Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -21-

Música y cine. Por qué, para qué y hasta cuándo ser músico hoy en día.

Amy & Whiplash.

Cualquiera sabe que el cine, y por qué no, los documentales son ficción. Incluso, si me apuras, los artículos de opinión son ficción. Se aferran a un idea e intentan conseguir argumentos para demostrar esa idea. Será periodismo del malo, será cine del malo, no, es ficción.

Esos dos mundos ficticios; uno más que el otro ya que el protagonisa de Whiplash no es más que el recuerdo de juventud del director de la peli, sin embargo Amy, es Amy; reflejan perfectamente razones por las que no tendría sentido para mí ser músico.

Cada una a su manera muestran dos caminos de los que desde el principio he huido.

Hago aquí un inciso que, aunque no totalmente, algo tiene que ver. Además de Amy y Whiplash también vi Origen (desde que vi Interestellar me he hecho fan de Stepehn Nolan y voy a acabar viendo hasta las de Batman). En origen Leonardo di Caprio habla de inculcar en el origen una idea (Creo que la peli va más o menos de esto). Que una vez existe esa idea no hay manera de quitarla porque es una idea que está por encima de nuestra voluntad, una idea que pertenece al subconsciente.

Si alguna vez me preguntaran seriamente por qué sigo en esto respondería: porque está por encima de mi propia voluntad. Es la idea la que está en el origen. Lo importante es saber si esa idea está realmente, si esa idea resiste y si resiste por qué lo hace.

Whiplash expone, de nuevo, una manera muy economicista de ver la vida, de deportista de élite, de maximización de beneficios; en contraprestación, y aquí es donde siento cierta simpatía por Amy, lo interesante de Amy no es que fuera una gran voz, voces como la suya debían de haber y hay miles, lo importante es que tenía algo personal que contar.

Aún así en estos dos mundos tenemos, por un lado; solo si simplificamos y comprimimos conseguimos una historia, conseguimos un efecto en el espectador, es la época creativa que nos ha tocado vivir; un músico que para ser músico ha de ser como el Jordan de los Chicago Bulls, y una chica que no queriendo nada, como una hoja empujada por el viento, se ve en medio de un torbellino que, sorpresivamente, la lleva hasta el otro barrio.

Si tuviese 20 años menos me hubiese emocionado en un caso y enfadado en el otro, no digo que no, pero hoy en día con cierta perspectiva no puedo dejar de ver la intencionalidad que hay detrás de cada propuesta y que en ambos casos acaba siendo la misma: captar la atención del espectador por encima de explicar las cosas cómo son realmente.

Y, sí, te entretienes, pero qué hay de la idea original de Amy, o del protagonista de Whiplash, Andrew, qué hay de la idea de ser músico. ¿qué tiene que ver esto con el documental sobre la vida de Amy Winehouse o la experiencia de Andrew en Whisplash? Nada. No tiene nada que ver, tiene que ver con la industria del cine y de la música, tiene que ver con la idea de hacer dinero, tiene que ver con cerrar un buen guión que tenga ritmo, que cuente bien la historia.

Si alguien me preguntara si Amy o Andrew son músicos diré que no, que son carnaza, cada uno en su lugar, carnaza que alimenta la hoguera, carnaza que mueve la máquina de hacer billetes.

En otro lugar en otro espacio, en otro tiempo está esta otra propuesta:

The Living Room – A Film by Shane Meadows

Por si a alguien le interesa.

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