Ser músico hoy (mi visión de la música o por qué estoy donde estoy) -3-

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¿Qué es ser músico?, ¿qué significa ser un músico hoy?. ¿Para qué?, ¿por qué?, ¿hasta cuándo?. ¿Cómo?.

Al echar la mirada atrás me doy cuenta de que sigo luchando por la mayorías de las cosas por las que luchaba cuando empecé: tiempo, espacios donde mostrarme, lugares espaciales y temporales donde trabajar.

Ese concepto global parece, al menos desde la distancia, asemejarse al que hoy día persigo. Han habido vaivenes, dudas. Pero las prioridades se me antojan las mismas que las que sentí aquel día que decidí que quería montar un grupo de música.

Tendría unos 13 o 14 años, veraneaba en la Pobla de Farnals, aquel fue mi último año allí, los siguientes los pasaría en la Eliana, la Eliana de Espiral y Seguridad Social. Pero allí, en la Pobla de Farnals me di de frente con la música en directo. La Última Rosa se llamaban. Algo pasó cuando los vi que me hizo querer ser como ellos. Ahí empezó todo, en un bareto de malamuerte en un edificio de un complejo de la playa de La Pobla de Farnals.

Ese mismo verano me pasaron un cassette de Interterror mezclado con canciones de la Resistencia, quizás fuera al revés.

Tomemos nota de esto: un garito de malamuerte donde tocaba un grupo novel. Una cinta de cassette que sonaba a rayos donde un grupo novel había grabado su primera maqueta.

No, ni mi hermano mayor me pasaba discos de David Bowie ni mi padre me llevaba a conciertos de Bruce Springteen.

Las cosas han cambiado a mejor, sin duda. Los garitos de malamuerte se han convertido, en su mayoría, en locales o espacios bien acondicionados, y los grupos noveles ya no lo son tanto, o más bien nada, y hacen grabaciones que, muchas de ellas, son de calidad pro.

Dicen que un niño queda marcado por aquello que le sucede en los 5 primeros años de su vida. Que su personalidad queda marcada por lo que sucede en estos cinco primeros años. Yo quedé marcado por ese primer concierto, por esa manera de llegar a la música.

Me di cuenta este fin de semana durante los conciertos del Circuit Intercities que monté junto Micalet Landete. Mientras ayudaba a montar y desmontar el equipo para los conciertos de Isaac Ulam y de Gener en el Deluxe, en el Trova’m, en La Casa Cantonera o en L’Escenari, pensaba que el marco global de lo que para mí ha de ser la música y ser músico se quedó grabado aquella noche de aquel verano en aquel garito de mala muerte. La cercanía del músico, de la música, del público.

gener

Y, ¿por qué un músico debería montar conciertos de otros músicos?

Algunos músicos se dedican a grabar a otros músicos, otros a producir las canciones de otros músicos, algunos se especializan en arreglar instrumentos, a algunos les gusta conducir y se hacen Pipas… Muchos no entienden porque habrían de hacer algo diferente a hacer canciones. Muchos de estos últimos sacan tantos discos innecesarios… tantos discos que no son más que un vómito de la inercia de una vida que les empuja a crear cuando lo que de verdad deberían hacer es aprender a estar callados. Estar callados, también es una virtud. 50% para la creación artística, 50% para gestión artística.

Hay muchas razones por las que es positivo no solo dedicarse a “ser músico”. Todas ellas tienen que ver con comprender mejor las diferentes facetas del oficio al que te dedicas, y por lo tanto a comprender mejor por qué las cosas no funcionan como tú creías que iban a funcionar.

ulam

Hay que tener en cuenta que en el ámbito de la música se trabaja con un enorme grado de frustración. Si hiciéramos una encuesta nos daríamos cuenta de que la mayoría de los músicos de música popular están frustrados. La mayoría no han visto satisfechas las espectativas que se crearon cuando llegaron a este mundo. Y esto es porque cometieron el error de querer ser únicamente estrellas del Rock. Sucede en otras ramas artísticas, todas aquellas que tienen que ver con posicionarse por encima de los demás, por aplastar a los demás para desmotrar que estás por encima de ellos, y que tú sí lo has conseguido porque eres mejor y los demás no porque son unos mierdas.

Este sentimiento no aparece por ejemplo en el mundo de la alfarería, o en de la orfebrería, o quizás sí, pero seguro con no son como en la música popular el eje central. Las tradiciones artesanales suelen ser más modestas, pero la creación artística suele ser elitista, y en el caso de la música popular existe un problema añadido, como los deportistas de élite, los músicos “pop” (entendemos músicos Pop aquellos que hacen música popular) tienen fecha de caducidad.

Esa función por la que el R’N’R nació como instrumento de destrucción de las relaciones intergeneracionales tiene hoy en día pocas posibilidades de manternerse sin crear un situación cuanto menos estúpida.

No hace falta más que ver a los Rolling para darse uno cuenta de la gran farsa del R’N’R. La verdadera revolución, hoy en día, los únicos que mueren por algo hoy en día, son los Yihaidistas, y estos no escuchan música. Solo rezan y destruyen.

Pero volvamos a la música popular y a ese problema suplementario que tienen con respecto a las otras artes debido a su nacimiento fuera del ámbito universitario: la falta del trasbase informativo intergeneracional. Quien hace música popular, muchas veces, ha convertido y simplificado su mensaje antisistema en un mensaje projuventud y antienvejecimiento. Con slogan rollo: todos tenemos derecho a ser jóvenes y a cargarnos en nuestros viejos y no vas a ser tú quien va a venir aquí a explicarnos como hacerlo.

Y en esto se ha quedado la pataleta y la gran revolución contracultural de los años 60. Nos convertimos en unos jovencitos enfadados con nuestros padres, ya que el mundo se había convertido en algo tan complejo que era difícil saber contra qué estar enfadado.

He pensado en todo esto durante estos cuatro días acompañando a Gener e Isaac Ulam en el Circuit Intercities. Pensaba en ello para encontrar respuestas y saber qué estaba haciendo allí en vez de estar viendo la liga, o estar preparándome para la maratón de Valencia.

Es difícil explicarle a una persona lo que es tener una pasión por algo a no ser que esta persona también la sienta, no necesariamente por lo mismo que tú. Cuando tienes una pasión por algo haces cosas que no se pueden catalogar como normales, ni se pueden evaluar en términos económicos.

Pero son estas cosas las que mantienen a flote tu pasión, traer a gente de la que puedas aprender, gente que aprende de ti. Gente que te enseña y a la que enseñas. Intercambiar. Compartir. Crecer. Términos tan poco rockanroleros son los que escriben el nuevo R’N’R.

No hubiera escrito todo esto si no fuera para explicar que hay actuaciones poco musicales, es decir, que tienen que ver poco con cantar, tocar la guitarra o escribir canciones, que te empujan también a ser más músico, y a saber por qué y para qué quieres ser músico. Hay actos que aparentemente no tienen nada que ver con escribir una canción pero que finalmente te por alguna razón te ayudan a escribir una canción, a iniciar un nuevo proyecto.

Podría ser de otra forma, pero a veces los disparadores creativos son extraños e imprevisibles. Quiero decir que nunca hay que rechazar un trabajo aparentemente menos musical, puede que te lleve a componer una buena tanda de canciones.

Esto es lo que me pasó a mí antes de verano. Me llamaron del Circuito de Música Urbana para aportar algo de apoyo en la organización desde Malatesta Records, también me ofrecieron un concierto, igual que a algunos otros músicos del sello.

En aquel momento llevaba casi un año y medio sin hacer conciertos de canciones. En cuanto cerré el concierto supe que tenía que ponerme las pilas, que tenía que reconstruir todo aquello que había dejado algo abandonado en los úlimos tiempos, y que ya no podía seguir dudando hacia dónde ir. Había estado investigando, probando, había llegado el momento de decir basta. De plantarse y con lo puesto ponerse el mono de trabajo.

Y eso hice este verano, con algunas ideas difusas en la cabeza me puse a trabajar en sonidos y en canciones con la intención de crear un nuevo repertorio y con la intención de pensar en cómo darle vida, y con quién, a ese nuevo repertorio.

Y en esto estoy ahora, metido hasta el fondo. Y con un primer concierto a la vista el 6 de noviembre. Un concierto que va a ser como un nuevo primer concierto. Si es que reinventarse es posible, esta será una manera de comprobarlo.

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