Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -20-

Tocar mal, tocar bien, tocar mejor.

Tradicionalmente los grandes músicos, los técnicamente superiores, solían estar vinculados al mundo del jazz o de la música clásica. Esta es la idea que subyace en la concepción ortodoxa de la creación musical. Digamos que si la música es un melón, solo puedes exprimirla al máximo llegando desde el jazz o la clásica (si Quique Ruiz ha vuelto a darme una oportunidad y está leyendo esta entrada seguramente se pare justo ahora y cierre la pestaña para pasar a otra cosa).

Pero supongamos que después de dedicar mucho de nuestro tiempo a la música pudiéramos, sin parecer que queremos parapetarnos en la ley del mínimo esfuerzo, sino todo lo contrario, decir: no hago ni jazz, ni clásica, pero no porque no pueda, sino porque no me la la gana y he invertido mi tiempo en estudiar y practicar para plasmar música de calidad que no se puede encasillar dentro del jazz o la música clásica.

La música pop-rock popular tiene la mala fama de ser música sencilla, música fácilmente digerible. Se me ocurren varios ejemplos que demostrarían lo contrario pero esta entrada no es para hablar sobre ello. En esta entrada quiero hablar de la calidad actual de música pop-rock popular.

Echando un vistazo al panorama nacional da la sensación de que las nuevas generaciones se han puesto las pilas a saco.

Lo que en el pasado parecía tener que ver con una suerte de lotería, que un grupo, en su conjunto, estuviera compuesto por buenos instrumentistas a la vez que compositores, parece ser que hoy en día, ha quedado atrás.

Tuve esta especie de revelación cuando Santi Campos, el otro día, colgó una canción de Mucho.

Casualmente Julio Ruiz los había pinchado la semana pasada porque iba a grabar en directo un programa con ellos, pero pinchó un tema que no me convenció. Sin embargo, cuando vi el video que había compartido Santi Campos sentí algo extraño. Algo así como esa envidia que te entra cuando ves un video de un grupo americano o británico tocando en riguroso directo alguna de sus canciones y que éstas suenan como el disco.

Al llegar a esta conclusión me di cuenta de que desde que empecé en la música hasta ahora las cosas han cambiado mucho en todo, pero esencialmente en algo que tiene que ver con la siguiente anécdota.

Últimamente Santi Serrano (batería) y yo compartimos algunas horas en el coche de camino de nuestro ensayo en Alcoi con Julia. Estamos preparando el concierto del día 25 de marzo en la edición del MIMA de este año.

Santi, para que no me duerma, no para de hablar, y de hacerme hablar, y hablando de la calidad de los grupos me contó que cuando estaba en All Sex Picken telonearon a Green Day cuando vinieron a Valencia. En las pruebas de sonido se quedaron todos petrificados cuando aquellos tres jovencitos, que por aquella época tendrían poco más de 20 años, tocaban sus instrumentos que daba miedo. Y no solo eso, se pasaron la prueba haciendo versiones de los jam salteadas con versiones del blues más aunténtico del profundo Mississippi.

Los americanos y los británicos no se andaban con chiquitas, ni se andan, esa imagen de tocar bien, tocar mal, es un puñetero invento “español” ochentero. Una maldita rémora con la que hemos tenido que convivir durante muchos, muchos años. Y no digo que no puedas ser músico y tocar mal, yo mismo no soy un increíble instrumentista, pero lo que digo es que cuando haces un directo has de estar arropado por lo mejor. Y no hablo solo de la ejecución, hablo también del sonido.

Hasta hace no mucho tiempo era complicado encontrar buenos instrumentistas y los que eran buenos parecían solo querer dedicarse al jazz o a la música clásica y los que cedían a participar en el mundo del pop convirtieron el sonido del pop en un infierno. No puedo dejar de pensar en los conciertos de Antonio Vega o de Luis Eduardo Aute en los Jardines de Viveros acompañados por virtuosímos músicos que aniquilaron el sonido y la interpretación que, según mi punto de vista, debían acompañar y arropar esas canciones escritas en unas coordenadas y desde un lugar totalmente distinto.

Pero por fin eso se ha acabado, por fin podemos decir que en España hay virtuosos de la música pop rock popular que ya no buscan en el jazz y en la clásica la reafirmación de su calidad como instrumentistas (y como compositores). Músicos de la leche que han conseguido, como de hecho en muchas ocasiones hicieron los virtuosos del jazz y de la música clásica, transmitir convirtiendo una ejecución técnica compleja en una idea asimilable para el público en general.

Hablaba de ello en mi anterior entrada, la entrevista a Jordi Lanuza, como hacer que lo técnicamente difícil sea fácilmente escuchable y dejar de pensar que porque sea fácilmente escuchable es fácilmente ejecutable técnicamente.

El listado de grupos que se podría citar dentro de estas coordenadas podría ser muy larga pero ahí van 10 elegidos al azar(¿?):

Luis Prado (Señor Mostaza)

Santi Campos.

María Coma

Lorena Álvarez

Maika Makovski

Betunizer

Nueva Vulcano

Alberto Montero

León Benavente

Pau Vallvé

 

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