Expiación por Ian McEwan

Cuando empecé a leerlo me recordó automáticamente a Cumbres borrascosas. Después, en una entrevista, Ian McEwan, en la presentación de su libro Solar, comentaba que para todo aquel que fuese neófito en su literatura, si era mujer, le recomendaba que empezase por Expiación, y si era hombre, por Sábado. Creo que esto debió decirlo por lo que comento anteriormente, en Expiación el fantasma de Emily Brönte campea a sus anchas. Es más, conforme avanza la historia te das cuenta de que el libro no está escrito por Ian McEwan, sino que está escrito por Briony Tallis. Empecé a leerme este libro al mismo tiempo que Solar, pero Solar lo dejé al poco tiempo, quizás, como Sábado, estaba escrito para hombres, me recordó automáticamente a un libro de Tom Wolfe, Todo un hombre, y esto no era nada bueno…

El caso, es que a pesar de que a lo largo de las primeras cien páginas de Expiación no sucede nada, llega un momento que de te das cuenta de que lo que está haciendo el autor es crear una atmósfera, tanto psicológica como ambiental. Definitivamente, el autor, autora, al final del libro se comprende mucho mejor por qué, es así como Ian Mc Ewan piensa que debe escribir Briony Tallis, se toma mucho tiempo en describir objetos, lugares, sensaciones; es muy minuciosa y detallista en la concreción de todo el escenario de la obra. Con el desarrollo del libro comprendemos también por qué sucede esto. El libro está dividido en cuatro partes, pero, la realmente importante es la primera. La primera parte es aquella que deja claro que en la vida siempre hay un momento en el que atraviesas una puerta de la que no hay vuelta atrás. ¿Cuándo damos el paso que dejará marcada para bien o para mal nuestra vida irrevesiblemente?

Sin duda, la importancia de esta obra, radica en la contundencia de la irreversibilidad que una situación puede suponer para una vida. Da igual cuál sea el dedo acusador cuando se está en el momento y en el sitio equivocado, da igual, ya que la vida nunca permitirá una segunda oportunidad. Lo deseaba la autora, que hubiese una segunda oportunidad para aquellos a los que había destrozado la vida. Lo deseaba, pero, al final, la vida, como decíá Henry Miller, pasa por encima de las personas hasta doblegarlas y postrarlas, por eso escriben, para poder lograr la expiación que la vida real les arrebata.

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2 comentarios to “Expiación por Ian McEwan”

  1. vic Says:

    Una vez escuché a una chica, que tomaba café a mi lado, que la vida nos da lo que podemos soportar, y no sé si se refería a que, en el fondo, es insoportablemente llevadera. Tal vez eso también conecta con esa idea de la vida como representación sin ensayo previo, es decir, ahí sales, delante de todos, y apáñate como puedas para llegar hasta el final de la manera más digna (o indigna) posible.
    Yo si pudiera no elegiría ensayar la vida, no…me quedo con el riesgo y sobre todo con la presión de la improvisación, aunque a veces metamos la pata. Pero oye…Tan agusto…

  2. Efrén Says:

    ¿Este era el libro en el que la protagonista ejercía de directora de teatro?

    Bueno, lo sea o no me has dado ganas de leerlo, tomo nota.

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