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Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -19-

marzo 8, 2016

Las entrevistas curiosoteóricas.

Responde Jordi Lanuza (Inspira)

foto wamba

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Conocí a Jordi Lanuza en un concierto que hizo en Valencia gracias a la iniciativa Pon un cantautor en tu salón. Fue Paula Bonet quien me recomendó que fuese y no me arrepentí de haberlo hecho.

Durante el concierto me di cuenta de que Jordi Lanuza tenía esa virtud de convertir una interpretación y ejecución difícil en una mensaje entendible para el oyente. El entramado sobre el que reposaban sus canciones eran peculiares y poco reconocibles, sin embargo el resultado para los allí presentes era muy asequible. ¿Cómo convertir lo complejo en un mensaje entendible para el oyente?

Me llamó mucho la atención su forma de hacer música, y seguramente es por esto me lancé a hacerle esta entrevista.

Volví a coincidir con él en el Bar Vinil. Local del que regenta y dónde junto a Paula Bonet fueron mis anfitriones en Barna para la presentación de mi libro La conquista del oeste.

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En aquel momento me contó que estaba grabando su próximo disco Greta. Y que estaba a punto de ser padre. Su hija, Greta, estaba a punto de nacer.

Desde aquel día estuve pendiente de que saliera el nuevo disco de Inspira. La primera vez que lo oí fue en el Deluxe Pop Club. Creo que fue cuando fui a llevar el equipo para una de las ediciones del Circuit Intercities que hicimos allí, la de Gener con Isaac Ulam, al salir me di cuenta de que estaba sonando algo que me sorprendió, le pregunté a Luis: ¿qué es esto? Me dijo: Inspira. Pensé: claro.

Aún tardé bastante en hacerme con el disco y escucharlo. Buscaba un momento de escucha especial para un disco especial. El momento llegó cuando, este mes de enero, volvimos a Barna para hacer una fiesta Vinihilisme en la que Senior, entre otros músicos catalanes, había invitado a Jordi. escuché a fondo el disco, tanto a la ida como a la vuelta. Hubieron dos canciones que me impactaron especialmente: Els nusos y L’espantaocells . Ambas, aunque todo el disco juega esa partida, reforzaban esa idea que se quedó en mí cuando vi por primera vez a Jordi Lanuza en directo: algo aparentemente sencillo que esconde algo muy complejo.

 

 

Con la entrevista que le he hecho a Jordi he intentado desentrañar esta idea. Comprender el camino que lleva de la complejidad de la interpretación y ejecución a la sencillez de la escucha.

¿Tiene relación el título del disco con las letras de las canciones?

Greta es el nombre de mi hija de seis meses. Algunas letras del disco se refieren a su llegada y los cambios internos y externos que han llegado con ella y otras hablan más del proceso que hemos recorrido hasta llegar a el momento presente.

¿Tienen relación las letras de las canciones entre sí?

Tienen relación en cuanto que todas se refieren a situaciones vividas en un periodo de tiempo de dos años. También en el hecho de cómo cada oyente las puede hacer suyas e interpretarlas como quiera. Creo que es interesante que cada uno ponga de su parte y las lleve a su terreno.

¿Cuál crees que podría ser la idea global que unifica la intención del disco?

La nitidez de ideas, la madurez en una relación de pareja y con uno mismo y la idea de que el paso del tiempo cambia según las circunstancias fluyan con él. De qué manera vivimos el momento y cómo a veces no lo apreciamos como deberíamos.

¿Cómo diste con esta idea?

No es algo que haya premeditado, es simplemente hurgar un poco en tu interior, a la vez que en tu entorno inmediato y empezar a describirlo de la manera más fiel posible, reflejándolo en las letras, pero sobretodo armónicamente y melódicamente.

¿Tuviste que rechazar algunas/muchas ideas antes de llegar a la que sobrevuela el disco?

Mas que rechazar, cuando no me convence alguna letra le doy vueltas hasta que me encaja. Si aún así no la veo, pues no insisto mucho tampoco. En este disco ha sido todo muy fluido y las ideas iniciales encajaban perfectamente con lo que buscaba en un principio.

¿Si no hubieses dado con esa idea y hubieses tenido la crisis de la página en blanco, cómo hubieses buscado la senda de la creatividad?

Pues sin estrés, dejando pasar unos días y retomándolos de nuevo más adelante pero con la cabeza más fresca. Me suele pasar que darle muchas vueltas a algo a veces no me ayuda para nada y si dejo de ofuscarme pasan cosas sorprendentes. De todas formas, si no me es necesario escribir sobre algo, no lo hago. Así que, si lo necesito, me dejo llevar y empiezo a darle forma a unos versos que después me harán relativizar los problemas o virtudes del dia a dia.

Del uno al diez indica la importancia que tienen las siguientes cuestiones cuando escribes la música y el texto de una canción:

a. El sonido de la música de actualidad que te rodea. [4]

b. El contexto sociopolítico que te rodea. [8]

c. El contexto personal (desde lo que pasa en tu casa hasta lo que pasa en tu vecindario) que te rodea. [9]

d. El sonido del pasado que te gustaría rescatar. [4]

e. La abstracción, la metáfora y/o la onomatopeya. [8]

 

Una vez que tienes claro tu posicionamiento en cuanto a lo que plantea la pregunta anterior, ¿qué haces si te das cuenta de que el resultado aparta a tus potenciales oyentes de ti?

Si el resultado acaba siendo positivo y saludable para mí, no me importaría modificarlo. También es cierto que no me importa demasiado la aceptación de la gente que no tengo cerca (de la cercana inevitablemente sí). Eso ayuda a ser honesto en todo momento y decir las cosas de una manera más directa.

Cuando estás estudiando música, sin pensar ni en componer ni en escribir canciones, ¿qué haces?

La verdad es que no estudio música. Lo hice unos años en el 1993 hasta el 96 y luego ya he ido definiendo mi propia sonoridad. Con el tiempo, he ido trazando una manera propia de hacer canciones que me sientan bien y la técnica me ha llegado con la práctica. Es cierto que cuanta más técnica adquieres, más opciones te das a ti mismo para tirar hacia un lado o hacia otro a la hora de componer una armonía que te llegue de una manera u otra.

 

 

 

Vengo a hablar de mi libro

diciembre 18, 2015

vengo a habar de mi libro

 

Ayer tuve el placer de participar en esta iniciativa para la visualización de l@s narrador@s valencian@s.

Ahí va el texto que leí para la ocasión antes de ser pulido para que durase dos minutos y medio.

Premisa: leer como con sensación de realización personal total, con sentimiento triunfalista, como si todo hubiese salida de puta madre.

 

Voy a hablar de mi libro:

 

Hola soy Néstor Mir y vengo a hablaros de mi libro: La conquista del Oeste.

 

Pero antes de hablaros de La conquista del Oeste quisiera contaros mi experiencia como futbolista.

 

A los 9 años después de dejar el judo y el solfeo me volví loco con el fútbol.

Seguramente esta locura tenga que ver con el Mundial 82. En aquel año vivía en Villajoyosa. A lado de Alicante, y al equipo de Argentina que jugaba en el campo del Hércules le tocó concentrarse en un hotel cercano a Villajoyosa, el Montíboli.

La suerte quiso que mi padre conociera al dueño del hotel y que este nos invitara a pasar a saludar a la selección. Tengo fotos con Maradona, con Kempes, con Menotti, con Pasarela, con Tarantini. A partir de ese día me volví loco. Yo quería ser Maradona, tener el movimiento de cintura de Maradona.

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Así empezó mi carrera en el fútbol.

Me obsesioné, jugaba en el cole, después del cole, mientras mis padres hacían la siesta, con niños, con las paredes, todo el tiempo.

Donde mejor me lo pasaba era en el patio del cole, muy pocos me podían quitar el balón.

 

Cuando volvimos a Valencia, mi padre, al ver mi afición consiguió que me hicieran unas pruebas en el Valencia. Me cogieron para jugar en el equipo de alevines.

Tenía unos 11 años, aquel fue una año maravilloso, quizás por ser un poco más grande, que no más alto, que los demás me hinché a meter goles. El fútbol tanto en el cole como en el Valencia estaba ligado a la diversión y me lo estaba pasando pipa y cuando me divertía era el mejor.

 

Al año siguiente las cosas se pusieron más serias. Empezamos a competir. El entrenador quería que ganásemos, quería enseñarnos a jugar a fútbol, a que hiciésemos tal y tal cosa en el campo.

Ahí empezó el declive de mi carrera.

Ahí empezó mi vida en el banquillo.

 

A los 13 años me echaron del Valencia. Me cedieron a un equipo filial: El Rumbo.

En un partido de pretemporada hice el mejor partido de mi vida. En El Rumbo pensaron que al Valencia se le había escapado una estrella… Era verano, estaba contento, tenía trece años, ese día quería pasármelo bien, y cuando me lo pasaba bien era el mejor.

Después empezó la liga y al segundo partido ya estaba en el banquillo.

 

Al cumplir los 18 años tuvimos que dejar El Rumbo. Mi padre me volvió a conseguir una prueba en el Alboraya, en 3ª división. Dos semanas de entrenamiento intensivo, 4 días a la semana, dos de ellos en gimnasio y partido el fin de semana. Me dijeron que no contaban conmigo.

Estaban por allí unos ojeadores del Rafelbunyol y se nos llevaron a unos cuantos. En el Rafelbunyol estuve dos o tres años. No recuerdo haber jugado ningún partido de titular. De preferente pasamos a primera regional, y de primera regional a segunda regional. La última categoría. Al final de ese año me fui de Erasmus a Francia.

 

En Francia intenté meterme en el equipo universitario pero no me cogieron. Ese mismo año me fui con unos amigos franceses a esquiar a los Pirineos, en un salto, al caer me rompí el ala de una vértebra. Mis amigos me llevaron a un hospital, en Lourdes. Sí, en un hospital de  Lourdes me hicieron unas radiografías y me dijeron que tenía que estar dos semanas tumbado.

 

Mal que bien me recuperé y cuando volví a Valencia, a pesar de que me dolía la espalda, me inscribí en el típico campeonato de futbito de la Eliana.

 

Fui a correr detrás del balón pero  mis piernas ya no me respondían, había perdido mi movimiento de cintura. Había dejado de ser Maradona. El fútbol se había acabado para mí, después de 12 años de obsesión, el fútbol se había acabado para mí.

 

 

Últimamente voy a hacer bicicleta por el río, paso por delante de las nuevas y modernas instalaciones de El Rumbo. A las 16h suelen jugar partidos los veteranos, una vez a las semana, los jueves. Me paro y me apoyo en la reja para verlos. Los envidio, y mira que juegan mal. ¡Dios! Cómo los envidio… Cómo los envidio. Los envidio muchísimo, muchísimo, con toda mi alma. Como los envidio. Los envidio. [Aquí es cuando suena el pitido del final de los dos minutos y medio y vuelves a tu butaca diciendo: los envidio, Dios, cómo los envidio.]

 

Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -4-

octubre 29, 2015

 

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¿Por qué soy músico hoy? ¿Qué es ser músico hoy para mí?

En 1994 estuve de Erasmus en Poitiers. Si habéis leído mi libro La conquista del Oeste lo sabréis. De allí me traje una gran cantidad de sueños por realizar y de experiencias vividas.

Algunas de ellas tuvieron que ver con qué iba a significar ser músico para mí y por qué.

En particular recuerdo dos. Hay más. Para lo que quiero contar estas dos valen. En esta entrada contaré solo una.
Por un lado estaban los conciertos del domingo por la tarde en Chez Dominique.

Vivía en una residencia de estudiantes y cerca de allí estaba Chez Dominique, lo que podría ser aquí un bar normal y corriente, como La Peseta, por ejemplo. No sé cómo me enteré de que los domingos por la tarde hacían conciertos, quizás pasase alguna tarde por allí y viese que estaban tocando.

El caso es que ir los domingos por la tarde a ver un concierto a Chez Dominique, tocara quien tocara, insisto en esta particularidad, tocara quien tocara, se convirtió en un ritual para mí.

A veces había más gente, otras menos, a veces el concierto me gustaba más, otras menos. Me tomaba unas cuantas cervezas disfrutaba con la música en directo y me volvía a la residencia. Así discurrieron muchos de mis domingo ese año en Poitiers. Ahí di con un primer camino por el cual me apeteció adentrarme para ser músico. Dar conciertos dominicales en locales populares con canciones propias.

Desde que volví a Valencia, esa idea de ser músico fue la que siempre me rondó la cabeza, alguien libre que buscaba conciertos en locales pequeños donde poder mostrarse. Digamos que desde 1994 hasta el 2000 intenté crearme un circuito de locales a lo largo y ancho de la Comunidad Valenciana, incluyendo Madrid y Barcelona en mis rutas de conciertos, donde poder tocar.

En el 2000 paré ya que no logré encontrar ese circuito que año tras año me permitiese tener un mínimo de 30 o 40 conciertos. Conseguí bastantes, quizás 15 o 25 por temporada, pero conseguirlos era toda una azaña para la poca contrapartida económica que recibía. Teniendo en cuenta que quería vivir de ello. Y teniendo en cuenta que quería vivir de ello haciendo mis canciones, no un grupo de versiones.

Seguí un camino peculiar. No es que no pensase en que alguna discográfica pudiera editar mis trabajos, es que aunque no me los editaran yo no iba a parar de grabar mi música y de buscar conciertos.

Creo que entre el año 1994 hasta el año 2000 fue la época en la que más he tocado en mi vida. Tenía el sueño de querer dedicarme por completo a la música, de querer vivir de la música, de mi música. Y no seguí el camino de la industria, seguí el camino de los conciertos en directo en locales pequeños. Evidentemente fracasé en el intento y en el 2000 estaba dispuesto a trabajar de cualquier cosa. Aunque no tuviera que ver con la música. Y así fue. En el 2000 vivir de la música pasó a un segundo plano.

Continué haciendo conciertos pero ya no estaba la variable económica sojuzgando cada uno de mis actos y por lo tanto, después de muchos años, volvía a tener los fines de semana libres. Por supuesto volví a reencontrarme con muchos amigos.

Con mi nuevo trabajo con lo que ganaba en un mes podía pagarme la grabación de mis canciones, con lo que ganaba en dos la fabricación de los cds y con lo que ganaba en medio año podía montarme mi propia discográfica. Y eso es lo que hice. En el 2000 creé Malatesta Records para automáticamente sumirla en el coma hasta el 2006 (seguramente más adelante hablaré de esto).

El 6 de noviembre toco en el Hat Gallery. Un local con piano. Allí volveré a poner en práctica mi filosofía de lo que es ser músico hoy, por qué y para qué. Espero que las personas que vengan acudan con curiosidad, que acudan por amor a la música en directo, que acudan sin tener una idea preconcebida de lo que van a escuchar. Espero que en Valencia poco a poco y gracias a iniciativas como el MUV se vaya creando una masa de espectadores que vayan a conciertos porque sí, sin cuestionarse nada, sin pensar en nada más que en tomarse una cerveza mientras escuchan la propuesta de un músico de su ciudad. Y luego puedan volver a casa comentando lo que han visto, si era bueno o malo, si el estilo les gustaba más o menos. Nuevos espectadores. Nuevo público, para eso debería servir un festival como el MUV.

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