DON’T FEAR YOUR ENEMY, LOVE HIM

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Había empezado a escribir un entrada en mi blog muy profunda, profunda en su reflexión sobre lo político, lo económico y lo social en el ámbito mundial, europeo, nacional, local y vecinal y quería rematarlo con lo que ha sido mi experiencia vital este año pero, desde el primer borrador, muy ambicioso, donde cuestionaba el papel de la izquierda, la antigua y la moderna, la consolidación de los movimientos de extrema derecha populares, el Procès, Trump y Vox, otra vez la extrema derecha popular, me preocupa, la regeneración política y funcionarial (lo que está costando reemplazar a la vieja guardia), el peculiar mercado laboral español (esencialmente compuesto por camareros/as, dependientes/as, obreros/as de la construcción, taxistas y funcionarios/as) y la falta de reconocimiento social hacia las bibliotecas públicas (quizás la composición del mercado laboral tenga algo que ver con esto), se ha cruzado por mi camino Contacto, un libro que escribió Carl Sagan en 1985 y se me ha bajado el nivel de mala leche.

Podría decir que este año ha sido para mí un año en el que he tenido mucho tiempo para leer y que, no teniendo ningún proyecto claro de creación, el cuerpo me pedía lectura. Pero mentiría porque a mí el cuerpo siempre me pide lectura, tenga más o menos tiempo para leer, y además mi cuerpo y mi mente siempre están en alerta, siempre andan buscando algo, conectarse a alguna red wifi de dónde extraer información jugosa.

Este año fui a ver Ready Player One. A mis hijos les encantó, a mi me pareció otra película desaprovechada por el MÉTODO SPIELBERG: situación, situación, situación, desenlace todos juntos en un sitio, final feliz. Normalmente todo pasa en EEUU o en un barrio de EEUU. La volví a ver en verano en una sesión nocturna, esta vez con adultos. A mí me apetecía un segundo visionado, a pesar del Método Spielberg, había algo en ella que me atraía: la narrativa en el entorno virtual. Landete borró la película de su ordenador nada más acabar el visionado.

ready player one

La película está basada en un libro homónimo escrito por Ernest Cline. Me lo compré y, saltándome las partes de diálogos y explicaciones más duras se lo leí, en voz alta, a mis hijos, durante esa media hora que les cuesta dormirse cada noche. Su lectura es sencilla. Tienes más o menos esa misma sensación cuando te lees Los pilares de la tierra, o la Trilogía Millenium de Stieg Larsonn. En cualquier caso la historia en el libro estaba mucho mejor apuntalada que en la película y como llevo ya unos años dándole vueltas al tema de los Videojuegos en la narrativa, o la narrativa en los Videojuegos, me compré la primera novela del autor: Armada. Esta ya no se la leí a los niños, volvimos a la lectura de la saga de Harry Potter.

Armada es un libro narrativamente más flojete aunque, al mismo tiempo, es más ambicioso en su pretensión de unir el mundo de la ciencia ficción con el de los videojuegos. En ese momento no lo sabía pero en Armada el elemento disparador de la historia es el mismo que en el de Sagan, Contacto: el “problema” común exterior. Cuando digo exterior digo extraterrestre.

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Sin duda el fuerte de Ernest Cline es la información, ambos libros están plagados de referencias, en Armada menciona el libro de Sagan, Contacto.

Contacto es otro de esos libros que te atrapa más por la historia que cuenta que por el estilo o la profundidad narrativa, más en la onda de Harari, que a pesar de su prosa sencilla no deja de plantearte cuestiones complicadas. Libros de divulgación científica, aunque en este caso, Carl Sagan se ampara bajo el manto de la narrativa.

Como decía al principio, cuando escribí el primer borrador de esta entrada en mi blog tenía la ambición de ser un profundo análisis que fuera de lo más global a lo más local para acabar desembocando en lo personal. Y es que el estado de las cosas, tanto mundiales, como nacionales o locales da para disertar sin parar durante un buen rato: BREXIT, PROCÈS, VOX, TRUMP, PROTECCIONISMO, PUTIN, FRONT NATIONAL… Hay un deseo, o una voluntad, que surge de lo más alto (un hombre con tanto dinero que puede pagarse ser presidente de los EEUU) y que se conecta directamente con lo más llano (las personas que con trabajos más o menos precarios sustentan un país) sáltandose todo lo que hay en medio: educación, cultura, democracia: humanismo. La democracia ha sido tan mal utilizada por el capitalismo, especialmente desde la caída del muro, que ahora parece una estructura de la que solo quedan las columnas. Esas columnas se están tambaleando. Me estoy volviendo a poner intenso, profundo, mesiánico… Peligro. Volvamos a Contacto de Carl Sagan.

La protagonista de Contacto es Ellie, una científica en un mundo de hombres. Paul Sagan hace un ejercicio muy interesante al ponerla en ese escenario tan adverso. De una forma sencilla ensalza una reivindicación que hoy en día, por desgracia, en vez de haberse solucionado, parece seguir siendo un lugar común, un campo de batalla en plena ebullición que aún no obtiene los resultados deseados y que aunque para mí es algo obvio hay que seguir recordándo para que la mujer (sea lo que sea lo que se esconda tras esta acepción, incluso yo mismo puedo estar detrás de ella) encuentre el lugar que le corresponde en la postmodernidad: a pesar de que ella es tanto o más inteligente que sus compañeros tiene que levantar la voz para hacerse oír.

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Contacto habla también de trabajar y cooperar transnacionalmente para solucionar un problema global. Un problema exterior. Ernest Cline en Armada enumera películas donde el Armagedón es la excusa para conseguir la unión de la humanidad. A mi me viene a la mente el cómic Watchmen de Alan Moore o la peli La llegada de  Denis Villeneuve. Pero, para desgracia de la humanidad, para esta humanidad real que nos ha tocado vivir, el problema exterior global no llega, y la principal cooperación transnacional que hemos conocido, la que ha servido de excusa para construir puentes entre países y continentes, la económica (va a acabar por ser el mal menor, si las cosas pueden ir a peor, apuesta por ese escenario) igual que el humanismo de salón que la legitimaba, se está quedando en un armazón sin contenido. Un armazón que ya no da respuestas a las necesidades de los nuevos mandatorios de los pueblos antiguos en una nueva era global.

Ante la atomización y la diáspora del pensamiento humanista (todos nos parapetamos tras nuestra microverdad) emerge, se consolida, un humo negro. Un estandarte de VERDAD oscura que apela a tiempos pasados. Filosóficamente es como si estuviéramos volviendo a la era de la máquina a vapor. La necesidad de tener algún lugar donde asirse, la necesidad de protegerse de la amenaza, sea esta cual sea (no sabemos ya cuál es la amenaza), nos estamos convirtiendo en nuestra propia amenaza. La POSTVERDAD acabará por entregarnos a la PREVERDAD. En vez de dar dos pasos hacia la luz hemos retrocedido tres hacia la oscuridad.

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Leer a Carl Sagan es sumergirnos en su entusiasmo, en su fé en el ser humano, en una visión laica, ciéntífica y progresista (en el sentido de que el ser humano aún puede progresar) y, sobretodo, es dejarnos llevar por la certeza de que tarde o temprano encontraremos ese cable que vendrá del exterior para tirar de la humanidad y dirigirla hacia su siguiente estadio.

Porque de esto trata esta entrada, de esto trata el cambio de paradigma del ser humano actual: hemos agotado nuestra capacidad evolutiva en esta etapa, a partir de ahora solo podemos retroceder. Hemos recorrido todos esos caminos que nos iban a llevar más allá. La humanidad necesita urgentemente poder ver más allá para no mirar más acá, hacia dentro, hacia el vecino como enemigo, hacia la amenaza colindante que le ha acompañado desde su nacimiento. Hacia atrás. Hacia el miedo dentro de la oscura caverna.

Y aquí es donde encuentro el puente para  hablar por fin de lo que me interesa. De mí mismo, de mi experiencia personal frente a la amenaza. Me pido disculpas a mí mismo porque no he podido desarrollar tanto como había planteado en mi primer borrador temas como EL PROCÈS (No hay coyuntura internacional, ha sido un buen primer intento, seguid trabajando para que el segundo sea menos improvisado), BREXIT (nadie se creyó nunca que al Reino Unido le interesase lo más mínimo la UE, salvo para hacer negocios, de Gaulle tenía razón: no deberíamos haberlos dejado entrar nunca), Putin (tiene un problema similar al de China, hablan únicamente un lenguaje militar y económico, quieren pero no tienen ni idea de cómo encontrar la legitimidad mundial, la razón es sencilla: en la era que estamos por ver acabar no existe legitimación sin libertad política. Deja que las intenciones políticas se pierdan en el embrollo de la representación parlamentaria y sé aparentemente antiautoritario, el proceso democrático se encargarça de enfriarlo todo) y finalmente nos queda el movimiento #metoo (no he hablado mucho de él porque es un movimiento recién nacido que supone una revisión en profundidad de las relaciones humanas, todo lo que nos parece obvio hoy, hace un año, no lo era hace 20 años, lo importante es haber encontrado una voz común, una clara definición de lo que ya no queremos que pase, a partir de ahí empieza una larga batalla, sin duda estamos mejor que Ellie, la protagonista de Contacto, pero queda un larguísimo y árduo camino por recorrer, sin contar con que la coyuntura tampoco acompaña).

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¡Ah! Se me olvidaba: el medioambiente. Era el elemento transnacional que nos podía unir a todos: la búsqueda de una solución global y limpia al problema de la degradación medioambiental. Desde que empecé a estudiar siempre lo vi como un motivo alrededor del cual se podría articular una acción global multinacional. Una investigación conjunta (volvemos a la unión frente a la amenaza común) que permitiera una solución beneficiosa para todos. Leo esta última frase: una solución beneficiosa para todos.

Me río de mi ingenuidad, y también me río de que me he descuidado y me he vuelto a poner intenso, profundo, justo cuando iba a hablar de mi mismo, de mi experiencia con respecto a la amenaza. Entre risas, me rio de mi mismo y de la caprichosa deriva de la humanidad, reflexiono en UNA SOLUCIÓN BENEFICOSA para todos. Paro de reir en seco. Para conseguir una solución beneficiosa para todos tendríamos que dejar de pensar en términos nacionales y empezar a pensar en términos de humanidad. En realidad ese ha sido el gran fracaso del siglo XX: no haber podido superar el encasquetamiento humano dentro del término nación. Hemos intentado destruirlo, desvirtuarlo, ocultarlo, pero el término nación, la patria, las patrias del mundo han resurgido de las profundidades ante el miedo del qué somos sin nuestra patria, sin nuestras tierras, sin nuestras tradiciones. Volvemos a las cavernas. Preferimos la oscuridad de las cavernas, volver a cometer los errores ya conocidos que caminar hacia la luz exterior, hacia el camino que nos muestra el Cosmos, Carl Sagan y Ellie, la protagonista de su novela, Contacto. El artefacto ESTADO NACIÓN nos ha impedido convertirnos en LA HUMANIDAD. Quizás, como con el PROCÉS, tengamos que replegarnos, guardar a buen recaudo la información para que no la quemen los fanáticos y esperar a que se produzca realmente ese CONTACTO con una vida extraterrestre que nos de significado y que nos permita a la HUMANIDAD definirnos por oposición.

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Sí, me ha quedado una entrada pseudoprofunda, pseudocientífica y pseudo reflexiva, dejemosla en una entrada de OPINIÓN. Ahora sí, voy a dar el paso de explicar mi experiencia con la amenaza. Voy a intentar ser breve. Esa amenaza exterior que no llega para la humanidad llegó a mi vida a principios de este año que acaba en forma de destitución de mi puesto de trabajo. Ahora lo podemos llamar ya por su nombre. No es que me echaran del trabajo, soy funcionario, me destituyeron de mis funciones, de una forma enrevesada y traumática. Se podrían haber buscado otras formas de hacer las cosas pero de haber sido así no hubiese sido nunca demisionado de mi puesto.

Está bien, las cosas son como son y cada vez que recuerdo lo que pasó me tranquilizo pensando en que yo, por lo menos tengo la conciencia tranquila, no soy yo el que ha tenido que socavar la profesionalidad de alguien para justificar un cambio. No soy yo quien ha tenido que medrar para conseguir la legimitación de una acción que a la postre ha resultado vacua y prescindible. Porque, ¿ha mejorado la situación con el cambio? NO. Entonces por qué complicarse la vida. Queda claro que no soy yo quien tendrá que responder a esta preguntas.

En su día busqué una razón y la respuesta fue porque sí, por mis huevos. Fue entonces cuando la amenza se convirtió en un hecho real, fue entonces, cuando vi que YA NO HABÍA NADA QUE HACER, cuando vi que la amenaza de destrucción era tan inminente que mi vida corría peligro (en sentido metafórico, claro está, en este caso era más bien mi salud mental) algo en mi interior se puso a buscar desesperadamente una luz exterior. Un lugar al que asirme para resistir la travesía por la oscuridad que me esperaba.

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No sé cómo se me ocurrió la idea de irme a Québec. No quiero teorizar demasiado sobre el origen de esta decisión. Sin embargo sí que quiero que imaginéis una persona sentada en una playa visionando una ola gigantesta a una distancia suficiente como para tener un mínimo margen de acción, si es lo bastante ingeniosa y creativa. Supongamos que la única manera que tiene de escapar es por el aire y que de alguna manera con el material que tiene allí puede construir una especie de ala delta, un aparato que sin combustible y con la fuerza del viento que levanta la propia ola que lo va a aniquilar va a logra enlairarse y buscar otro trozo de tierra donde ponerse a salvo. ¿Tenéis la imagen? Pues ese fui yo desde enero de este año hasta finales de junio, construyendo sin perder la calma, ese ala delta mientras con el rabillo del ojo veía la ola infernal acercarse. Y fue solo en el último segundo, con las gotas de la ola mojando ya mi cara, que cogí el avión, junto a mi familia, que me llevó hasta Toronto. Una semana después llegué en coche a Montréal y mi vida cambió, a mejor, para siempre.

A diferencia que a La Humanidad, el año empezó mal para ella y ha acabado peor, puedo decir que gracias a la amenaza externa, que estuvo a punto de aniquilarme, para mí, un año que iba a ser de mierda, ha acabado por ser uno de los mejores años de mi vida. Y no solo eso, ha sembrado lo que voy a ser en los próximos 20 años. Antes de que apareciera la amenaza externa iba a ser una cosa, ahora seré alguien totalmente diferente. Así que, aunque parezca mentira, esta es una entrada de agradecimiento a mi GRAN ENEMIGO. Sin su existencia, y sin su decisión parcial de apartarme del que había sido mi puesto de trabajo desde el 2009, no me hubiese convertido jamás en LA PERSONA que ahora sé que voy a ser.

DON’T FEAR YOUR ENEMY, LOVE HIM.

avion antes de la ola

FELIZ 2019

 

 

 

 

 

 

 

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