Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -4-

 

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¿Por qué soy músico hoy? ¿Qué es ser músico hoy para mí?

En 1994 estuve de Erasmus en Poitiers. Si habéis leído mi libro La conquista del Oeste lo sabréis. De allí me traje una gran cantidad de sueños por realizar y de experiencias vividas.

Algunas de ellas tuvieron que ver con qué iba a significar ser músico para mí y por qué.

En particular recuerdo dos. Hay más. Para lo que quiero contar estas dos valen. En esta entrada contaré solo una.
Por un lado estaban los conciertos del domingo por la tarde en Chez Dominique.

Vivía en una residencia de estudiantes y cerca de allí estaba Chez Dominique, lo que podría ser aquí un bar normal y corriente, como La Peseta, por ejemplo. No sé cómo me enteré de que los domingos por la tarde hacían conciertos, quizás pasase alguna tarde por allí y viese que estaban tocando.

El caso es que ir los domingos por la tarde a ver un concierto a Chez Dominique, tocara quien tocara, insisto en esta particularidad, tocara quien tocara, se convirtió en un ritual para mí.

A veces había más gente, otras menos, a veces el concierto me gustaba más, otras menos. Me tomaba unas cuantas cervezas disfrutaba con la música en directo y me volvía a la residencia. Así discurrieron muchos de mis domingo ese año en Poitiers. Ahí di con un primer camino por el cual me apeteció adentrarme para ser músico. Dar conciertos dominicales en locales populares con canciones propias.

Desde que volví a Valencia, esa idea de ser músico fue la que siempre me rondó la cabeza, alguien libre que buscaba conciertos en locales pequeños donde poder mostrarse. Digamos que desde 1994 hasta el 2000 intenté crearme un circuito de locales a lo largo y ancho de la Comunidad Valenciana, incluyendo Madrid y Barcelona en mis rutas de conciertos, donde poder tocar.

En el 2000 paré ya que no logré encontrar ese circuito que año tras año me permitiese tener un mínimo de 30 o 40 conciertos. Conseguí bastantes, quizás 15 o 25 por temporada, pero conseguirlos era toda una azaña para la poca contrapartida económica que recibía. Teniendo en cuenta que quería vivir de ello. Y teniendo en cuenta que quería vivir de ello haciendo mis canciones, no un grupo de versiones.

Seguí un camino peculiar. No es que no pensase en que alguna discográfica pudiera editar mis trabajos, es que aunque no me los editaran yo no iba a parar de grabar mi música y de buscar conciertos.

Creo que entre el año 1994 hasta el año 2000 fue la época en la que más he tocado en mi vida. Tenía el sueño de querer dedicarme por completo a la música, de querer vivir de la música, de mi música. Y no seguí el camino de la industria, seguí el camino de los conciertos en directo en locales pequeños. Evidentemente fracasé en el intento y en el 2000 estaba dispuesto a trabajar de cualquier cosa. Aunque no tuviera que ver con la música. Y así fue. En el 2000 vivir de la música pasó a un segundo plano.

Continué haciendo conciertos pero ya no estaba la variable económica sojuzgando cada uno de mis actos y por lo tanto, después de muchos años, volvía a tener los fines de semana libres. Por supuesto volví a reencontrarme con muchos amigos.

Con mi nuevo trabajo con lo que ganaba en un mes podía pagarme la grabación de mis canciones, con lo que ganaba en dos la fabricación de los cds y con lo que ganaba en medio año podía montarme mi propia discográfica. Y eso es lo que hice. En el 2000 creé Malatesta Records para automáticamente sumirla en el coma hasta el 2006 (seguramente más adelante hablaré de esto).

El 6 de noviembre toco en el Hat Gallery. Un local con piano. Allí volveré a poner en práctica mi filosofía de lo que es ser músico hoy, por qué y para qué. Espero que las personas que vengan acudan con curiosidad, que acudan por amor a la música en directo, que acudan sin tener una idea preconcebida de lo que van a escuchar. Espero que en Valencia poco a poco y gracias a iniciativas como el MUV se vaya creando una masa de espectadores que vayan a conciertos porque sí, sin cuestionarse nada, sin pensar en nada más que en tomarse una cerveza mientras escuchan la propuesta de un músico de su ciudad. Y luego puedan volver a casa comentando lo que han visto, si era bueno o malo, si el estilo les gustaba más o menos. Nuevos espectadores. Nuevo público, para eso debería servir un festival como el MUV.

nestor_MUV

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