la mesa de grabación. Tumbado en el colchón oí el primer ruido. Un golpe como de piedras al caer al suelo. Me levanté sobresaltado del colchón. Mi primera reacción fue la de abrir la puerta y salir fuera pero cuando estaba a punto de abrir, no me atreví. Volví sobre mis pasos y me forcé a pensar que el ruido había sido de algún gato buscando comida. Me había traído un par de botellas de vino, antes de volver a sentarme en el colchón abrí una de ellas y me serví un vaso. De nuevo me puse a leer. Casi tiro el vaso cuando algo golpeó la puerta. Un escalofrío recorrió mi médula espinal. La ostia, pensé. Me bebí el vaso de golpe. Me levanté y me acerqué sigilosamente a la puerta. Todo parecía tranquilo ahí fuera. Se me pasó por la mente abrir la puerta, salir corriendo, llegar hasta mi coche, aparcado en medio del campo de limoneros e irme hasta el pueblo. Pero no podía. Algo me decía que me debía quedar dentro. Volví al colchón, me hice otro canuto y me llené otro vaso de vino. No me podía dormir. La cabeza me iba a mil. Me dije, toca, toca, toca un poco la guitarra, revisa los temas, así mañana grabarás a la primera, claro, dije, claro, voy a tocar, llevo el puntito justo para tocar y revisar los temas, así que sin moverme del colchón saqué la guitarra de la funda y me puse a tocar, así me acabé la primera botella. Abrí una segunda botella. Los temas eran complicados porque había intentado llevar al máximo mi capacidad de escritor de canciones, es decir, eran canciones de seis minutos de media, canciones basadas en las letras, sin espacio casi para los arreglos, canciones para acabar con la paciencia de cualquiera, además eran canciones escritas desde la candidez, que es lo peor que le puede pasar a un adulto, escribir canciones cándidas sin ser consciente de ello y pretendiendo ser combativo y corrosivo. Y entonces vino el gran grito.

Pensar que aquel sonido lo había producido un gato cazando estaba lejos de calmarme sobre todo porque era imposible que un gato gritara como una mujer a la que están matando.

El corazón estaba a punto de salirme por la boca, mis manos estaban tan frías que podría yo mismo haber estado muerto. No me podía mover, no sabía qué hacer. Estaba allí, en una casa en ruinas en medio de la huerta murciana rodeado de limoneros sin poder reaccionar. Y ahí, quieto, me quedé.

La luz del día empezó a entrar por entre las rendijas del borde superior de las persianas, las subí. Se iluminó la habitación con luz natural. Apagué la lámpara. Dejé la guitarra en su funda y fui hacia la puerta. Salí y me senté en el porche. Al rato llegó el técnico de sonido. Qué, ¿qué tal has dormido? Muy bien, le dije, me he llevado un colchón a la pecera y he dormido de tirón. Joder, que suerte, yo no he podido volver a dormir aquí, desde 1995, desde que faltaron mis hermanos(*).

*Gracias a tu libro, Miguel Ángel, he encontrado la forma de contar esta historia. Historia a la que mi subconsciente volvía cada cierto tiempo en busca de una solución narrativa que le permitiera salir a la superficie (**).

** Toda coincidencia con la realidad es pura casualidad

Oda al funcionariado español!

septiembre 3, 2018

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Despierta!

La nación te necesita,

Europa te necesita,

Tu pueblo te necesita.

 

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Levántate!

Sé que te fortaleciste de la mano del dictador,

Franco, ese pequeño gran dictador,

Que gracias a ti contuvo al pueblo,

Que gracias a ti guió al pueblo,

Que gracias a ti arrebañó al pueblo.

 

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Mírate!

Tienes orígenes oscuros,

Tienes orígenes sucios.

Tu maquinaria hunde sus engranajes

en las más pútridas carnes

del maquiavelismo político Nacional.

Has sido el símbolo del poder del fascismo en España.

Has sido símbolo de la venganza en España.

Símbolo de la represión  de los vencidos.

Símbolo del poder de los vencedores.

Tú y solo tú has sido quien ha establecido

Quién estaba fuera y quién dentro.

 

¡Oh! Funcionariado Español,

No fuiste creado para servir al pueblo,

fuiste creado para reprimirlo

No fuiste creado para gestar grandes hombres y mujeres

sino para mantener a salvo y localizado a tu ejército

y con la llegada de la democracia convertirlos en votantes.

 

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Libérate!

Da un paso hacia adelante,

Mira a tu alrededor,

Mira las grandes naciones.

Olvida tus orígenes, supéralos,

Abre las puertas, la guerra acabó hace 80 años,

Reconoce a la totalidad de tu pueblo.

Conviértete de verdad en una instrumente

al servicio de toda un país.

Dedícate de verdad a estar al servicio del ciudadano.

Olvida tu función policial y fiscalizadora.

Los españoles ya no somos sospechosos,

una amenaza que debes controlar.

 

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Crece!¡Hazte mayor!

¡Asume tus responsabilidades!

Tu pueblo te está observando.

Tu pueblo te está evaluando.

Ya no puedes permitirte el lujo de estar ahí,

simplemente estar ahí.

Funcionariado Español, el pueblo espera algo más de ti.

Espera que no estés ahí

solo para hacer una carrera funcionarial,

que no solo estés ahí por tener

un trabajo fijo

un salario fijo

un horario fijo

Una hipoteca

Unas vacaciones

Un coche

Un colegio privado para tus hijos…

No, Funcionariado Español,

el pueblo, los ciudadanos están esperando algo más de ti.

Algo que tiene que ver con tu función sagrada de ser un servicio público.

Con tu función sagrada de ser un servicio en favor de la ciudadanía.

La ciudadanía, el bienestar de los ciudadanos, es tu máximo deber.

Tu objetivo ´último,

Tu misión.

 

¡Oh! Funcionariado Español, ¡Te necesitamos!

Pero te necesitamos nuevo, regenerado.

Con nuevos aires, con nuevo mobiliario.

Te necesitamos con nuevos procesos de selección.

Con nuevos mecanismos para evaluar tus actividades.

Ha estado bien el tiempo que has sido un reserva de trabajo,

Una especie de empresa de contratación,

Una reserva de mano de obra asalariada con poder adquisitivo fijo

y voto asegurado.

Pero, ¡Oh! Funcionariado Español, ¡Ese tiempo se acabó!

Ese tiempo quedó atrás.

Funcionariado Español, abre los ojos,

te espera la modernidad.

Avanzas irrefrenablemente hacia la modernidad.

Las nuevas generaciones ya no comprenden tus antiguos comportamientos.

Tus antiguos rituales y objetivos.

Ahora quieren más, y tienen razón.

 

¡Oh! Funcionariado Español

Las nuevas generaciones tienen razón

porque no existe ninguna gran nación

sin un funcionariado moderno,

preparado y cualificado.

No existe ninguna gran nación

que no tenga entre su funcionariado

a algunas de las mentes más lúcidas de esa nación.

No hay nación potente y moderna que no cuente,

entre sus funcionarios con las mentes más iluminadas de esa nación.

 

¡Oh! Funcionariado Español.

No hay nación potente cuyo funcionariado

no esté en manos de las mentes más dinámicas

e imaginativas de dicha nación.

Todas estas personas iluminadas,¡Oh! Funcionariado Español,

no están muy lejos de ti.

Es más, están muy cerca,

son cientos, miles,

las que se amontonan a tus puertas

con el deseo de convertirte en algo realmente grande.

Están ahí fuera esperando la oportunidad.

Esperando la llamada.

Desean formar parte de la función pública española,

desean entrar a formar parte

de un mecanismo social que esté engrasado,

que funcione a la perfección

y que resuelva y anticipe los problemas de los ciudadanos.

Dando soluciones prácticas y reales

a los problemas cotidianos de la gente,

y al mismo tiempo sentando las bases

para forjar el camino hacia el futuro.

Un camino sobre el que andar, o incluso correr,

hacia la concepción de un nuevo estado moderno,

dinámico y creativo al servicio de la sociedad civil.

 

¡Oh! Funcionariado Español.

No tengas miedo,

todos estamos contigo,

te acompañaremos para que des este gran paso.

 

¡Oh! Funcionariado Español,

no temas al neoliberalismo,

eres mucho más fuerte que él,

¿sabes por qué?

Pues porque nosotros estamos de tu lado.

Nosotros somos tú.

Nosotros somos tú Funcionariado Español,

repítetelo en voz alta cada vez que vayas a tratar con nosotros,

porque nuestro futura se coge de la mano para fundirse

en la modernidad de esta civilización Occidental.

¡Nosotros somos tú!

¡Nosotros somos tú!

¡Nosotros somos tú!

 

 

 

 

A deeper understanding: de Kurt Vile a WAR on DRUGS pasando por Courtney Barnett

agosto 28, 2018

Si vas de Valencia a Noguera de Albarracín, cuando dejas las autovía, hay dos caminos posibles, por Albarracín o por Santa Eulalia.

Suelo hacer el viaje por Albarracín porque tengo grabado a fuego ese camino desde niño. Llevo 46 veranos  yendo como mínimo una semana allí. Ahora mis hijos han iniciado ese mismo ritual. Y cuando voy a recogerlos voy por la carretera de Albarracín.

Pero el año pasado, estaba en pleno proceso de creación de La Batalla Vital, solo este verano, sin objetivo alguno, me he dado cuenta de lo agobiado que andaba por aquellas fechas, fui a recoger a mis hijos por Santa Eulalia. No fue algo premeditado. Fue algo que pasó porque la música que estaba escuchando me pedía un tipo de paisaje semidesértico, el camino que va a noguera por Albarracín es más frondoso, también tiene más curvas, sin embargo el camino que va a Noguera por Santa Eulalia se ajustaba perfectamente a mis necesidades sensoriales de ese momento.

46 veranos dan para mucho. Erosionan nuestros gustos, los tallan, los moldean, los cansan, los agotan, los saturan. La juventud es novedad, la madurez está llena de lugares comunes. Llegas con el oído saturado, imposible conseguir ese chute juvenil de la sorpresa, de lo nuevo. El problema no está en lo que oyes o ves, el problema está en ti. En tu cabeza llena de información, de melodías, de imágenes. Es muy difícil sorprenderte porque el margen para la sorpresa ya es muy pequeño, casi no existe. No tiene que ver con el saber, tiene que ver con la erosión de la ilusión. El conocimiento lo homogeneiza todo, tendemos a la frigidez sensorial.

Voy a recoger a mis hijos, como este año, curro la última semana de agosto, así que debe ser viernes por la tarde. S. tiene faena y se queda en Valencia. Llevo dos discos: B’lieve I’m going down de Kurt Vile y Singing saw de Kevin Morby (aún no he escuchado el siguiente que sacó, me opongo a que el mercado o el músico marque el tiempo de vida de un disco y a Singing saw aún le quedadan muchas escuchas en mi coche cuando Kevin sacó el siguiente, no sé ni como se llama).

Ya he oído los discos infinidad de veces pero soy consciente de que conduciendo, lo he experimentado infinidad de veces, puedes alcanzar una escucha más profunda.

Recuerdo que esperé a estar fuera de la ciudad para poner el disco de Kurt. Un camino sin paradas, sin semáforos, para poder sintonizar, conectar, directamente con la esencia de la música.

Conforme pasan los años es más difícil alcanzar el extasis. El extasis aparece en muy pequeñas dosis. Hay que estar muy atento, muy predispuesto. Has de haber trabajado mucho la creatividad vital para cazar ese momento. Más difícil aún es que ese momento de éxtasis se convierta en una epifanía. En una revelación. En la toma de conciencia de un deseo que estaba en tu interior y que no podías realizar, ni sacar a la superficie.

Las canciones de B’lieve I’m going down se sucenden, me voy acercando a Teruel y ya en mi interior noto que mi estado ha mutado. La autovía ya no es una autovía. Los coches y camiones que adelanto ya no son coches y camiones. Solo hay espacio para la música y el paisaje. Está atardeciendo así que el sol se pone por el horizonte. Solo puedo seguir el camino de la puesta de sol, el camino semidesértico, de matorrales bajos y piedra y roca amarilla. Subiendo la montaña hacia la meseta se produce el milagro. Lo que escucho y veo me transporta al lugar dónde comenzó todo. Al lugar de placer e ilusión desde donde toda mi carrera musical se puso en marcha. Querer ser como alguien, querer alcanzar la capacidad expresiva y comunicativa de alguien. Admirar a alguien porque lo que hace no es solo inmensamente relevante para ti sino también porque sientes que ese modo de expresión está al alcance de tu mano. Y no solo eso, además, la mera escucha te zambulle en el éxtasis, un cierto tipo de orgasmo. Uno de esos momentos que dan sentido a toda una vida.

Lo peor de la madurez es la tendencia a estar pasado de vueltas de todo, a que ya nada te emocione porque ya nos sabemos, o intuimos, cada giro de guión. Lo complicado cuando llega la madurez es mantener la ilusión por lo que haces, más difícil aún es transmitir esta ilusión a los demás. Por eso, cuando, a esta edad, te ves cara a cara con una revelación, no puedes soltar presa. Puede ser la última vez que te suceda algo así.

En medio de la carretera que une Santa Eulalia con Noguera, subiendo la montaña hacia la meseta, mientras atardecía y el paisaje se fundía con la música, tuve una revelación y tomé una decisión.

Cuando acabó el disco de Kurt Vile puse el de Kevin Morby y finalmente llegué a Noguera. Seguía siendo consciente de que había tomado una decisión. La epifanía se confirmaba, no había sido una mera alucinación.

En Noguera recogí mis hijos y al día siguiente volvimos a Valencia. Entramos de lleno en la rutina de un nuevo curso. Cerré unos cuantos frentes antes de meterme de lleno en la producción teatral de La batalla vital.

Estrenamos, actuamos y se acabó. Vino el vacío. Intenté agarrame a alguna cuerda para volver a subir. Me resbalaba, cada cuerda se me escapaba de las manos, buscaba otra de la cual también acababa soltándome. Creatividad Vital. Cuerdas que te sacan del pozo. Alguno de ellas debería funcionar.

Nos fuimos a Canadá el 26 de junio. Yo me senté junto a P. en el avión, O. junto a S. El primer vuelo había ido muy bien. Escuché A deeper understanding de War on Drugs. Ahora, de Portugal a Toronto iba a escuchar B’elieve I’m going down. Miré a P. estaba preocupado. Yo mismo estaba algo nervioso, aquel disco no estaba consiguiendo tranquilizarme en aquel momento. Los dos teníamos miedo. Cambié de disco, puse de nuevo A deeper understanding y le dejé un auricular a P. Nuestra actitud cambió, desbloqueamos la situación y disfrutamos del despegue y del vuelo.

Voy por la pista de Ademuz, voy a casa de mis padres a recoger a los niños. Salgo del ensayo. Llego con tiempo para cenar y charlar un rato. Escucho por enésima vez el disco conjunto de Kurt Vile con Courtney Barnett. Me he comprado su primer y último disco pero ninguno de los dos me enganchan como este que ha hecho con Kurt. Me mola sobre todo la primera canción. Los niños se la saben de memoria. Me encanta como acaba. Muy a lo Velvet.

Tras la epifanía del semidesierto me obsesioné con Kut Vile. Me compré el disco que había sacado ese mismo año con Courtney Barnett. Me obsesioné con Courtney Barnett y me compré sus dos discos. Como he dicho no me gustaron tanto como el disco conjunto pero no importaba tanto porque ya me había enganchado a ella.

Seguí la pista de Kurt Vile y compré A deeper Understanding de War on Drugs. Había intentado anteriores escuchas. Otros trabajos que no me engancharon. Hasta que Micalet me sacó de mi error pensé que A deeper Understanding era el disco que había grabado Adam Granduciel con Kurt Vile. Pensar que Kurt Vile había grabado algunos arreglos de guitarra del disco me predispuso a forzarme en la escucha. Aún recuerdo que empecé por el tema 6. No sé porqué. Nothing to find. Quizás fueran los sintes. Cuando abrí esa puerta, cuando dejé entrar a ese compositor en mi cabeza, todo tembló de nuevo. No me lo podía creer, a mi edad dentro de una mina de oro, estaba oyendo un discazo detrás de otro.

Atravesamos medio Canadá oyendo A deeper understanding, Lotta See Lice y B’lieve I’m going down. Son tres discos que he escuchado hasta la saciedad. Uno ha ido superando al otro.

En estos momentos muy a pesar de mi epitanía, o gracias a ella, pienso que A Deeper Understanding, a diferencia de los otros dos discos, que también amo con locura, es un disco histórico. Como el Sky blue Sky de Wilco. Un grupo pequeño que se convierte en un gigante. Llegué tropezando a Adam Granduciel pero ha sido él el que está poniendo la banda sonora a mi madurez. De Kurt Vile a War on Drugs pasando por Courtney Barnett lo que hay es el peso del paso de tiempo que cae como un cielo de plomo sobre la tierra para aplastarlo todo. Lo que nadie, menos yo, esperaba es que de ahí fuese a surgir tanta belleza. Que del intento de seguir entendiéndose a uno mismo, a pesar de lo mayores que nos vamos haciendo, en este caso Adam Granduciel, haya creado unas canciones eternas con las que sentirnos totalmente identificados.

Hugo Más & Néstor Mir

mayo 4, 2018

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Néstor Mir en el baño.

abril 30, 2018

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La cultura como cuestión de estado (también para l@s bibliotecari@s)

marzo 28, 2018

PVFLL

Nunca pensé que llegaría a escribir las siguientes palabras: l@s bibliotecari@s y l@s músic@s valencian@s (quizás también sea extensible al resto del estado) tienen en común algo que determina su situación de insatisfacción profesional: han dejado en manos de otros actores las decisiones importantes que delimitan su marco profesional.

Para el caso de l@s músic@s: promotores, productores, gestores culturales, managers, críticos etc.

Para el caso de l@s bibliotecari@s: editores, libreros, políticos, gestores culturales, dinamizadores etc.

Ambos comparten, músic@s y bibliotecari@s, algo más, siendo el centro de su  universo deberían ostentar el poder, sin embargo aún siéndolo carecen de voz o apenas se les oye.

¿Sabéis por qué les pasa esto?, yo os lo diré: no hablan entre ellos de las cosas importantes, cuestiones que les afectan directamente y que dificultan la consolidación de una carrera profesional.

A partir de aquí ya me centro en el mundo bibliotecario, en anteriores post ya reflexioné bastante sobre el fin de la concepción de músico tal y como se entendía hasta más o menos principios del siglo XXI.

Ser bibliocari@ tiene un problema de origen: da igual lo que hayas estudiado, da igual la cantidad de empresas para la que hayas trabajado, para hacerte bibliotecari@ has de conseguir un puesto de funcionari@ (no es el único camino, lo sé, sé de una amiga que se va a tirar de los pelos cuando lea esto). La mayoría de bibliotecari@s que conozco son funcionari@s. Pueden ser funcionarios del Estado (Diputación), funcionarios municipales (Ayuntamientos) o funcionarios de la generalitat (Generalitat Valenciana). También pueden ser funcionarios de las Universidades o de la Unión Europea. He dejado estos dos últimos de lado porque me voy a centrar en reflexionar sobre la biblioteca pública, que es lo que más conozco ya que llevo currando en una desde el 2009.

Aquí van a aparecer dos términos muy importantes uno incumbe a todo el ámbito cultural: La cultura como cuestión de Estado (de Comunidad Valenciana para nuestro caso) y la jaula de “oro” (término que aprendí en un taller de teatro cuando hablaban de los actores subvencionados por el estado alemán para hacer de por vida clásicos del teatro alemán o no) en referencia a conseguir un puesto de bibliotecari@ convirtiéndote en funcionari@.

Convertirte en funcionari@ es un poco como darle parte de tu alma al diablo. No compites por un puesto específico, a lo mejor has estudiado para ser documentalista, o te apasionan las bibliotecas juveniles, pero cuando te sacas una plaza es posible, sobre todo en la Comunidad Valenciana donde aún ahora no se han separado las especialidades de Bibliotecas y Archivos, que te toque, por ejemplo, trabajar en el archivo central de la Generalitat Valenciana… Ya puedes quemar tu certificado de máster, tú sí que te lo has sacado, y todos los cursos de literatura y dinamización infantil y juvenil que te hayas sacado.

¿Incongruente? No, es la función pública.

Bien, estás trabajando en tu archivo central de la Generalitat, no  has quemado tu certificado del máster, tampoco los cursos de especialización, es más has seguido formándote en ese sentido… Da igual lo que hagas, estás en la cárcel de “oro”. ¡Eres funcionari@! Tienes que estar agradecid@, tu madre y tu padre están contento de que tengas un curro de por vida. El banco te dará la hipoteca deseada… Pero, recuerdas que has vendido parte de tu alma al diablo. Hay un truco: eres prescindible, sustituible, tu trabajo no se verá valorado más que, en el mejor de los casos, momentáneamente, no hay una razón clara para ello, ni tan siquiera es seguro que pase, pero si pasa tendrá que ver con que hayas conseguido formar parte de los intereses de alguno de tus superiores para conseguir sus fines. También te puede pasar lo contrario: formar parte de lo que hay que eliminar para que tus superiores puedan conseguir sus fines.

Me podréis decir, y con razón, esto te puede pasar también en el sector privado, sí, pero quién diablos se pasa siete años estudiando para conseguir un puesto de trabajo haciendo un examen en el sector privado. Ese examen te garantiza algo: vas a cobrar dignamente. ¿Quién me inculcaría el deseo, la necesidad, de sentirme realizado en el trabajo? La cárcel de “oro”. O por qué es tan complicado conseguir la realización profesional dentro de la función pública.

ciutat lectora

Pero me estoy desviando del tema, o quizá no. La cultura como cuestión de Estado. Qué es la cultura como cuestión de Estado. Algo muy sencillo de decir pero muy complicado de poner en práctica. Estoy hablando del sector de las bibliotecas públicas pero podría servir para cualquier otro sector bibliotecario, o cultural, música, cine, teatro, poesía etc.

Que la cultura, que las bibliotecas fueran una cuestión de Estado (algo normal en países como Alemania, Francia, Inglaterra, Canadá, Estados Unidos de América etc.) para los partidos que gobiernan debería pasar por la creación de un plan estratégico. Sí, sé que se está intentando llevar a cabo uno pero elaborado por…. los editores valencianos. Recuerdan lo que decía al principio de que alguien toma las decisiones por nosotr@s, l@s bibliotecari@s, pues eso, que evidentemente al hacerlo ellos se están dejando de lado, sin solucionar y sin tener en cuenta muchos problemas de base del funcionamiento de las bibliotecas públicas.

Voy a enumerar a continuación unos cuantos muy básicos a ver si Dios Misericordioso (soy laïco) me escucha y logramos que aunque sea mediante lo editores se tengan en cuenta:

  1. Planificación de actividades de dinamización lectora contando con las experiencias de l@s biobliotecari@s en grupos de trabajo sobre el tema. Estas actividades deberán poder funcionar al margen de los personalismos (a ver si podemos limitar que los grandes proyectos bibliotecarios estén sujetos a existencia de una persona y que éstos desaparecen cuando desaparece la persona).
  2. Creación de nuevos espacios bibliotecarios para nuestros usuarios acordes con nuestros tiempos. Por favor, no más chapuzas, llamemos a diseñadores y arquitectos especializados en bibliotecas que para eso están.
  3. Formación de trabajadores. Es muy importante formar, no solo a l@s bibliotecari@s, que también, a subalternos y auxiliares y explicarles con grandes letras que: trabajar en una biblioteca es una cuestión de Estado.
  4. Formación de cuadros gerentes y políticos. Sí, este grupo también necesita ser formado, necesita saber como funciona el mundo bibliotecario, saber hacia dónde se dirige y cuales son los retos y poner los medios económicos y de personal (ya sé que es lo mismo) necesario para conseguirlo.
  5. Concienciación, sensibilización y visibilidad de la biblioteca pública del futuro y de sus servicios.

A veces la gente viene a las bibliotecas públicas y agradecen las actividades que ven, lo que no saben es todo el curro que hay detrás. Trabajar, innovar, en la función pública, es algo parecido a un milagro. Hay que batallar con administradores, gerentes, políticos, trabajadores etc. Pero todo esto sería más fácil si el desarrollo de una red moderna de bibliotecas públicas fuese tratada como una cuestión de Estado.

Un impulso desde arriba de este tipo ayudaría a romper la cárcel de “oro” de l@s funcionari@s bibliotecari@s, los sacaría de su letargo e incomunicación y los llevaría quizás a retomar el control de decisión en su sector. Lo que sí se conseguiría, y este es el verdadero fin último, es dar a los usuarios los servicios que cualquier biblioteca pública moderna del siglo XXI está ofreciendo en los países antes mencionados: Francia, Alemania, Gran Bretaña, Canadá, EEUU etc.

No nos quedemos por más tiempo de brazos cruzados.

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Bibliotecarios explicando sus experiencias de animación lectora en sus respectivas bibliotecas públicas (o no) sin que estuvieran presentes: políticos, gerentes de instituciones culturales, auxiliares o subalternos.

Contenedores para estudiantes

marzo 22, 2018

Tras la publicación de ¿Dictadura de los estudiantes en la bibliotecas públicas? Me han llegado algunos comentarios interesantes.

Un de ellos me invitaba a desarrollar la idea de los contenedores para estudiantes. Hay que apuntar, y así se lo he comentado a mi comentarista, que no hemos de entender como algo peyorativo el meter a los estudiantes en contenedores. Todo lo contrario.

Las necesidades de los estudiantes son, normalmente, contínuas pero también con momentos de picos en los periodos pre-exámenes.

contenedor

Las ventajas de utilizar contenedores son múltiples.

La principal es que se pueden sumar o quitar módulos dependiendo de las necesidades.

También es destacable la flexibilidad de su ubicación. Podríamos ubicar contenedores en los lugares donde detectemos que hay necesidad de espacio para estudio.

Un lugar idéoneo donde montar contenedores para estudiantes serían los jardines del MUVIM (en Valencia).

Todo la zona al rededor de Guillem de Castro se ha llenado de sedes Universitarias. Es de suponer, que estos centros al crearse olvidaron construir salas de estudio para sus estudiantes ya que muchos de ellos vienen a estudiar a las bibliotecas públicas de Valencia.

Como comentaba en el anterior post estos contenedores tendrían que estar bien provistos para cubrir las necesidades básicas de los estudiantes: máquinas con bebidas y comida rápida, wifi, baños, zona de descanso etc.

Bien, ¿qué hace un bibliotecario hablando de contenedores para estudiantes? Eso me gustaría saber a mí.

No recuerdo que cuando estudiaba documentación (me quedé en segundo curso, se me cruzaron las oposiciones por medio) hubiera ninguna asignatura que hablase del problema de los estudiantes en las bibliotecas.  No recuerdo que nadie me explicase que todas esas ideas de dinamización lectora y cultural iban a estar sujetas a la presencia de unos no-usuarios de la biblioteca.

Como no recuerdo que hubiera ninguna asignatura que hablase del problema de la falta de flexibilidad de la función pública para afrontar problemas bibliotecarios –cuando en el fondo y finalmente la mayoría de los problemas de eficiencia de las bibliotecas son por cuestiones burocráticas y de procedimiento de la función pública (sí, amig@s, las bibliotecas públicas pertenecen al estado, al gobierno de la comunidad o a los ayuntamientos, y por lo tanto no se puede entender su falta de eficiencia sin entender la falta de eficiencia de la función pública)–.

Hay muchas cosas que son muy bonitas en la teoría bibliotecaria pero que en la práctica son frenadas por cuestiones que no tienen nada que ver con la esencia de la biblioteconomía y que están totalmente vinculadas con el procedimiento administrativo. Por ejemplo: las oposiciones para ser bibliotecari@. Pero de este tema hablaremos más adelante.

Lo que me gustaría que quedara claro ahora es que las bibliotecas repletas de estudiantes no necesitan bibliotecari@s ni políticas bibliotecarias, necesitan vigilantes y contenedores. Sin embargo las bibliotecas necesitan contenidos y bibliotecari@s dinámicas al margen del continente.

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¿Dictadura de los estudiantes en las bibliotecas públicas?

marzo 21, 2018

Supongamos que usted abre un concesionario de coches y que para promocionar sus coches deja que los potenciales compradores se sienten en los coches que hay en la sala de exposición.

Supongamos que esperando vender algún coche deja que día tras día los potenciales compradores se acostumbren a pasar allí, sentados sobre los cómodos asientos de los coches en exposición, dos o tres horas al día. Supongamos. Que esos usuarios, al estar en un lugar confortable y relativamente tranquilo, sin prestar atención a lo que hay a su alrededor, un vendedor intentando vender coches, deciden traer sus libros para estudiar. Imaginemos que esos estudiantes que han conquistado todos los coches que hay en la sala de exposición se acostumbran a esos sillones cómodos, a que haya un relativo silencio y que, cuando un entra un cliente para preguntar por los coches que hay en exposición lo primero que oye el cliente es: SHHHHHT, silencio.

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Evidentemente este es un ejemplo llevado al extremo, en el sector privado, donde el vendedor tiene que vender un coche para cobrar a fin de mes jamás se le permitiría a un estudiante acomodarse en un coche para estudiar sin cumplir con el fin último para el que se abrió el concesionario: venderles un coche a los potenciales clientes.

 

Esto que parece una perogrullada es el pan nuestro de cada día en la mayoría de las bibliotecas públicas que conozco: clientes que transforman el uso para el que se abrió una biblioteca (difundir la cultura) en una sala de estudio.

 

Voy con mi hijo a la sala de estudio en la biblioteca pública que hay al lado del colegio. Me meto en la sala para estudiar con él, le explico un tema en voz alta y lo primero que oigo es: SHhhhht, aquí no se puede hablar en voz alta….

 

Perdón, ¿cómo?

 

Soy bibliotecario, así que lo primero que pienso es: ¿dónde está escrita la ley de que en una biblioteca  no se pueda hablar? Segundo, y más importante, ¿cuándo y por qué las bibliotecas se convirtieron en contenedores de estudiantes pidiendo silencio?

 

Me surgen más preguntas, ¿para qué sirve un bibliotecario en un contenedor donde los que dictan las normas y los contenidos de un biblioteca son los estudiantes que quieren silencio y que vienen a estudiar los libros que traen de fuera de la biblioteca y no los que hay en ésta?

 

¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Es un mal endémico de Valencia? ¿De esta ciudad?

¿Por qué las bibliotecas públicas han de someterse a la dictadura de los estudiantes? ¿Por qué los estudiantes que sólo están pendientes del examen que están estudiando tienen que condicionar el tipo de usuario que ha de utilizar una biblioteca? ¿Puede estar la política bibliotecaria de una ciudad condicionada por las necesidades de salas de estudio para los estudiantes?

 

Podrías decir: si son estudiantes irán a estudiar los libros de la biblioteca. Y yo os diría: no. Ni tan siquiera miran las estanterías, ni se fijan en los carteles donde se anuncian actividades, ni se preocupan por saber si en la biblioteca hay música, películas, revistas etc.

 

¿Cómo podemos calificar este tipo de usuarios? Usuarios que utilizan el continente sin prestar atención al contenido. ¿Para qué necesitan estos usuarios las bibliotecas? ¿De qué sirve abrir bibliotecas si nuestro perfil de usuario mayoritario es este? Ya os lo digo yo: para nada.

 

Podríamos perfectamente acumular 100 containers en la plaza del ayuntamiento, también podríamos repartir diez containers por barrio, eso sí, debidamente equipados con WIFI  calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, con waters, muchos waters, y dejarlos en esos contenedores con sillas y mesas, y serían felices, ninguno de ellos echaría a faltar las estanterías llenas de libros.

Ninguno de ellos protestará porque en esos containers no habrán visitas escolares, cuentacuentos, conciertos, cine, música, teatro y danza en directo o tertulias para aprender idiomas.. La cultura pública y popular habrá desaparecido de esos containers porque los estudiantes no los necesitan.

 

Demósle a los estudiantes lo que necesitan: cientos de contenedores esparcidos por la ciudad para que puedan estudiar tranquilos y a sus anchas.; y pongamos a la biblioteca pública del siglo XXI en el lugar que le corresponde: un lugar de encuentro social y cultural, un lugar ruidoso y vivo, un lugar de intercambio y de aprendizaje.

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