Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -22-

canciones desde la Grotta_02

Historia.

El despertador suena en casa de Chico Beta (si no sabéis de quién hablo leed aquí y luego aquí). Chica AlfaBisBis decidió dejarlo hace tiempo y él ahora esta solo. Levanta la mano para intentar levantarse pero le da un golpe al despertador que enmudece.

Suena el timbre de la puerta, insistentemente, la relación con el cartero es su relación más larga y el cartero sabe que últimamente las cosas no le van muy bien, estamos en 2002, ha invertido mucha pasta en un músico que cree que por fin va a poder colocar (el tiempo le dará la razón, pero eso ahora él no lo sabe).

Chico Beta: Voy, Ramón, joder, voy.

El cartero sube y le entrega un paquete. Jooooder, dice. En la cocina abre la basura y tira el paquete. Se prepara un café. Mira por la ventana. Añora a ChicaAlfaBisBis pero, ¿qué podía ofrecerle? Se sienta en en la mesa de la cocina. Una mesa plegable de la que solo suele utilizar una lámina. Cruza las piernas y del batín sobresale su pierna desnuda. Mira la punta de sus zapatillas de ir por casa que están en la misma dirección que la basura en la que acaba de tirar el paquete que le ha dado el cartero y de la que sobresale la punta del paquete. Se levanta. Saca el paquete de la basura, lo abre y lee:

Hola, soy M, de nuevo, desde Valencia.

Esta vez seré breve.

Todos los músicos tenemos un momento. ¿Verdad? Tú has visto muchos, ¿verdad? Debes saberlo. Pues bueno, solo te digo esto: este disco es mi momento. A partir de aquí, si no pasa nada, todo se hará pedazos, todo por lo que he trabajado desaparecerá y tendré que ver cómo me recompongo, como me reinvento como empiezo de cero. Quizás, seguro, que daré algunos bandazos pero todo habrá acabado.

Aquí tienes Canciones desde la Grotta, te dejo mi teléfono, llámame, un saludo.

 

ChicoBeta deja la carta sobre la mesa. Le pega un último trago al café y se levanta. Se despereza y en ese momento suena el teléfono.

ChicoBeta: cómo, ¿de verdad? se han vendido dos mil discos, y que vamos a por los tres mil. No me jodas. ¿De verdad?

Vemos a ChicoBeta ir a su cuarto, vestirse y salir de casa corriendo, gritando de alegría. Se ha dejado la ventana de la cocina abierta. Una ráfaga de viento empuja la carta por el aire, de un lado a otro de la cocina hasta que sale por la ventana y empieza a subir y subir y subir. El sol está ahí arriba y hacia ahí va ella. Su destino está claro, así que no hace falta que lo describa. Puedes imaginártelo sin problemas.

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