Ahora es el momento por Tom Spanbauer

Hablando este verano con Paula Bonet me comenta algo sobre un libro llamado El Hombre que se enamoró de la luna. Me pongo a buscarlo pero al final sólo encuentro, Ahora es el momento. Me lo compro.
Como he comentado en algún otro momento, siempre empiezo a leer un libro junto a otros para ver cuál es que al final se lleva el gato al agua. En esta ocasión Ahora es el momento iba acompañado de 1280 almas de Jim Thompsom, y de Árbol de humo de Denis Johnson. 1280 almas me lo acabé hace tiempo y si bien es un libro entretenido, me pareció ante todo, más un ejercicio de provocación que un intento de escribir una novela sólida. Aún así no discuto que tiene un punto que lo acerca del mundo del cómic que me atrajo desde el principio. Por eso ganó la primera batalla para ser leído. La verdad es que intenté leer durante un tiempo los tres libros a la vez, pero, tanto Ahora es el momento como Árbol de humo son dos buenos tochos difíciles de leer en la cama.
Pero, claro, desde verano han pasado bastantes cosas en mi vida, y sorprendentemente tengo más tiempo para leer. Y para tocar la guitarra.

Volviendo a Ahora es el momento.
Una vez desbancado frente a 1280 almas, quedó un poco apartado, al igual que Árbol de humo. La verdad es que pretendía hacer una especie de estudio comparativo entre los tres libros. Tres autores americanos frente a sus propias paranoias, y cómo se enfrentaban a ellas para plasmarlas en el papel, pero, como siempre, la vida impone ciertas prioridades y me dediqué a escribirle una carta de bienvenida a mi hijo.

Hace una semana reemprendo la lectura y, cansado como estoy de las novelas de iniciación vital y existencial, tengo que forzarme para llegar hasta la página 200. Da la impresión de que en 200 páginas el autor se toma su tiempo para que no pase nada. En realidad, está calentando motores. A veces en la literatura hay que tener paciencia. Mucha paciencia si no quieres perderte algo interesante. En cualquier caso si aguanté un poco más de doscientas páginas fue, por una lado porque casi llegado a la mitad de la novela no me iba a tirar atrás y por otro, que, no iba dejar de leer un libro cuyo autor una buena amiga me había comentado que valía la pena leer.
Total que sigo leyendo. En varias ocasiones tengo ganas de tirar el libro al water, por diferentes razones. La primera: qué me importa a mí la vida de un ranchero en medio de sus campos en Idaho. Lo mismo podría haber pensado leyendo a Faulkner pero, el estilo de Faulkner es harina de otro costal. Tallado en la piedra. Sí, otra de las cosas que me echaban hacia atrás al principio era el tipo de escritura, muy poco comprimida, como llevada de la mano de una labor más de reflexión que de investigación lingüística y gramatical (quiero decir que pocos días antes había intentado empezar a leerme V de Thomas Pynchon y, claro está, el estilo hermético de éste no tiene nada que ver con el de Spanbauer).
Total, que llego hasta la página 200 tirándome del pelo en más de una ocasión, pero, llego (no hay nada peor que llegar a la página 200 de un libro y darte cuenta de que has perdido el tiempo).
Y entonces las cosas, la historia empieza a despegar, los acontecimientos empiezan a sucederse con más y más velocidad.
Vuelvo a buscar Tom Spanbauer por internet y esta vez me fijo que además de profesor de Chuk Palahniuk es uno de los popes de la literatura peligrosa. Por supuesto me gusta el nombre y si bien en un principio no había comprendido a qué se refería, conforme avanzo en mi lectura voy entendiendo.
Con la literatura peligrosa, entre otras cosas el autor pretende enfrentarse en primera persona a los tabúes que nos rodean en nuestra sociedad. Tom Spanbauer en su libro Ahora es el momento, de repente da un salto. Da un salto mortal. Y además esa forma de escribir que en un principio parecía como poco comprimida, como muy aireada, de repente, alcanza el reto de acercarse a la poesía pura. La reiteración, o los caballos, son uno de los elementos que consigue este efecto poético, pero también la descripción de los sentimientos o de las situaciones desde un percepción global de los sentidos. El tacto, la vista, el oído, el gusto y el olfato están presentes en toda su dimensión a lo largo de toda la obra y conforme te vas metiendo en ella van cobrando mayor peso y relevancia.
Ahora es el momento, conforme se va abriendo paso en sí misma, nos va desvelando la vida de la juventud de norteamérica en una época concreta: finales de los 60. Una época en la que en las radios las canciones más escuchadas eran las de los Beatles, las de Jimmi Hendrix, las de Bufallo Springfield etc.
Pero Ahora es el momento, esconde una sorpresa, Ahora es el momento, en realidad no habla de nada de lo que podríamos haber pensado en un principio. Ahora es el momento en realidad habla de amor. Ahora es el momento, no es más que eso, una historia de amor que poco a poco, a la vez que la historia coge fuerza se va presentando ante nosotros de forma contundente y de una forma tan natural que asusta.
El descubrimiento de la sexualidad de Rigby John, el protagonista, es tan progresiva, es tan subjetiva, que te da la impresión de estar viviéndola en tiempo real.
Pero, lo más importante, el descubrimiento, a pesar de ser el de un campesino en medio del campo, es un descubrimiento sin traumas, es un descubrimiento acompañado de una belleza interior brutal. Frente a una represión exterior tan grande, y tan poco coherente y tolerante frente al mundo diverso, lo más lógico es que aquello que parece distorsionado en nuestro interior en realidad acabe pareciéndonos como bello y defendible. Y esto es lo que le pasa a Rigby John, a pesar de que tenga que huir a San Francisco para ser quien realmente quiere ser. Eso sí, con una flor en su cabeza.

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2 comentarios to “Ahora es el momento por Tom Spanbauer”

  1. gaston Says:

    Muy lindo todo lo que escribiste.. la verdad es el 3cer libro que leo sin que me lo diga alguien y me gusto mucho es atrapante no?. Tengo poca cultura literal, es mas este libro lo compre porque lo consegui de oferta en un supermercado.
    Pero es tan interesante y curioso como Rig se va descubriendo, va realizando cosas para sentirse diferente, para demostrar que no va a ser el mismo Rig que querian sus padres.
    ME gusto el comentario y el libro.. bueno una duda, este libro de que genero es? cual me recomendas similar a este?

    Desde ya saludos y gracias!

  2. nestormirplanells Says:

    Creo que no hay mejor manera de toparse con un libro que la que mencionas, bueno sí que la hay, pero esa es una de las más bonitas. A mí me pasó algo similar con Murakami. Estaba en París, pasaba allí unas semanas, acompañando a una amiga. Un viejo conocido nos cedió su piso por unos días. Directamente, y aquí es dónde creo que se reconoce la persona con fé ciega en la literatura, me fui a su librería. Ir a una librería, aunque sea la de un supermercado y escoger un libro al azar es como jugar a la ruleta rusa. Sacas un libro, le echas un ojo. Te lo llevas a casa, y pafff, resulta ser el libro, ese libro que andabas buscando desde hacía tanto tiempo. En París, cogí al azar un libro de cuentos de Murakami. Era uno que aquí nunca se ha publicado bajo el mismo título, creo que se llamaba “Aprés le tremblement”, pero soy malísimo para recordar autores y títulos y es muy posible que no sea este. El caso es que este libro lo escribió Murakami después del terremoto de Kobe, a mediados de los noventa, creo, yo estaba en París en septiembre o octubre de… 2004??. Más o menos, quizás fuese el 2003. Cuando llegué a Valencia busqué libros del autor, creo que sólo estaba traducido Norwegian Wood, y el otro título no lo recuerdo, pero descubrir aquel libro fue como dar con la cueva de alí babá y los cuarenta ladrones. Libro tras libro me fui dando un festín, sorprendentemente, en aquel mismo momento se pusieron a traducirlos todos, Murakami se estaba consagrando… A la caza del carnero Salvaje, Tokio Blues (aunque este puede que fuese el otro que estaba traducido)… Así hasta llegar a El pájaro que da cuerda al mundo… Ahí me quedé tan impresionado que pensé que Murakami no debería haber escrito nada más durante años. Para mí, aquella, era su obra maestra. Para qué iba a escribir más. Pensé que durante un tiempo debería dedicarse a viajar, a descansar, a montar otra bar de jazz, pero, un año después sacó otro libro. Kafka en la orilla. Me costó mucho, mucho comprármelo y leérmelo, no quería que me defraudase, de hecho, creo que alguien me lo regaló. Al final caí en la tentación. Empecé a leer y el libro me volvió a gustar. Me volvió a gustar mucho. Desde entonces murakami ha publicado tres libros más, que yo sepa. Pero ya no he vuelto a leer ninguno. Con Paul Auster me pasó algo similar, aunque Paul Auster no fue un descubrimiento de estantería ajena, un buen amigo me recomendó, allá por el 94, trilogía de NY. ¿esto por qué?, te preguntarás. Es una cuestión de orgasmo-literario. Si encuentras a un escritor que logra transmitirte todo aquello que siempre has esperado de un libro, dosifica aquello que te ofrece. Intercálalo con lecturas malas, dispares, de otro nivel, de otra textura, con otras intenciones, si te centras en una sola dirección, aquello que en un principio te pareció deslumbrante, ahora será como el pasillo de tu casa. Ese que va del retrete al comedor y del comedor al retrete.
    Hace poco me volví a leer Hombre Lento de Coetze. Un libro totalmente diferente a los de Murakami. Con otros retos, con otras aspiraciones, perfecto para un lector poliédrico, que puede necesitar desde lo más elemental, hasta lo más complejo.
    Por último, y no sé si contesto con todo esto a tu pregunta, si lees la biografía de Spanbauer en Wikipedia, podrás saber a qué género pertenece este libro. Aunque género no creo que sea la palabra adecuada, quizas corriente. Si quieres saber qué más libros se acercan a este estilo, no tienes más que plantearte quiénes fueron sus maestros y quiénes sus discípulos. A partir de ahí ponte a tirar del hilo, pero, recuerda, si has encontrado tu gallina de los huevos de oro, no la exprimas en unos días…. reservate algo para los tiempos de penuria. Aunque es verdad que siempre nos quedará la relectura.

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