John Williams vs Nacho Vegas

Ya no tengo tiempo ni para escribir reseñas. Es una lástima, en un mundo utópico en el que dispusiese de todoeltiempoparamí, me pasaría el día haciendo reseñas sobre lo que leo, lo que veo, lo que escucho etc.

Pero, como es evidente, hacer reseñas no me da de comer, no soy un profesional, soy un amateur, de esos que contaminan la red con sus opiniones sesgadas y sus gustos poco contrastados y que campa a sus anchas generando ruido y sepultando a los verdaderos valedores de la opinión.

Me pregunto cuál es el número de horas que hay dedicarle a alguna actividad para pasar de ser un amateur a ser un profesional, y me pregunto si se puede tomar en consideración el número de horas acumuladas a los largo de nuestra vida. Valen los ensayos de 4 horas de 4 días a la semana, más el tiempo que pasaba después en casa tocando la guitarra, o solo cuentan los 40 minutos diarios que le puedo dedicar hoy en día a la música. Podemos establecer el mismo baremo para la escritura, la lectura etc.

La gente anda preocupada con el efecto multiplicador de opiniones que supone que todo el mundo pueda tener su blog en internet, se siente amenazada. Toda autoridad, por muy indi que sea, no deja de ser una autoridad, y todo el que tiene una autoridad tiene miedo de perderla. Es natural, si todo vale, si todo el mundo tiene una opinión y yo ya no controlo el canal de distribución, mi voz, mi opinión, queda sepultada. Gran error. El ruido puede hacer que tardemos más en encontrar la búsqueda que se corresponde a nuestra necesidad, pero la necesidad de alguien, la inteligencia del que busca, está por encima de la necesidad del que ofrece. Y el que busca si realmente quiere encontrar dará con la persona idónea que le de la información correcta y que necesita. ¿Retrasa internet esta búsqueda¿ ¿Retrasa esta búsqueda que en el océano de internet todos tengamos un blog? Desde mi punto de vista, evidentemente, no. Porque el problema no es internet, el problema es lo que le cuesta a la persona que busca saber qué es lo que está buscando. Una vez lo encuentra, el buscador suele ser lo bastante inteligente como para diferenciar la calidad de aquello que ha encontrado, y sin duda seguirá buscando en este sentido hasta encontrar lo mejor. La mejor información.

Entonces, la gran revelación es que tenemos que formar a personas que sepan qué es aquello que buscan. Esto sí que es importante: qué busco.

La respuesta a esta pregunta evidentemente tiene que ver con una revelación personal, con un proceso de aprendizaje personal. Por ejemplo, a mí me ha llevado más de 20 años empezar a tener una percepción clara de qué es aquello que me gusta y aquello que no. Tener criterio es una construcción privada, que en muchos casos está reñida con el propio aprendizaje, aprender es estar abierto, tener criterio supone empezar a cerrarse.

Sí, me he pasado 20 o 25 años abierto, sin querer cerrarme, ya que para mí era difícil concretar mis gustos en algo concreto. Esto durante mucho tiempo me ha llevado a tener unas expectativas demasiado amplias sobre las cosas. Por ejemplo ayer, en el concierto de Nacho Vegas, el teatro Principal hasta los topes, me preguntaba: ¿cómo es posible que esta música se haya converido en mainstream? Recordaba y se lo comenté cuando acabó el concierto a Jota, que aún recordaba el concierto que hace años dió Nacho Vegas en el Black note para15 o 20 personas. ¿Qué ha pasado?

De repente, ahora que creo tener criterio va y resulta que le mainstream tiene el mismo criterio que yo.
Viendo a Nacho Vagas tocando ante un teatro lleno, pensé: cualquier músico no es capaz de llenar este teatro. Por ejemplo, Fela Borbone nunca llenaría este teatro, y entonces pensé en el discurso que hay que acabar teniendo para llenar teatros, y también pensé en que quizás discursos que creemos minoritarios a lo mejor no lo son tanto, porque, claro, qué es una minoría en una sociedad de masas: ¿100.000 personas?

Vale, entonces Nacho Vegas es un músico mainstream, ¿no? Vale, busco en google la programación del Tanned Tin de este año. El Tanned Tin, podríamos decir que es como un faro que ilumina el camino de los perdidos, en cuanto a criterio musical se refiere. Si quieres conocer grupos o músicos que están por llegar, ahí has de mirar. Yo, buscador inteligente, sé donde ir para encontrar la información que necesito. En la programación, no sólo de este año, sino también de la de algunos años anteriores, aparece Nacho Vegas. ¿Contradictorio?

Para mí, no. ¿Por qué? Lo he dicho antes, no es el criterio el que forma a la persona sino su afán por aprender y buscar. El criterio tiene que existir, pero, lo realmente importante reside en la inteligencia o el deseo del buscador, ese motor es lo que nos lleva a tener el suficiente criterio como para coger de una mesa, de una biblioteca, un libro al azar, uno como Tengo una pistola, y decir: no me lo voy acabar, creo que no merece el esfuerzo, tengo demasiadas cosas mucho más importantes que hacer antes que acabarme este libro. ¿Alguien me ha dicho que me tengo que leer ese libro depositado al azar sobre una mesa de una biblioteca? No, nadie. ¿Puedo determinar que ese libro no merece la pena que haga un esfuerzo de lectura? Sí, evidentemente. Si luego busco en internet y personas que yo considero que tienen criterio se explayan diciendo que es un buen libro, me pasará dos cosas, la primera empezar a dudar del criterio de la persona que pensaba que tenía criterio, y la segunda, empezaré a pensar que como todo dios, por mucho que sepamos, nuestro criterio jamás podrá dejar de estar sesgado por nuestro propio gusto. Esto es muy importante, ya que el buscador inteligente tiene que aprender a determinar aquello bueno y malo que el poseedor de criterio le puede ofrecer, es decir, el buscador eficiente es crítico con el crítico.

Volviendo al Tanned Tin. Como lo tengo en un pedestal en lo que se refiere a criterio musical, cada año examino su cartel, busco a los músicos que traen para el festival y evalúo qué es lo que más me interesa o lo que no. Normalmente el cartel me ofrece tantas cosas que me interesan como cosas que no. Que no me interese el 50% del cartel no tiene nada que ver con la calidad, tiene que ver con el gusto musical, hace tiempo que identifiqué que hay una línea editorial en el festival que me interesa y otra que no, así que no me sorprende que todo no me guste. Soy consciente de que tengo que hacer un esfuerzo como buscador para desentrañar aquello que me gusta de aquello que no. Cometería un error si pensase que el Tanned Tin tiene que ofrecerme todo aquello que me gusta, cometería un error vital si delegase en cualquier persona la decisión final de determinar aquello que yo considero que es de calidad. La búsqueda, la última búsqueda contrastada no corresponde nunca a un festival, a una revista o a una critico, la última búsqueda pertenece a uno mismo. Comprender e identificar las “debilidades” de los vendedores de criterio, nos permite, a los buscadores, mejorar la calidad de nuestras búsquedas. Delegar en los vendedores de criterio nuestro propio criterio nos convierte en buscadores vagos, en buscadores que no quieren hacer su trabajo, en buscadores ineficientes que prefieren delegar su gusto en alguien que haga el trabajo por ellos.

Volvemos al océano de Internet que es como entrar en una biblioteca y coger una novela al azar. ¿Qué probabilidades hay de que esa novela sea la novela que queremos leer?. Muy pocas. Casi ninguna, pero, al igual que en internet, en una biblioteca tienes la posibilidad de ir abriendo libros, de ir leyendo las primeras páginas, existe la posibilidad de encontrarte con una sorpresa. Para un buscador no hay nada más gratificante que encontrarse con alguna sorpresa, algún libro del que nadie le haya hablado, algún libro del que no haya leído ninguna reseña. Dar con un libro así, al azar, es como encontrar un tesoro. No tiene precio.

Vale, voy por la biblioteca, creo que voy al baño, me paro a mirar los libros que hay en un carro. Están a punto de devolver los libros a las estanterías. Me fijo, no sé muy bien por qué, en uno: Stoner. Ahora lo recuerdo, no iba al baño, iba recoger un libro que tenía reservado, El Hombre que se enamoró de la luna. Buscar, uno no puede dejar de buscar. El buscador está siempre alerta, se alimenta de nuevos descubrimientos. El buscador tiene muchas fuentes, no se contenta con tener una sola, tiene almacenada una base de datos con fuentes que le facilitan y retroalimentan la información sobre aquello que busca. Pero además, el buscador picotea, incluso en aquello que parece que no le va a llevar a ningún sitio. La experiencia le dicta que puede encontrar verdaderos tesoros ocultos en los lugares más inverosímiles. El buscador de la misma manera que picotea en los blogs de los aficionados a la literatura, a la música, al cine etc. picotea en los carros llenos de libros que vuelven a las estanterías. Sin saber por qué selecciona un libro: Stoner. No es capaz de retener el autor hasta bien avanzada la novela. De hecho comienza a leer el Hombre que se enamoró de la luna y Stoner al mismo tiempo, pero hay algo en Stoner que le engancha desde la primera hoja. No sabe lo que es, pero la lectura de Stoner le lleva a dejar de lado todo lo demás que estaba haciendo en su tiempo libre. La lectura de Stoner le cautiva hasta el punto que sabe que no va a poder hacer nada más mientras le queden páginas del libro por leer. Al buscador, cuando le sucede algo de este estilo, está contento. Es en este momento cuando el amateur tiene la sensación de convertirse en profesional, es el momento en el que el buscador se convierte en un vendedor de criterio. Es el momento en el que el amateur a pesar de no ganar dinero haciendo reseñas busca y encuentra un momento para hablar sobre el libro que ha encontrado, dejando de lado todo tipo de responsabilidades que una persona que trabaja haciendo reseñas no puede ni tan siquiera imaginar. El buscador no tiene tiempo para escribir de tonterías, su tiempo es oro y cada post que sube al blog tiene que tener un razón última de ser. Si no para qué hacer el esfuerzo, nadie le va a pagar por ello.

El buscador cuelga su post sobre Stoner y sobre su visión de lo que es internet hoy en día. Stoner es un libro de John Williams. Busca en google lo que la crítica dice sobre él y se da cuenta de que es un libro que ha gustado mucho. Se da cuenta de que John Williams ha escrito libros que gustan a… ¿una minoría de 100.000 personas? ¿Al mainstream?. Será Stoner en la literaruta como Nacho Vegas en la música, llenando el Teatro Principal de Valencia pero al mismo tiempo tocando en un festival de vanguardia musical como es el Tanned Tin. ¿Habrá llegado el momento de dar un paso más como buscador, de que me adentre un poco más en la escpecialización para ofrecerme a mí mismo un vision aún más concreta de mis gustos, o ha llegado el punto en el que estoy contento y cómodo con aquello que busco y encuentro? Piensa que yo no vivo de esto, que todo esto lo hago por placer, por el placer de aprender, no tengo que venderle a nadie una nueva visión de nada. Sólo estamos el conocimiento y yo. Yo ante el conocimiento, y sé, es de las pocas cosas que sé, que el conocimiento es infinito. ¿dónde quiero ir a parar como buscador? ¿hasta dónde y por qué quiero retar a mi inteligencia?

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Una respuesta to “John Williams vs Nacho Vegas”

  1. Bárbara Says:

    Esto me mola mucho: Aprender es estar abierto, tener criterio es empezar a cerrarse.
    Yo soy muy abierta, por lo visto.
    En general creo que no hay que hacer mucho caso a la moda o a lo que se convierte en maisntream porque es francamente aleatorio, cuando empieza a rodar esa bola de nieve, va creciendo sola cuesta abajo, por pura inercia. Quiero decir que el éxito “masivo” responde a una serie de cuestiones coyunturales, de oportunidad y de mercado que poco tienen que ver con el contenido, con la calidad. Viene a ser como tratar de medir la potencia en centímetros. Ni siquiera funciona en los circuitos underground.
    Y es que todas las combinaciones son posibles y se dan, cosas francamente buenas que triunfan, cosas horrorosas que triunfan. Cosas buenísimas que no triunfan, cosas horrorosas que no triunfan. Y hasta cosas mediocres que triunfan, esto se da mucho ahora, parece que lo mediocre tiene más posibilidades de colarse por la ranura de la indiferencia, a salvo de amores y odios.
    Respecto a la diferencia entre gusto, criterio y calidad, creo que el crítico experto utiliza un aparataje, unas herramientas teóricas con las que construir sus afirmaciones que deben ir más allá de un mero juicio valorativo.
    Claro que hay muchos tipos de reseñas y no son necesariamente éstas las que más me gustan a mí.
    Pienso también que si bien en el arte la calidad no puede medirse aplicando una fórmula matemática, no debemos por ello zambullirnos en el relativismo postmoderno en el que todo vale y por el que se cuelan auténticos bodrios infumables (sobre todo en poesía y en arte contemporáneo, “si no me entienden no podrán criticarme” Ja)
    Como lectora, ya has podido comprobar mi falta total de criterio, jeje. Soy muy ecléctica en mis gustos, y voluble, y a veces me sucede que me gustan cosas que no tienen nada que ver conmigo, con lo que yo hago, a veces creo que busco lo que me falta en lo que leo. Me es difícil separar mi yo lectora de mi yo escritora.
    Y mi yo rollera ni te cuento, pero vamos acabando.
    Creo que saber valorar las obras artísticas es un talento distinto e independiente del talento creador y tú lo tienes especialmente desarrollado, no es peloteo. (y no es porque te guste lo que yo escribo;)
    Hoy sin ir más lejos no sabes cuánto me ha servido conocer tu opinión.

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