Wallace, Bernhard y Papini

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No, no me podido acabar ninguno de los tres libros que estoy leyéndome. Ni el de David Foster Wallace (Hablemos de Langostas), ni el de Papini (El piloto ciego), ni el Thomas Bernhard (una selección de relatos realizada por Miguel Saénz). Entonces, si no me acabo los libros, ¿para qué los empiezo?

El parque se llena de Emos que bailan y yo me pregunto si vale la pena escribir la vida o  vivirla.

Cuando fuimos a ver Control, me di cuenta de que algo había pasado en mi vida desde que la vi por primera vez: he cumplido un año más, y este año de más es definitivo, he atravesado una frontera. Veo a los Emos desde una montaña, no sé si es más alta, lo único que sé es que es más vieja.

Foster Wallace, con su libro, ha disparado un par de proyectiles contra mi recién creado armazón literario y, en uno de sus artículos ha puesto de manifiesto, con una inteligencia exquisita y salvaje, las deficiencias de mi adorado Updike.

La tortura de ver más allá, y me pongo en la situación que debe experimentar una persona con los conocimientos de Wallace, debe sufrir mucho. Una persona que es capaz de detectar dentro de una novela, de forma casi involuntaria, las debilidades estilísticas de una contrucción narrativa, debe sufrir mucho.

El fondo y la forma. El eterno combate. El trabajo de artesanía gramatical, léxica… La correcta utilización del lenguaje. El custionamiento sobre qué es el lenguaje. ¿es un lingüista un escritor? ¿es un escritor un lingüista?

Hablar, todos podemos hablar, todos podemos escribir, igualmente, pero, ¿escribimos y hablamos bien? Y, hacerlo bien o mal, ¿debe ser un freno para que podamos contar historias?

¿Qué Quijote es el bueno? El escrito por Cervantes o el que leemos hoy en día. ¿No es lo que leemos hoy una traducción de aquello que escribió Cervantes? ¿Podemos decir que Cervantes no sabía escribir porque no escribía como nosotros?

Las reglas, pueden permitir que nos comuniquemos, pero, las reglas son el poder, y hay gente a la que le encanta ejercitar su poder.

Wallace tiene un estilete en su forma de escribir.  Se entiende, ¿no? Aunque quizás no esté bien expresado. Se entiende que Wallace desmenuza con sabiduría e ingenio e ironía cuestiones que escritas de otra manera, una persona como yo, no les prestaría, hoy en día, la menor atención. ¿Es esto un don? Yo así lo creo. Wallace es un lingüista, seguramente uno de los más aventajados discípulos, pero, ante todo Wallace es, era, un escritor. ¿Por qué? Porque con su lenguaje era capaz de comunicar con aquellos que no estaban o están a su mismo nivel.

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