¿De qué hablamos cuando hablamos de alta literatura?

Le decía el otro día a Mr. Perfume, quedamos en el Krakovia para hablar de un proyecto de escritura que Sr. Correcto tiene entre manos, aún no ha mandado el acta de la reunión, todos estamos esperando para poder empezar, que las personas somos poliédricas, o más bien, triacontraédricas…mirar la imagen.

triacontraedro

Esto daría una respuesta a esa pregunta que todos nos hemos hecho de vez en cuando: ¿cómo es posible que esté saliendo con él si es un completo gilipollas?

Bueno pues está saliendo con él porque sus triacontraedros se están tocando por una cara que tu no eras capaz ni tan siquiera imaginar que existía. ¿No es maravilloso el ser humano? Que te pueda sorprender tanto como para que lo hoy te servía de él al día siguiente sea desechable.

Si somos triacontraédricos en nuestras relaciones no te quiero contar ya en nuestros gustos. Y de esto va este post, de mis gustos triacontraédricos. Sí vale, todos tenemos gustos traicontraédricos pero este es mi post.

Y diréis, si los gustos triacontraédricos son parte de su ser, si son algo que le pone tanto como para ponerse a escribir un post sobre el tema por qué hoy, habiendo, como hay, 365 días para poner de relieve que, como el resto de la humanidad, eres triacontraédrico.

Bien pues porque hay semanas y semanas, y esta semana ha sido muy triacontraédrica, que digo esta semana, este mes, incluso estos dos últimos meses.

Todo empezó muy arriba, con el libro de Paul Auster 4, 3, 2, 1. El sábado mientras veía Tic-Tac de Alberola, me sorprendí pensando en él, en la parte que uno de los posibles protagonistas se arrepiente de no haber podido hablar con su padre antes de morir. Un libro que ha supuesto mi reconciliación con Paul Auster, no hay nada mejor para un autor de su prestigio que estar callado bastantes años y encontrar algo realmente imporescindible sobre lo que escribir.

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Pongamos a Paul Auster y a Alberola, ahí arriba, en lo más alto de la creación narrativa y dramatúrgica, Tic-Tac podrá ser algo casposilla, tiene esos guiños de risa facilona, concesiones para un público nacido antes de los 70s, pero como artilugio dramatúrgico funciona a la perfección, y además es un musical fantástico. Por un momento pensé que iba a ver un remake de Sunday in the park, pero si hay algo de esa obra dentro de Tic-Tac, Alberola se lo ha apropiado conviertiendolo en algo originalmente suyo. Eché a faltar que la música fuese en directo, también que los videos finales los hubiese hecho Tarantulas Pentium. Un barniz de postmodernidad a la obra le hubiese dado un empujón hacia la posteridad. La música y la coreografía me parecieron impecables.

TIC-TAC-cartel-731x1024Bueno, vamos a ir bajando, hace tiempo, cuando escribí La conquista del oeste, tuve un intercambio de emails, con Iván Repila, era fan, y sigo siéndolo, de su primera obra, Una comedia canalla, lo soy menos de las dos siguientes noveles, en las que lleva tiempo intentando desmotrar lo que todos supimos desde que leímos Una Comedia Canalla, que es un gran escritor, que él escribe ALTA LITERATURA. Somos triacontraédricos, lo he dicho al principio, soy hiperfan de Una comedia canalla, sus dos obras siguientes me dejan frío. Por eso si me preguntas qué es alta literatura para mí te diré que lo es Una comedia canalla y 4,3,2,1 de Paul Auster. Es decir, la literatura de la que me siento envidioso, la literatura que deseo para mí mismo.

una comedia canalla.jpg

Hay más ALTA LITERATURA. Para mí, Mr. Perfume escribe alta literatura, me leí su libro, Una pequeña llama en mitad de un terrible incendio, en una tarde. También lo es Mirando al suelo de Francisco Béjar Galera. Me leí su libro en las horas libres del almuerzo, en el curro. También lo es Los idiotas prefieren las montañas de Aloma Rodríguez, me leí su libro de tirón, una noche de insomnio. Lo mismo me pasó con Acá todavía de Romina Paula o El hombre que duerme a mi lado de Santiago Loza, otro par de bestias de la ALTA LITERATURA, de mi ALTA LITERATURA. Por no hablar de Mariana Enríquez, que de casualidad me encontré sola, en su caseta, en la feria del libro de Madrid, este año. Me fijé: ¿es ella? Sí, era ella, y le dije: ¡Ostia! pero si eres Mariana Enríquez, aquí solita en tu caseta, sin cola ni nada. Le compré el libro que estaba presentando, me dijo que lo había escrito antes que el que le había dado algo de reputación dentro de la ALTA LITERATURA…

No hay duda de que somos, soy, triacontraédricos. Porque fui a ver a TiC-TAC el sábado pero el viernes había ido a ver Medul·la, dirigida por Eva Zapico, y el domingo Las actrices siempre mienten, de Pollo Campero comidas para llevar. Sí, qué pasa. Puedo montarme en un carrito de la montaña rusa y subir y bajar o bajar y subir hasta ya no saber qué es lo que está arriba y que és lo que está abajo y sentir que la historia que me están contando, ya sea en la narrativa o en el teatro me coge por las pelotas y me las estampa contra la pared. Eso es para mí la ALTA LITERATURA, no tiene nada que ver con la técnica, el estilo o la forma, aunque también, pero no solo eso, por suerte no solo depende de eso. Seguramente tú pienses todo lo contrario, o quizás no, o quizás sí, o quizás no, o quizá sí.

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