Wallace, Bernhard, Papini (2)

cosmic_forcedavid_foster_wallace_medcosmic_force

Ante la imposibilidad de acabar de leer los libros que me propongo leer, he he optado por plantearme un juego, o un reto, o una estrategia, que me permita ser eficaz y cumplir con aquello que proyecto hacer, en este caso leer.

El juego o el reto o la estrategia es bien sencilla. A la vez que me ayudará a acabar la lectura de los libros de Wallace, Bernhard y Papini (Hablemos de Langostas, Recopilación de cuentos realizada por Miguel Saénz y El piloto ciego) me permitirá, me está ya, ahora, permitiendo dilucidar (dice Wallace que cuando hablamos y escribimos, la utilización que hacemos del vocabulario o de la gramática está hablando por nosotros, y es cierto) por qué no me acabo los libros que quiero leer.

¿Por qué dejamos libros leídos a mitad?

Algunos, es cierto, podemos decir que nos defraudan, que no cubren las expectativas que nos habíamos o nos habían creado sobre él. Y esto, que podría ser una consideración de lo más objetiva frente a uno mismo, no es más que una muestra más de que la lectura no es sólo una cuestión de voluntad sino también un estado y un estadio.

No es lo mismo leer El Tercer Policía hoy, este año -es uno de los libros que casi acabo pero que no he podido acabarme, por mucho que Cabrera Infante haya prologado el libro; por cierto, ¿qué importancia tienen los prólogos en los libros? Hace unas semanas, antes de dejar definitivamente mi anterior casa, para despedirme de ella, acabé de leerme en el water; lugar donde realizo el 30% de mis lecturas, el otro 30% de mis lecturas son sobre la cama; El Desierto de los Tártaros, prologado por Borges (¿tendrá esta última lectura una analogía con lo que aquella casa, en los últimos tiempos, significó para mí?); de todo lo que decía se me quedó grabado lo siguiente: es más sencillo reconocer la genialidad de los clásicos que la de nuestros contemporáneos- que leer El Tercer Policía a los 20 años, a los 25 quizás. Esto es lo que he concluido, sin demasiada convicción, ya que como he dicho antes la lectura es una cuestión de estado y de estadio, al ver como mi lectura ha pasado por encima de El Tercer Policía sin poder cautivar mi atención profunda, ni disparar mi entusiasmo como lector; o por encima de Locus Solus, dejándome esa misma sensación; o por encima de: Rapsodia en Nueva York (libro entretenido a la vez que inconsistente y prescindible… -¿acaso me he convertido en una persona con criterio literario o soy simplemente una persona que lee y que sencillamente transmite lo que le gusta y lo que no? ¿Por qué me gusta Meridiano de sangre y me lo leo como si fuese mi alma en ello, buscando espacio donde no lo hay, lo acabo y tengo la sensación de haber hecho lo correcto, llegar hasta el final del libro? ¿Por qué me pasa lo mismo con un libro que se ha convertido en un Best Seller: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina? o, ¿Por qué me pasa con El Desierto de los Tártaros, de Pino Buzzati? ¿El criterio que se desprende de mis lecturas me permite hablar de la creación literaria con propiedad o no soy más que un simple aficionado? ¿Puedo llegar, por este camino, a ser capaz de distinguir lo que es la buena de la mala literatura? Y lo que es más importante ¿tiene esto algún sentido? porque ¿Existe realmente la mala y la buena literatura o simplemente estoy rodeado de un mercado saturado donde hay tanto donde elegir que todo empieza a ser sustituible o prescindible? El tiempo es limitado y tengo que elegir-) etc.

Desde comienzo de año he comprado unos cuantos libros, el año pasado también compré otros tantos. Me he leído unos cuantos, no sé cuántos. Bastantes para mí, pocos para Nabokov. Pero, tengo que elegir. Y aquí vuelvo a recordar la razón por la que empecé a escribir este post. Decía Palahniuk (más o menos y no con las mismas palabras), en uno de sus libros de relatos periodísticos, que hemos llegado a un punto en el que cualquier persona interesada mínimamente por la cultura general puede haberse leído cientos de libros, puede haber vistos miles de películas, puede haber escuchado miles de discos, ido a ver decenas de museos etc. y que este bagaje de las personas frente a la cultura hace que sea muy difícil captar su atención. Es difícil sorprender a las personas en una sociedad como la nuestra, y es difícil porque es difícil focalizar el esfuerzo en un solo punto. Un solo punto, ahí está la cuestión. Ante la imposibilidad de acabar de leer los libros que me propongo leer voy a plantearme el reto de focalizar mi objetivo de lectura en un solo punto, en este caso en tres puntos. Ese va a ser el juego, el reto, la estrategia. No es que no tenga la estantería llena de libros por leer, todo lo contrario. Me esperan unos cuantos, pero, he de focalizar, centrarme, acabar lo que empiezo. He de acabar de leer el libro de Wallace, el de Bernhard, el de Papini. Eso es lo que voy a hacer leer estos tres libros, pero, no sólo una vez, varias veces, la veces que me de tiempo leerlos hasta verano. Los leeré y no me plantearé ni por un segundo leerme ningún otro libro, por mucho que lo anote en mis libretas, por mucho que me lo recomienden en los talleres a los que asisto, por mucho que entre en una librería y me gaste parte del sueldo en libros que me han recomendado o que he anotado en mis libretas. Por un tiempo se ha acabado. En esta sección hablaré de los tres libros que he mencionado reiteradamente desde el anterior post: el de Wallace, el de Papini y el de Bernhard.

Pero, no hay que pensar que esta decisión ha sido aleatoria. En realidad, he leído de los tres libros algunos cuentos y artículos durante estos días, y me he dado cuenta de que hay libros escritos de tal forma que vale la pena entrar en ellos y quedarse un tiempo, sin salir, sin pensar en nada más, por mucho que sepamos que una visión global y diversa es la mejor de las maneras de formarnos. Hay veces que el conocimiento horizontal debe dejar paso, aunque sea por un periodo de tiempo limitado, al conocimiento vertical. Hay que bajar al pozo a buscar petróleo, y estos pueden ser tres fantásticos acompañantes para hacerlo. Al fin y al cabo  no soy ni un crítico ni un periodista, y las lecturas que hago, las hago porque yo quiero.

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: