Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -15-

Música y literatura musical.

Antes de escribir La conquista del Oeste, escribí un diario “musical” Tras la pista de Los Suicidas. Una amiga lo leyó y me dijo: no ha me ha quedado muy clara la historia, da la impresión de que hablas en un código secreto que sólo podéis entender los músicos.

No le faltaba parte de razón. La literatura musical, al igual que la música ha formado parte de mi vida: revistas musicales, biografías, letras de canciones y  ficción narrativa musical, sí, ante mis ojos ha pasado de todo.

Recuerdo que hubo un tiempo que sacaron algunas novelas en las que Lennon era el protagonista. Recuerdo haber leído El joven Lennon. Sí, mi amiga tenía razón hay un lenguaje especial que rodea el mundo de la música.

lennon

Cuando escribí La conquista del Oeste tuve la intención de que ese mundo de la música estuviese al servicio de la historia que quería contar, es decir, que cualquiera que no perteneciera al mundo de la música, por ejemplo un experto en fontanería, pudiera pillar el mensaje de fondo de la misma manera que yo pillo el mensaje de fondo cuando el que escribe un libro es un experto en lingüística, en filosofía pre-marxista o en fontanería.

Me he hecho lector de literatura musical pero también es verdad que mis amigos y familiares también se han encargado de confirmar este rasgo en mí. Muchas veces, los regalos que me han hecho han sido o bien sobre música o bien escritos por músicos. Aún me acuerdo cuando David y Almudena me regalaron Corre, rócker de Sabino Méndez, no estoy seguro pero creo que algún día lo acabé de leer. Si no recuerdo mal, cuando Sabino Méndez sacó este libro Loquillo quería pegarle una paliza, algo así leí en algún ruta 66 de aquella época. Enfín, esto os lo podrá contar mejor Rafa Cervera que escribía en el Ruta 66 (y escribe).

Sí, soy capaz de entrar en una tienda de discos y acabar comprando un libro. El año pasado, sin ir más lejos, cuando fuimos a pasar el fin de año a Granada, el día 2 de enero, fuimos primero al Bora Bora y después al Marcapasos, aunque allí compré varios discos, acabé comprándome uno bastante flojete de la serie Discos que marcaron una época: The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, de Juan Manuel Escrihuela.

ziggy

Uno que también es un gran lector de literatura musical es Micalet Landete, él me regaló Nuestro grupo podría ser tu vida. Un libro muy interesante para comprender la verdadera esencia del do it yourself. Aunque claro no es lo mismo hacértelo tú mismo en Valencia, España, que en los EE.UU de Norteamérica. Allí tienen un poco más de sitio por donde moverse. Micalet también me ha sugerido que me lea: Bonnie “Prince” Billy por Will Oldham, estoy esperando a que me lo regale.

nuestro_grupo_podria_ser_tu_vida

Creo que en alguna otra entrada comenté los libros de otros músicos que cuentan su vida de músicos en un libro. No hablo aquí de los que intentan convertirse, como yo con La conquista del Oeste, en contadores de historias envueltas en un halo musical que nada tienen que ver con sus batallitas musicales, hablo de los que cuentan, como hago yo en Ser músico hoy, como les influye o ha influido en sus vidas ser músicos a través de sus vivencias. Hablo de Cosas que nuestros nietos deberían saber de Mark Oliver Everett y Rat Girl de Kristin Hersh. Dos libros que no es que te pongan a hervir la sangre por lo que te cuentan pero que si eres fan de sus propuestas te ayudan a comprender mejor el universo creativo en el que viven los autores.

Ningún fan de Neil Young y de toda la época del boom de la contracultura debería dejar de leer Shakey, la biografía de Neil Young escrita por Jimmy McDonough, que ahora odia a Neil Young, estuve en la presentación que hizo Elvira Asensi, la traductora, en Valencia, conectaron con él vía skype y nos contó que Neil Young lo había puteado bastante y después de nosécuántos años de trabajo no sabía si finalmente Neil le daría permiso para publicarla. Al final lo consiguió y ya no se hablan. Jimmy no quiere ver a Neil ni en pintura. Enfín, conocer a la estrella para acabar odiándola.

shakey

Y ahora, pasémonos ya a las cosas serias. Porque ya sabemos que el Rock no es serio, el rock es cachondeo, el rock es como un golpe de tequila y para ponerse sesudo hay que cambiar de tercio y hablar de música y pasamos de hablar de literatura rock a ensayo musical. No, en este apartado tampoco hablaremos de periodismo musical. Este apartado es otra dimensión como algo más especializado dentro de lo especializado, lo cual paradógicamente lo convierte en algo más universal, ya que de alguna manera se acerca más a la filosofía o a la sociología.

El primero está en la frontera entre estos dos mundos. Se llama Bendita Locura y está escrita por José Ángel González Balsa. La verdad es que tiene pinta de tesis doctoral pero a diferencia de muchas tesis el tema es divertido: La tormentosa epopeya de Brian Wilson y los Beach Boys. Me leí este libro en el 2010, en plena reconversión musical. En pleno descubrimiento de Brian Wilson y los chicos de la playa. La lectura del libro durante en aquel verano, no escuché otra cosa que los Beach Boys, fue determinante para que a la vuelta de las vacaciones me pusiera a componer La disolución doméstica. Si componer, grabar y publicar un disco es costoso en todos los sentidos hay que por lo menos intentar pasarlo lo mejor posible en proceso de gestación y producción. Intentar que el proceso nos sirva para aprender algo que de otra manera no habríamos aprendido. Aquel verano hice de aprendiz de brujo e intenté acercarme al genio de Brian, leer aquel libro me dió algunas claves para entender mejor la personalidad y el método compositivo de Brian, no era una mera descripción biográfica, una sucesión de datos, el autor se adentraba brillantemente en la comprensión del hecho de componer. ¿Por qué, cómo, en qué circuntancias, con qué material, con qué objetivo? Aquel fue el motor fundamental para llegar al final del proceso de creación de La disolución doméstica.

brian

En la liga de los campeones están ya dos libros que para mí son dos MUST, y eso que uno no me lo he leído: El ruido eterno (el que no me he leído) y Cómo funciona la música de David Byrne. Lo de David Byrne es alucinante porque parece que todo lo que hace lo hace bien. Es un tío inteligente y transmite una idea del arte que mola. Me hubiese encantado tenerlo de profesor, joder el mundo está ahí, todo lo tienes ahí, solo tienes que estar atento e intentar captarlo. El libro es como un desengrasante para descorsetar la relación de un músico con la industria de la música. Te ayuda a dar pasos para leer por un lado El ruido eterno (que espero leer en breve) y por otro, y con este acabo esta pseudobibliografía musical, Silencio de John Cage.

Sí, hemos llegado a John Cage. Sí, todo esto para hablar de John Cage, del silencio y de algunas cosas intersantísimas que dice en su libro.

Vamos si Bendita Locura fue mi libro de cabecera para La disolución doméstica este lo es para mi próximo disco. Silencio es el libro que convierte la música en ruido. Ruido y silencio. Ruido y música. Música y silencio. Sonido. ¿Qué es la música? ¿Qué es la composición? ¿Qué es el sonido? ¿Qué son lo ruidos? Evidentemente, de momento, no voy a hacer un disco de ruidos, pero relaja, y mucho, ver como las cosas pueden expandirse aún más. ¿Qué es una partitura de ruidos? ¿Dónde me encuentro en relación con el sonido del mundo? ¿Qué es una canción para el sonido del mundo?

cage

Voy a poner a continuación un extracto de lo que cuenta en el libro. Como voy a ir leyéndomelo a lo largo del proceso de creación de mi nuevo disco seguramente volveré a hacer una entrada, esta vez centrándome solo en este libro, con citas, interpretación de las citas y tal, en plan profesional, o quizás no, ya veremos.

Que transcriba esta conversación no significa ni que la entienda ni que esté de acuerdo con ella. Ni tan si quiera sé si estoy más cerca del que hace la pregunta que de la respuesta de John Cage. El caso es que me ha hecho pensar. Ahí va:

PREGUNTA: ¿La dinámica?

RESPUESTA: Es resultado de lo que sucede activamente (físicamente, mecánicamente, electrónicamente) al producirse un sonido. No la encontramos en los libros. Tome nota. En cuanto a lo demasiado fuerte: “siga las líneas generales de la vida cristiana”.

PREGUNTA: Le he preguntado sobre las distintas características de un sonido; ¿cómo es posible producir una continuidad, como creo que es su intención, sin intención? No memoria, psicología–

RESPUESTA: “–nunca más”.

PREGUNTA: ¿Cómo?

RESPUESTA: Christian Wolff introdujo acciones espaciales en su proceso compositivo en discrepancia con las acciones temporales consecuentemente interpretadas. Earle Brown concibió un procedimiento compositivo en el cual los acontecimientos, siguiendo tablas de números aleatorios, están escritos fuera de secuencia, posiblemente en cualquier lugar dentro de un tiempo total ahora y posiblemente en cualquier otro lugar dentro del mismo tiempo total después. Yo mismo utilizo operaciones aleatorias, algunas derivadas del I-Ching, otra de la observación de las imperfecciones en el papel sobre el cual escribo en ese momento. Su respuesta: no pensándolo.

PREGUNTA: ¿Es esto atemático?

RESPUESTA: ¿Quién ha hablado de temas? No es cuestión de tener algo que decir.

PREGUNTA: ¿Cuál es el propósito de esta musica “experimental”?

RESPUESTA: No hay propósitos, hay sonidos.

PREGUNTA: ¿Por qué preocuparse si, como ha señalado, los sonidos ocurren continuamente, tanto si los producimos como si no?

RESPUESTA: ¿Que ha dicho? Aún estoy–

PREGUNTA: Quiero decir– Pero ¿es esto música?

RESPUESTA: ¡Ah!, después de todo le gustan los sonidos cuando están hechos de vocales y consonantes. Es usted corto de entendederas, pues nunca ha utilizado el cerebro. ¿Necesita que yo o que alguien le ayude?¿Por qué no se da cuenta como yo de que no se logra nada ecribiendo, nunca será capaz de oír nada, ni siquiera lo que está al alcance del oído.

PREGUNTA: Pero, en serio, si esto es música, yo podría tan bien como usted.

RESPUESTA: ¿He dicho algo que pueda hacerle pensar que considero que sea usted estúpido?

Sí, al leer esto muchos tendrán el impulso de escuchar esa magnifica canción de los Rolling: It’s only R’N’R but I like it. Aunque tengo la ligera sensación de que John Cage y los Rolling en realidad están hablando de lo mismo.

 

 

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