Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -7-

La oscuridad y la luz.

Por qué y para qué ser músico hoy.

 

Por alguna razón, la música popular, o cómo carajo se defina la música que hacen unos/as chicos/as que se juntan para tocar sus instrumentos, ha estado muy ligada con la oscuridad. Y no me refiero a un estilo de música, no, me refiero a los lugares donde los músicos estamos, casi desde que tomamos la decisión de formar un grupo, condenados a frecuentar.

Estos lugar son fundamentalmente dos: los locales donde vamos a escuchar o hacer música y los locales de ensayo.

local_01

Recuerdo que en una de mis crisis músico creativas, allá por el 2003 prometí no volver a pisar nunca más un maldito local de ensayo. Luz, luz, iba gritando por la calle, quiero luz. Pocos meses depués prometí no volver a poner mis pies en otro maldito local que no tuviera al menos un par de ventanas que dieran a la calle. Luz, por favor, necesito luz para vivir.

Cualquiera que se ha relacionado con músicos sabe que nuestras promesas o declaraciones de intenciones, las que tienen que ver con dejar de tocar o dejar de frecuentar los lugares que nos permiten seguir tocando suelen tener poco valor. Somos prisioneros de nuestros vaivenes creativos y necesitamos justificar nuestro estado en cada momento, y para ello somos capaces de decir cualquier cosa. Cosa que poco después refutaremos como si nunca la hubiésemos dicho.

Dicho esto, cuando superé mi crisis musico creativa volví a formar una banda y volví a buscar un lugar de ensayo.

local_02

Desde aquí hago un llamamiento, ahora que está tan de moda la arquitectura de intervención urbana para la mejora de la vida civil, a que cualquiera que tenga el título de arquitecto o diseñador de interiores se pasee por las naves industriales reconvertidas en locales de ensayos que forman parte del paisaje periurbano de la ciudad de Valencia. Os puedo decir que ahí tenéis trabajo.

Si la estética hace mejores a los seres humanos, os puedo decir que pocos sitios he visto tan feos como los locales de ensayo donde he tenido que ir, y por lo tanto no es de extrañar que de esos cuartos oscuros no salga nada bueno.

local_03

Sin lugar a dudas los mejores locales eran aquellos que estaban apoyados por los ayuntamientos. Apunten este dato, la intervención pública siempre ayuda a que los servicios mínimos para la creación artística sea satisfecha. Picanya, la Eliana o Manises daban servicios, no sé ahora como estará el tema con los recortes, que eran la envidia de cualquier residente en la ciudad de Valencia.

Oscuridad, pasillos, cuartitos, máquinas expendedoras para merendar, cenar… Los músicos no debemos ser muy de fiar para que nuestros estudios de trabajo hayan acabado por ser tan feos.

Y es que, la música, el ruido, el volumen parece ser que está reñido con trabajar en lugares agradables, parece ser que debemos estar agradecidos de que nos dejen tocar en el extrarradio en un cuarto de dos metros por tres y, en la mayoría de los casos, caro. Luz, luz, espacio, quiero luz y espacio para hacer música.

local_04

¿Lo que pido es una utopía?Puede, aunque quizás no tanto. Hace unos años no había forma de tocar si no era en un local oscuro y por la noche. Nadie se planteaba hacer conciertos por las mañanas, o por las tardes, nadie se planteaba hacer conciertos en teatros, nadie se planteaba hacer conciertos en lugares no convencionales. Ahora vemos normal que se hagan propuestas musicales de todo tipo en todo tipo de lugares, mataderos reciclados, cigarreras recicladas o naves industriales reconvertidas en contenedores de creadores.

Sin ir más lejos este fin de semana tuve la suerte de ir a Madrid, La Muñeca de Sal y Carolina Otero & The Someone Elses presentaban el sábado por la noche su disco en la Sala El Juglar y al día siguiente aproveché para darme una vuelta por el barrio de La Latina.

En el mercado de la Cebada Music & Dealers había montado un mercado de música. Había todo tipo de actividades y de propuestas relacionadas con la música. Un espacio reconvertido y reutilizado para potenciar el encuentro y el intercambio musical. Era de día, aunque las actividades llegaban hasta la noche. Era un local abierto. Era un local bonito, sí bonito, como lo oís, donde se podía hacer música. Un local con techos altos, con grandes ventanas, con luz, con puertas enormes, estaba lleno de gente y la gente parecía disfrutar de la propuesta. Luz, luz, atrás, oscuridad. ¡Fush, fush!

mercado_cebada_01

A los locales de ensayo cualquier día les puede pasar lo mismo. Nunca he visto tantos músicos juntos tan separados en un radio de acción tan pequeño. Quizás algún día entre la luz en los locales de ensayo, vaya a visitarlos un/a aquitecto/a visionario y un/a buen/a diseñador/a de interiores y den unas cuantas ideas para que aquello tome vida, para que allí se potencie la comunicación, se creen sinergias de trabajo, y por qué no, de estudio.

Sin duda todo esto no pasa porque los locales no fueron concebidos desde un punto de vista cultural sino que fueron concebidos desde un punto de vista económico y por eso son feos y oscuros. Pero no perdamos la esperanza, quizás algún día a alguien se le dará la oportunidad, o tendrá la magnífica idea, de montar unos locales de ensayo en una antigua y abandonada fábrica industrial y lo haga no solo pensando en la pasta sino también en los que vayamos a crear nuestras canciones allí.

 

 

La sangre llega a la arena de nuestras playas.

También es nuestra.

 

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: