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Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -15-

febrero 2, 2016

Música y literatura musical.

Antes de escribir La conquista del Oeste, escribí un diario “musical” Tras la pista de Los Suicidas. Una amiga lo leyó y me dijo: no ha me ha quedado muy clara la historia, da la impresión de que hablas en un código secreto que sólo podéis entender los músicos.

No le faltaba parte de razón. La literatura musical, al igual que la música ha formado parte de mi vida: revistas musicales, biografías, letras de canciones y  ficción narrativa musical, sí, ante mis ojos ha pasado de todo.

Recuerdo que hubo un tiempo que sacaron algunas novelas en las que Lennon era el protagonista. Recuerdo haber leído El joven Lennon. Sí, mi amiga tenía razón hay un lenguaje especial que rodea el mundo de la música.

lennon

Cuando escribí La conquista del Oeste tuve la intención de que ese mundo de la música estuviese al servicio de la historia que quería contar, es decir, que cualquiera que no perteneciera al mundo de la música, por ejemplo un experto en fontanería, pudiera pillar el mensaje de fondo de la misma manera que yo pillo el mensaje de fondo cuando el que escribe un libro es un experto en lingüística, en filosofía pre-marxista o en fontanería.

Me he hecho lector de literatura musical pero también es verdad que mis amigos y familiares también se han encargado de confirmar este rasgo en mí. Muchas veces, los regalos que me han hecho han sido o bien sobre música o bien escritos por músicos. Aún me acuerdo cuando David y Almudena me regalaron Corre, rócker de Sabino Méndez, no estoy seguro pero creo que algún día lo acabé de leer. Si no recuerdo mal, cuando Sabino Méndez sacó este libro Loquillo quería pegarle una paliza, algo así leí en algún ruta 66 de aquella época. Enfín, esto os lo podrá contar mejor Rafa Cervera que escribía en el Ruta 66 (y escribe).

Sí, soy capaz de entrar en una tienda de discos y acabar comprando un libro. El año pasado, sin ir más lejos, cuando fuimos a pasar el fin de año a Granada, el día 2 de enero, fuimos primero al Bora Bora y después al Marcapasos, aunque allí compré varios discos, acabé comprándome uno bastante flojete de la serie Discos que marcaron una época: The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, de Juan Manuel Escrihuela.

ziggy

Uno que también es un gran lector de literatura musical es Micalet Landete, él me regaló Nuestro grupo podría ser tu vida. Un libro muy interesante para comprender la verdadera esencia del do it yourself. Aunque claro no es lo mismo hacértelo tú mismo en Valencia, España, que en los EE.UU de Norteamérica. Allí tienen un poco más de sitio por donde moverse. Micalet también me ha sugerido que me lea: Bonnie “Prince” Billy por Will Oldham, estoy esperando a que me lo regale.

nuestro_grupo_podria_ser_tu_vida

Creo que en alguna otra entrada comenté los libros de otros músicos que cuentan su vida de músicos en un libro. No hablo aquí de los que intentan convertirse, como yo con La conquista del Oeste, en contadores de historias envueltas en un halo musical que nada tienen que ver con sus batallitas musicales, hablo de los que cuentan, como hago yo en Ser músico hoy, como les influye o ha influido en sus vidas ser músicos a través de sus vivencias. Hablo de Cosas que nuestros nietos deberían saber de Mark Oliver Everett y Rat Girl de Kristin Hersh. Dos libros que no es que te pongan a hervir la sangre por lo que te cuentan pero que si eres fan de sus propuestas te ayudan a comprender mejor el universo creativo en el que viven los autores.

Ningún fan de Neil Young y de toda la época del boom de la contracultura debería dejar de leer Shakey, la biografía de Neil Young escrita por Jimmy McDonough, que ahora odia a Neil Young, estuve en la presentación que hizo Elvira Asensi, la traductora, en Valencia, conectaron con él vía skype y nos contó que Neil Young lo había puteado bastante y después de nosécuántos años de trabajo no sabía si finalmente Neil le daría permiso para publicarla. Al final lo consiguió y ya no se hablan. Jimmy no quiere ver a Neil ni en pintura. Enfín, conocer a la estrella para acabar odiándola.

shakey

Y ahora, pasémonos ya a las cosas serias. Porque ya sabemos que el Rock no es serio, el rock es cachondeo, el rock es como un golpe de tequila y para ponerse sesudo hay que cambiar de tercio y hablar de música y pasamos de hablar de literatura rock a ensayo musical. No, en este apartado tampoco hablaremos de periodismo musical. Este apartado es otra dimensión como algo más especializado dentro de lo especializado, lo cual paradógicamente lo convierte en algo más universal, ya que de alguna manera se acerca más a la filosofía o a la sociología.

El primero está en la frontera entre estos dos mundos. Se llama Bendita Locura y está escrita por José Ángel González Balsa. La verdad es que tiene pinta de tesis doctoral pero a diferencia de muchas tesis el tema es divertido: La tormentosa epopeya de Brian Wilson y los Beach Boys. Me leí este libro en el 2010, en plena reconversión musical. En pleno descubrimiento de Brian Wilson y los chicos de la playa. La lectura del libro durante en aquel verano, no escuché otra cosa que los Beach Boys, fue determinante para que a la vuelta de las vacaciones me pusiera a componer La disolución doméstica. Si componer, grabar y publicar un disco es costoso en todos los sentidos hay que por lo menos intentar pasarlo lo mejor posible en proceso de gestación y producción. Intentar que el proceso nos sirva para aprender algo que de otra manera no habríamos aprendido. Aquel verano hice de aprendiz de brujo e intenté acercarme al genio de Brian, leer aquel libro me dió algunas claves para entender mejor la personalidad y el método compositivo de Brian, no era una mera descripción biográfica, una sucesión de datos, el autor se adentraba brillantemente en la comprensión del hecho de componer. ¿Por qué, cómo, en qué circuntancias, con qué material, con qué objetivo? Aquel fue el motor fundamental para llegar al final del proceso de creación de La disolución doméstica.

brian

En la liga de los campeones están ya dos libros que para mí son dos MUST, y eso que uno no me lo he leído: El ruido eterno (el que no me he leído) y Cómo funciona la música de David Byrne. Lo de David Byrne es alucinante porque parece que todo lo que hace lo hace bien. Es un tío inteligente y transmite una idea del arte que mola. Me hubiese encantado tenerlo de profesor, joder el mundo está ahí, todo lo tienes ahí, solo tienes que estar atento e intentar captarlo. El libro es como un desengrasante para descorsetar la relación de un músico con la industria de la música. Te ayuda a dar pasos para leer por un lado El ruido eterno (que espero leer en breve) y por otro, y con este acabo esta pseudobibliografía musical, Silencio de John Cage.

Sí, hemos llegado a John Cage. Sí, todo esto para hablar de John Cage, del silencio y de algunas cosas intersantísimas que dice en su libro.

Vamos si Bendita Locura fue mi libro de cabecera para La disolución doméstica este lo es para mi próximo disco. Silencio es el libro que convierte la música en ruido. Ruido y silencio. Ruido y música. Música y silencio. Sonido. ¿Qué es la música? ¿Qué es la composición? ¿Qué es el sonido? ¿Qué son lo ruidos? Evidentemente, de momento, no voy a hacer un disco de ruidos, pero relaja, y mucho, ver como las cosas pueden expandirse aún más. ¿Qué es una partitura de ruidos? ¿Dónde me encuentro en relación con el sonido del mundo? ¿Qué es una canción para el sonido del mundo?

cage

Voy a poner a continuación un extracto de lo que cuenta en el libro. Como voy a ir leyéndomelo a lo largo del proceso de creación de mi nuevo disco seguramente volveré a hacer una entrada, esta vez centrándome solo en este libro, con citas, interpretación de las citas y tal, en plan profesional, o quizás no, ya veremos.

Que transcriba esta conversación no significa ni que la entienda ni que esté de acuerdo con ella. Ni tan si quiera sé si estoy más cerca del que hace la pregunta que de la respuesta de John Cage. El caso es que me ha hecho pensar. Ahí va:

PREGUNTA: ¿La dinámica?

RESPUESTA: Es resultado de lo que sucede activamente (físicamente, mecánicamente, electrónicamente) al producirse un sonido. No la encontramos en los libros. Tome nota. En cuanto a lo demasiado fuerte: “siga las líneas generales de la vida cristiana”.

PREGUNTA: Le he preguntado sobre las distintas características de un sonido; ¿cómo es posible producir una continuidad, como creo que es su intención, sin intención? No memoria, psicología–

RESPUESTA: “–nunca más”.

PREGUNTA: ¿Cómo?

RESPUESTA: Christian Wolff introdujo acciones espaciales en su proceso compositivo en discrepancia con las acciones temporales consecuentemente interpretadas. Earle Brown concibió un procedimiento compositivo en el cual los acontecimientos, siguiendo tablas de números aleatorios, están escritos fuera de secuencia, posiblemente en cualquier lugar dentro de un tiempo total ahora y posiblemente en cualquier otro lugar dentro del mismo tiempo total después. Yo mismo utilizo operaciones aleatorias, algunas derivadas del I-Ching, otra de la observación de las imperfecciones en el papel sobre el cual escribo en ese momento. Su respuesta: no pensándolo.

PREGUNTA: ¿Es esto atemático?

RESPUESTA: ¿Quién ha hablado de temas? No es cuestión de tener algo que decir.

PREGUNTA: ¿Cuál es el propósito de esta musica “experimental”?

RESPUESTA: No hay propósitos, hay sonidos.

PREGUNTA: ¿Por qué preocuparse si, como ha señalado, los sonidos ocurren continuamente, tanto si los producimos como si no?

RESPUESTA: ¿Que ha dicho? Aún estoy–

PREGUNTA: Quiero decir– Pero ¿es esto música?

RESPUESTA: ¡Ah!, después de todo le gustan los sonidos cuando están hechos de vocales y consonantes. Es usted corto de entendederas, pues nunca ha utilizado el cerebro. ¿Necesita que yo o que alguien le ayude?¿Por qué no se da cuenta como yo de que no se logra nada ecribiendo, nunca será capaz de oír nada, ni siquiera lo que está al alcance del oído.

PREGUNTA: Pero, en serio, si esto es música, yo podría tan bien como usted.

RESPUESTA: ¿He dicho algo que pueda hacerle pensar que considero que sea usted estúpido?

Sí, al leer esto muchos tendrán el impulso de escuchar esa magnifica canción de los Rolling: It’s only R’N’R but I like it. Aunque tengo la ligera sensación de que John Cage y los Rolling en realidad están hablando de lo mismo.

 

 

Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -3-

octubre 26, 2015

nestor_MUV

¿Qué es ser músico?, ¿qué significa ser un músico hoy?. ¿Para qué?, ¿por qué?, ¿hasta cuándo?. ¿Cómo?.

Al echar la mirada atrás me doy cuenta de que sigo luchando por la mayorías de las cosas por las que luchaba cuando empecé: tiempo, espacios donde mostrarme, lugares espaciales y temporales donde trabajar.

Ese concepto global parece, al menos desde la distancia, asemejarse al que hoy día persigo. Han habido vaivenes, dudas. Pero las prioridades se me antojan las mismas que las que sentí aquel día que decidí que quería montar un grupo de música.

Tendría unos 13 o 14 años, veraneaba en la Pobla de Farnals, aquel fue mi último año allí, los siguientes los pasaría en la Eliana, la Eliana de Espiral y Seguridad Social. Pero allí, en la Pobla de Farnals me di de frente con la música en directo. La Última Rosa se llamaban. Algo pasó cuando los vi que me hizo querer ser como ellos. Ahí empezó todo, en un bareto de malamuerte en un edificio de un complejo de la playa de La Pobla de Farnals.

Ese mismo verano me pasaron un cassette de Interterror mezclado con canciones de la Resistencia, quizás fuera al revés.

Tomemos nota de esto: un garito de malamuerte donde tocaba un grupo novel. Una cinta de cassette que sonaba a rayos donde un grupo novel había grabado su primera maqueta.

No, ni mi hermano mayor me pasaba discos de David Bowie ni mi padre me llevaba a conciertos de Bruce Springteen.

Las cosas han cambiado a mejor, sin duda. Los garitos de malamuerte se han convertido, en su mayoría, en locales o espacios bien acondicionados, y los grupos noveles ya no lo son tanto, o más bien nada, y hacen grabaciones que, muchas de ellas, son de calidad pro.

Dicen que un niño queda marcado por aquello que le sucede en los 5 primeros años de su vida. Que su personalidad queda marcada por lo que sucede en estos cinco primeros años. Yo quedé marcado por ese primer concierto, por esa manera de llegar a la música.

Me di cuenta este fin de semana durante los conciertos del Circuit Intercities que monté junto Micalet Landete. Mientras ayudaba a montar y desmontar el equipo para los conciertos de Isaac Ulam y de Gener en el Deluxe, en el Trova’m, en La Casa Cantonera o en L’Escenari, pensaba que el marco global de lo que para mí ha de ser la música y ser músico se quedó grabado aquella noche de aquel verano en aquel garito de mala muerte. La cercanía del músico, de la música, del público.

gener

Y, ¿por qué un músico debería montar conciertos de otros músicos?

Algunos músicos se dedican a grabar a otros músicos, otros a producir las canciones de otros músicos, algunos se especializan en arreglar instrumentos, a algunos les gusta conducir y se hacen Pipas… Muchos no entienden porque habrían de hacer algo diferente a hacer canciones. Muchos de estos últimos sacan tantos discos innecesarios… tantos discos que no son más que un vómito de la inercia de una vida que les empuja a crear cuando lo que de verdad deberían hacer es aprender a estar callados. Estar callados, también es una virtud. 50% para la creación artística, 50% para gestión artística.

Hay muchas razones por las que es positivo no solo dedicarse a “ser músico”. Todas ellas tienen que ver con comprender mejor las diferentes facetas del oficio al que te dedicas, y por lo tanto a comprender mejor por qué las cosas no funcionan como tú creías que iban a funcionar.

ulam

Hay que tener en cuenta que en el ámbito de la música se trabaja con un enorme grado de frustración. Si hiciéramos una encuesta nos daríamos cuenta de que la mayoría de los músicos de música popular están frustrados. La mayoría no han visto satisfechas las espectativas que se crearon cuando llegaron a este mundo. Y esto es porque cometieron el error de querer ser únicamente estrellas del Rock. Sucede en otras ramas artísticas, todas aquellas que tienen que ver con posicionarse por encima de los demás, por aplastar a los demás para desmotrar que estás por encima de ellos, y que tú sí lo has conseguido porque eres mejor y los demás no porque son unos mierdas.

Este sentimiento no aparece por ejemplo en el mundo de la alfarería, o en de la orfebrería, o quizás sí, pero seguro con no son como en la música popular el eje central. Las tradiciones artesanales suelen ser más modestas, pero la creación artística suele ser elitista, y en el caso de la música popular existe un problema añadido, como los deportistas de élite, los músicos “pop” (entendemos músicos Pop aquellos que hacen música popular) tienen fecha de caducidad.

Esa función por la que el R’N’R nació como instrumento de destrucción de las relaciones intergeneracionales tiene hoy en día pocas posibilidades de manternerse sin crear un situación cuanto menos estúpida.

No hace falta más que ver a los Rolling para darse uno cuenta de la gran farsa del R’N’R. La verdadera revolución, hoy en día, los únicos que mueren por algo hoy en día, son los Yihaidistas, y estos no escuchan música. Solo rezan y destruyen.

Pero volvamos a la música popular y a ese problema suplementario que tienen con respecto a las otras artes debido a su nacimiento fuera del ámbito universitario: la falta del trasbase informativo intergeneracional. Quien hace música popular, muchas veces, ha convertido y simplificado su mensaje antisistema en un mensaje projuventud y antienvejecimiento. Con slogan rollo: todos tenemos derecho a ser jóvenes y a cargarnos en nuestros viejos y no vas a ser tú quien va a venir aquí a explicarnos como hacerlo.

Y en esto se ha quedado la pataleta y la gran revolución contracultural de los años 60. Nos convertimos en unos jovencitos enfadados con nuestros padres, ya que el mundo se había convertido en algo tan complejo que era difícil saber contra qué estar enfadado.

He pensado en todo esto durante estos cuatro días acompañando a Gener e Isaac Ulam en el Circuit Intercities. Pensaba en ello para encontrar respuestas y saber qué estaba haciendo allí en vez de estar viendo la liga, o estar preparándome para la maratón de Valencia.

Es difícil explicarle a una persona lo que es tener una pasión por algo a no ser que esta persona también la sienta, no necesariamente por lo mismo que tú. Cuando tienes una pasión por algo haces cosas que no se pueden catalogar como normales, ni se pueden evaluar en términos económicos.

Pero son estas cosas las que mantienen a flote tu pasión, traer a gente de la que puedas aprender, gente que aprende de ti. Gente que te enseña y a la que enseñas. Intercambiar. Compartir. Crecer. Términos tan poco rockanroleros son los que escriben el nuevo R’N’R.

No hubiera escrito todo esto si no fuera para explicar que hay actuaciones poco musicales, es decir, que tienen que ver poco con cantar, tocar la guitarra o escribir canciones, que te empujan también a ser más músico, y a saber por qué y para qué quieres ser músico. Hay actos que aparentemente no tienen nada que ver con escribir una canción pero que finalmente te por alguna razón te ayudan a escribir una canción, a iniciar un nuevo proyecto.

Podría ser de otra forma, pero a veces los disparadores creativos son extraños e imprevisibles. Quiero decir que nunca hay que rechazar un trabajo aparentemente menos musical, puede que te lleve a componer una buena tanda de canciones.

Esto es lo que me pasó a mí antes de verano. Me llamaron del Circuito de Música Urbana para aportar algo de apoyo en la organización desde Malatesta Records, también me ofrecieron un concierto, igual que a algunos otros músicos del sello.

En aquel momento llevaba casi un año y medio sin hacer conciertos de canciones. En cuanto cerré el concierto supe que tenía que ponerme las pilas, que tenía que reconstruir todo aquello que había dejado algo abandonado en los úlimos tiempos, y que ya no podía seguir dudando hacia dónde ir. Había estado investigando, probando, había llegado el momento de decir basta. De plantarse y con lo puesto ponerse el mono de trabajo.

Y eso hice este verano, con algunas ideas difusas en la cabeza me puse a trabajar en sonidos y en canciones con la intención de crear un nuevo repertorio y con la intención de pensar en cómo darle vida, y con quién, a ese nuevo repertorio.

Y en esto estoy ahora, metido hasta el fondo. Y con un primer concierto a la vista el 6 de noviembre. Un concierto que va a ser como un nuevo primer concierto. Si es que reinventarse es posible, esta será una manera de comprobarlo.