Bienvenida sea la máquina.

el arte de volar

Vengo de discutir con mi padre, una vez más, por esa España católica y mojigata.
Como la marea, que cada noche vuelve, es un tema recurrente en las discusiones familiares. Tanto o más como la invasión pancatalanista.
Decía la semana pasada Santiago Alba Rico, en Jaleo 2017, que una de las grandes conquistas de la educación pública es que puedes convertirte en adulto al margen de la herencia familiar.
Ojalá fuese tan sencillo, aunque algo hay de todo esto para que mi padre y yo, en principio, tengamos puntos de vista tan enconadamente opuestos.
Quién no tiene su Venezuela particular en su propia familia, yo sí.

Comprendo a todos aquellos que dicen que hay temas que son cansinos, recurrentes, y que hay que pasar página, lo comprendo, a mí también me gustaría pasar página, poder construir algo nuevo. Una nueva España, una nueva península ibérica con otro nombre. Otra concepción del estado nación, otra idea de lo que es una nación.

Comprendo la existencia de los nostálgicos de las naciones. Comprendo que se aferren a ello en un momento en que todo está tan diluido. Quizás por ello volvemos a necesitar símbolos del blanco o negro, del sí o el no, del 1 o el 0.

El capitalismo ha vaciado de tal modo el significado del continente que resulta difícil saber de qué estamos hablando cuando hablamos del nuevo estado de las cosas.
Sin embargo todo está claro cuando hablamos de España, de la nación. Paradógicamente es algo tangible. Una idea sencilla a la que aferrarse o no.

Cuando lees el arte de volar no puedes dejar de pensar en la vida gris de los vencidos. De la vida inocua de la masa silenciosa y de la estridente de la de los vencedores. Me sorprendió descubrir el estilo mafioso del régimen (esa impronta que hoy en día aún reconocemos en el comportamiento de la derecha) para acabar con la línea más afín a la restitución de la monarquía.

Supongo que ahí es donde cuesta entender la nueva España. Supongo que no hay mucho vencido que pueda aceptar una España construida sin la redención de los que durante 40 años fueron los vencedores.

Me gustaría decir que todo aquello no forma parte de nuestro ADN, que sí, que podemos por fin pasar página, que podemos hablar de una nueva concepción de España, incluso cambiarle el nombre a este Estado y llamarlo de una forma que apueste por el futuro cerrando las viejas heridas del pasado.

Pensemos en una España cuyo nombre en el futuro fuera 39N00W.

En 39N00W han desaparecido la bandera rojigualda, el rey, y las comunidades. Todas tienen el nombre de su latitud y longitud. La lengua que se habla en 39N00W es la lengua 724, la 725 y la 727.
Deshacerse de los símbolos arcaicos para entrar en una nueva era.
Yo hablo las lenguas 724, 725 y 727, ¿y tú?

Sí, para olvidar tendríamos que empezar por inventar nuevos códigos. Sino, siempre hacemos referencia a lo mismo. Vencedores y vencidos. Vencederos que han cedido poder por “voluntad propia” para convivir con los vencidos. Vencedores que han dado voz a los vencidos. Vencidos ingratos que siempre quieren más, que siempre verán a los vencedores como fachas, católicos y mojigatos.

Ojalá todo fuera tan fácil.
Desde la distancia, no veo peor condena para una persona como yo, con las ideas que tengo, como la de haber sido condenada a vivir en España durante la postguerra perteneciendo al bando de los vencidos. No puedo imaginar mayor tristeza. De hecho leyendo El ala rota y el Arte de volar es lo que siento, una terrible tristeza por todas esas vidas resignadas a vivir sometidas a un regimen político y moral que aborrecen.
Vuelvo al arte de volar y a Ala rota. No puedo dejar de pensar en la tristeza de esa vida. De esa vida de vencido en un país donde has de elegir: vivir renunciando a tus ideales o no volver o morir o vivir como un marginado.

Pero no todo es tan fácil de explicar.

Es muy sencillo inventar el todo desde la parte. Inventar el día a día y resumirlo en unas cuantas frases, palabras, en un libro. Qué sabremos de la vida, del día a día en la España franquista, qué sabremos. Ni tan siquiera los que la vivieron saben de lo que hablan, es cierto. Pero nos llega el perfume, el aroma, el olor a podrido. Nos llegan los comportamientos, las mentes reprimidas, los cuerpos reprimidos, el inmovilismo, el conformismo, la resignación cristiana.

Nos llega todo eso y una especie de aroma de felicidad popular de la masa inerte. El juego del paternalismo del régimen con las clases populares. Ese turismo de masas para el pueblo en la costa levantina potenciado en los 60s y 70s no se volverá a ver jamás. La pobreza también era para los vencidos, las masas inertes tuvieron su pequeña recompensa. Su pequeña compensación del estado de bienestar. Por eso hoy en día siguen calladas, por eso hoy en día siguen votando al PP. En España el estado del bienestar lo instauró el régimen.

No, no todo va a ser culpa del franquismo, 40 años no son nada en la historia de nuestra civilización. 40 años no hacen más que poner de relieve ciertos aspectos característicos de “nuestra” idiosincrasia frente a otros. Imposible aniquilar lo que somos en 40 años, signifique esto lo que signifique. Por que, qué somos. Y, hasta dónde llegamos. Donde empezamos a sentirnos extranjeros, donde nos sentimos habitantes de un lugar o de otro.

El otro día paseando por el paseo marítimo del Poeut, al lado del Perelló, me sentía como una marciano acabado de aterrizar en otro planeta.

Me ha pasado lo mismo paseando por la plaza de la virgen un día de festividad católica.

Me pertenece menos Valencia a mí que a vosotros porque no comparta vuestras tradiciones. ¿Son las personas los que nos hacen sentir que formamos parte de un lugar, son las personas en masa, son los actos en masa, las celebraciones sociales? ¿Todo eso que llevamos inoculado y que sale a la superficie cuando viajamos al extranjero? ¿Es el exterior lo que define nuestro lugar de pertenencia? ¿Es el rechazo del lugar donde vamos el que nos hace añorar el sitio donde hemos nacido?

Todo depende de nuestra personalidad. De nuestros vínculos afectivos. De nuestra capacidad para vivir nuestra propia vida al margen del juicio de los demás.

ala rota

No es sencillo.

39N00W se desvertebra. Y a mí qué. No le debo nada a este país. He crecido en él como la mala hierba, alimentándome a hurtadillas de las sobras. Creciendo a pesar de que nadie contara con mi existencia. Creciendo a pesar de que nadie esperara que existiera. Qué país puede considerarse como tal cuando abandona a sus hijos. Cuando los deja crecer a la merced del mercado. Qué país es digno de merecer el nombre de país cuando no es capaz de defender a sus ciudadanos, de arropar a sus hijos aunque sus creencias estén en las antípodas. Cómo creeis que evoluciona el ser humano si no es por su espiritu crítico e incorformistas. Otra herencia del Franquismo, o estás con nosotros o no existes.

No. No le debo nada a 39N00W. Si estoy vivo y continuo cuerdo ha sido gracias a mi tesón por encontrar respuestas a las preguntas fuera de los lugares comunes del pensamiento global, de las emisoras de radio, de las televisiones, gracias a mi olfato para perseguir, buscar y encontrar el pensamiento crítico.

39N00W siempre ha sido un lugar inhóspito para mí. He tenido que caminar a la contra. Buscar refugio en los márgenes, en las fronteras, en los submundos. Y he tenido mucha suerte. Mucha de haber encontrado compañeros de viaje que me han ayudado a sobrellevar cada una de las etapas. Personas que me han acompañado, gracias a las cuales no me he sentido aún más solo. Incluyo aquí a mis padres, que a diferencia de mi “país” ellos sí que han sabido aceptarme en mi diferencia y nunca se hubieran atrevido a marginarme en el “no existes”.

Solo frente a la masa.

Sí, sí, lo sé, ni soy el único, ni soy especial por ello. Incluso las minorías enfrentadas a la masa hoy en día somos multitud y hemos creado nuestros propios nichos de mercado. El capitalismo es generoso, el único sistema que sabe que incluso de su mayor enemigo puede sacar rédito económico.

Así que aquí estamos mi padre y yo discutiendo sobre una España católica facha y mojigata que dejará de existir en breve y que pasará a llamarse 39N00W.
Un lugar nuevo. Con nuevas inquietudes. Nuevos conflictos. Pero que por fin habrá superado los cansinos conflictos de la delimitación territorial y de la lengua porque ni los límites territoriales ni las lenguas existirán ya como rasgo distintivo de un grupo social.

Miraremos atrás y sentiremos nostalgia por haber superado esos conflictos tan banales. Habiendo como habrá un software que unificará todas las lenguas en una sola, ¿qué nos importará finalmente las particularidad de una de todas esas lenguas?
Y si finalmente se confirma la posibilidad de la mejora genética de los seres humanos en laboratorios, ¿de qué naciones estaremos hablando entonces?

Yo pertenezco al laboratorio X.O.Y.A.33B

Lo queramos o no se tendrá que experimentar con el ser humano, el que hoy en día conocemos está obsoleto. No logra superar los resquicios de los conflictos del siglo XIX. Hablamos de la gran crisis de los combustibles fósiles pero en realidad los seres humanos compartimos esa misma crisis. No hemos podido superar esas falsas expectativas de desarrollo humano que fracasaron.

Somos una bandada de pájaros a la merced de las corrientes de aire.

Ha llegado el momento de claudicar. Todos. Se ha acabado. Las máquinas cumplirán mejor que nosotros los requisitos básicos para proteger el planeta y no perderán el tiempo en discusiones estúpidas: religión, repartición de la riqueza, delimitación de las fronteras, gestión de los recursos limitados, control de las necesidades infinitas.

La carne no va a poder superar a la máquina. Y la máquina será un refugio para la protección y la conservación de la vida.

Bienvenida sea la máquina.

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3 comentarios to “Bienvenida sea la máquina.”

  1. Efrén Calatrava Says:

    !Y viva el tecno!

    No es broma. No fueron solo 40 años, fue la eliminación física (en la guerra y en la posterior represión con penas de muerte, cárcel, marginación, emigración forzosa, ..) de la gente más combativa y luchadora. Y la sumisón total y adoctrinamiento forzoso de los que quedaron.
    Y eso deja secuelas durante las generaciones posteriores.

    Por lo demás, buen texto. “El arte de volar” es brutal. “El ala rota” me lo tendré que leer.
    Te recomiendo este: http://www.tiempoyquimera.com/paracuellos-de-carlos-gimenez/

    Como decimos en 725: “Enhorabona!”

  2. Anna Says:

    A mí no deja de sorprenderme que mis padres se consideren combativos y luchadores como dice el amigo Efrén por ahí arriba. Ellos que se quedaron en España, hicieron su carrerita, que la universidad ahora tiene caspa?, pues imagínate aquello y tiembla tete, compraron su casa, el chalet, el carro, en fin, lo propio. Claro, se cagaban en Franco, pero mayormente en 725 o 728 y en la intimidad. Y cuando “llegó”, así, como llegan las palomas, elegantemente la democracia, muy fina ella, sin cadáveres ni tiros, sin emboscadas ni rebeliones, sin narrativa y, en definitiva, sin dignidad, antes de votar al PSOE por muchos y felices años votaron, en las primeras elecciones, no sé por qué me engancho con este detalle pero realmente me desquicia, a la UCD por “agradecimiento a lo que hizo Suárez durante la Transición”… a ver, no puedo saber si es cierto esto que me dicen, quizás votaron a Suárez porque estaban acojonados perdidos y cuando les pusieron delante la urna se sintieron como marionetitas con los brazos oxidados, pero lo terrible es que en su entorno cuentan eso y tan ricamente, se acepta semejante psicodelia sin pestañeo, sin que a los interlocutores se les caiga la mandíbula al suelo. Quiso fortuna que se le cayese en cambio a esta peste de hija que les tocó.
    El caso es que yo me fui del país por bastante menos, diría que por capricho incluso. Claro que luego volví (para quejarme dirían ellos), pero eso es otra historia. Por qué no se plantearon siquiera largarse? Que no se fuesen es una cosa, pero que no se quemasen las pestañas decidiendo si hacerlo o no, que su existencia no esté marcada por aquel momento en que decidieron quedarse tras pensárselo mucho..? Cómo es posible? De dónde venía esa tristeza de base, esa resignación cósmica? Qué clase de disonancia cognitiva hace que personas así se consideren precisamente combativas y luchadoras? Pues no lo sé, pero lo suelto aquí porque a ellos ya les he dado bastantes disgustos.
    Claro, luego cuando lo del 11m recuerdo ver pancartas que decían “violencia es cobrar 600 euros” y movidas así relativas a la sacrosanta vivienda y las condiciones laborales y tal, y pensar: de tal palo tales astillas, joder, tenemos las reivindicaciones sociales propias de una señora con perlas de 86 años, qué pesaditos somos con la puñetera vivienda y qué pocas ganas tenemos de enviarlo todo al cuerno y vivir bohemiamente un poquito, ni que sea para contarlo luego. Ahora que soy más vieja la verdad es que ya fantaseo con comprarme una casa y si no lo hago ya no es porque rechace el concepto sino por dejadez e inoperancia. Vamos, que al final del cuento lo que pasa es que somos dignos hijos de nuestros padres y que Franco muriese como murió y no por ejemplo como Trujillo también ha servido, entre otras muchas cosas, para que nos pasásemos la juventud entonces y las sobremesas ahora definiéndonos por oposición a ellos, ya ves tú qué oposición, mientras el futuro se nos metía en la cocina.
    Cómo se nota que es agosto….

  3. paquial Says:

    Reblogueó esto en francesca alminyana.

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