La tela asfáltica de Lukacs

La tela asfáltica de Lukacs

por Nèstor Mir Planells ©®

 

 

            Me contó Lukacs que el proyecto de la tela asfáltica de Lukacs nació el día que, durante la reforma de mi casa, se dispuso a instalar el suelo de la ducha.

Luckacs es el nombre del obrero. No es un nombre corriente para un obrero nacido en España, pero, él no ha nacido en España. Él es Lukacs el húngaro. De nombre Georg. Sí, parece una broma pero no lo es. Georg Lukacs, además de obrero es un talentoso conspirador literario. Utilizaba un pseudónimo para pasarse por la piedra la creación literaria de sus contemporáneos. Escritores emergentes. Abrumados por los premios recibidos por sus primeras novelas. Etc.

Lukacs, poniendo la tela asfáltica de la ducha, tuvo una revelación: escribir en su blog sanguinario de crítica le perjudicaba la salud mental. Extendió la tela asfáltica y se dispuso a adherirla al suelo. Y pensó: si dejo de escribir mi blog, sería como si dejase esta ducha sin tela asfáltica, mi cabeza se quedaría sin protección y entonces… No, no voy a dejar de escribir, voy a buscar otro camino, otro tema. Voy a centrarme en algo nuevo. Fue en ese preciso instante cuando nació en Lukacs el conflicto de la Tela asfáltica de Lukacs, necesitaba encontrar una nueva idea que desarrollar en su blog. También fue en ese preciso momento cuando llegué yo y vi a Lukacs meditabundo.

 

          Lukacs, tío… Ya estás en babia otra vez.

          Hola Gastón. Es la puta tela asfáltica, me tiene jodido.

          ¿Qué dices?

          No sé qué hacer con ella…

          Qué vas a hacer, joder, pues ponerla, coño, qué quieres ¿joderme el piso? Espabila y acaba rápido, por tu culpa me estoy arruinando. Y, vámonos a comer.

          Pues tienes razón. Pero, voy a necesitar ayuda.

          ¿Cómo que ayuda?

          Sí, mucha ayuda.

          ¿Para poner una puta tela asfáltica necesitas ayuda?, no jodas. —Salí pegando un portazo.

 

Lukacs salió del baño al rato.

 

          Ya está.

          Ya está el qué.

          La tela, ya está puesta.

          Ves como no costaba tanto

          No hablaba de esa tela asfáltica.

          ¿De qué tela hablabas entonces?

          De mi blog.

          ¿Tienes un blog?

          Sí, bueno, lo mantenía en secreto, hasta ahora. A partir de ahora lo llamaré la Tela asfáltica de Gaston.

          ¿Qué me dices? ¿Vas a utilizar mi nombre para ponérselo a un blog?

          He estado pensando en utilizar el nombre de tu hijo: La Tela asfáltica de Telmo, pero me supo mal y he elegido el tuyo. Debía tomar alguna precaución.

          Estás loco Lukacs.

          Pues gracias a este loco te estás ahorrando una buena pasta en la reforma…

          Salgamos, vamos a comer algo.

          No tengo dinero.

          Como siempre

          ¿Puedo mirar mi mail antes?

          ¿Pero no llevas tu agenda electrónica?

          Me he quedado sin batería.

          Toma, date prisa, me muero de hambre.

 

 

Cuando Lukacs acabó de mirar su correo, bajamos al bar de la esquina. Lukacs iba al lado de mí, pensativo. Nos sentamos en una mesa. Pedimos un plato de pasta cada uno. Me miró y abrió la boca:

          ¿Me ayudarías?

          ¿Ayudarte a qué?

          A extender la tela.

          ¿A extender la tela? Luckacs, tengo que cuidar de mi hijo, pagar el coche, la casa, la reforma.

          Tu mujer es rica.

          Sí, rica e independiente.

          Dile que se encargue del niño por una temporada.

          No lo quiere ver ni en pintura. Ya sabes que se parece mucho a mí. Ella no lo soporta.

Me sonó la agenda electrónica. Era un mail. A la atención de Lukacs. Le pasé la agenda.

          Joder tío, ya te dije que no dieras mi mail para atender tus putos asuntos.

 

 

La castración de Lukacs (por Lucinda) o yo quería escribir una novela con tacos e insultos sucios y bajos.

 

          Me castraste tú.

          ¿Yo? Estoy cansada de que siempre me vengas con el mismo cuento.

          ¿Por qué no lo reconoces? ¿Por qué no reconoces que eres una castradora?

          Porque no lo soy. Siempre has hecho lo que te ha dado la gana

          Y una mierda

 

El mail de Lukacs

 

¿Nos vemos hoy a las 18h?

 

La respuesta al mail de Lukacs

 

            Lo tengo complicado para salir de casa hoy. No tengo gimnasio. Ya te lo dije el otro día.

 

La respuesta de Lukacs.

 

            Búscate cualquier excusa. Necesito verte. A las 18h.

 

 

Lukacs y Gaston siguen comiendo en el bar.

 

            Lukacs envía otro mensaje ante mis narices. Me devuelve la agenda. Le doy un puñetazo a la mesa.

          Te noto algo tenso hoy.

          Me tienes cansado Lukacs.

          Deberías pensar lo que dices antes de decirlo.

          Lo llevo pensando desde hace tiempo.

          Y qué quieres, ¿qué me vaya?

          Sí, me gustaría, que durante un tiempo, desaparecieses de mi vida.

          Antes quieres que te acabe la reforma, ¿no?

          Llevas un puto año con la dichosa reforma. Lo que equivale a decir que llevas un año viviendo en mi casa. Tú, tu novia…

          No es mi novia

          Llámala como quieras. Tu novia y tus amantes. Eres una mala influencia para el niño

          El niño está encantado de ver tanta tía en pelotas por casa.

          Ves a lo que me refiero. Ves a lo que me refiero. Esto tiene que acabar.

          Pues tú decides. O acabo o no acabo… Mientras te lo piensas, dime, ¿me vas a ayudar? Necesito la ayuda de bastante gente.

          Que te ayude a qué.

          A que se extienda la tela asfáltica.

          ¿La del baño?

          No, tío, la del baño ya está puesta. Mi blog, joder, mi blog. Necesito aumentar la actividad.

          Pero ¿de qué coño va ese blog?

          De metaliteratura

          ¿Qué coño es eso?

          Es como un escritor que cuenta como escribe su propio libro.

          ¿Cómo?

          No sé, como un director de cine que filma como se filma su propia película.

          ¿Qué dices tío?

          Es como un músico que habla de cómo compone la canción que está cantando.

          Ves como estás loco.

          ¿Me vas a ayudar?

          No tengo ni puta idea de escribir.

          Mejor.

          No tengo tiempo.

          Mejor.

          Tengo que cuidar a mi hijo. Tengo que trabajar.

          Perfecto. Seguirás haciendo todo esto, pero, necesitamos más gente…

 

 

 

 

 

 

 

Luckacs con su amante.

 

          Mañana no nos vamos a poder ver. No tengo gimnasio. No tengo excusa. Mis padres me están controlando cada vez más. Creo que se huelen algo. Todo por culpa de aquel condón que te dejaste dentro. Al mear se quedó flotando en el water y yo no me di ni cuenta.

          Joder tía estuvimos buscándolo una hora. ¿Cómo íbamos a imaginar que estaba ahí?

          Y dónde iba a estar, ¿eh? ¿dónde iba a estar?

          Pues yo que sé. No me había pasado en la vida.

          Pues ya tienes una edad…

          Joder. ¿te pasa algo?

          ¿Qué me va a pasar…? ¿Cuándo vas a dejarlo con tu novia?

          No es mi novia

 

 

El blog de Lukacs antes de ser La tela asfáltica de Gastón

 

            Me topé con los Amaneceres Tardíos en los Confines del Universo, la primera obra de Pablo CROC, una mañana que paseaba por el parque central. Me senté en medio de un banco, uno de esos bancos que han logrado librarse de los ataques obcecados de las Palomas urbanas, nada que ver con aquellas que portaban la rama de olivo, buitres carroñeros incrustados a veces en el asfalto a causa de un  acelerón certero de conductor perverso, por su proximidad a una jaula de chimpacés, cuyas manos, si te descuidabas, sentías acariciar el cogote.

            En uno de esos movimientos bruscos por esquivar el golpe del chimpancé, doblé mi espalda hasta casi tocar el suelo con la cabeza. Allí estaba Amaneceres Tardíos… Desparramado. Abierto por la mitad. Algunas hojas esparcidas un poco más allá. Pablo CROC, editorial LAnasa. Ni idea. No lo había leído en mi vida.

            Recogí el libro y sus hojas esparcidas. Uno de mis dedos señalaba la página por la  que el libro por  el azar, la mala leche o el olvido de alguien había quedado abierto. Leí un par de párrafos, enseguida ordené las páginas sueltas. Abrí el libro por la primera página. Esquivaba los golpes de los monos y leí. De la primera a la última página.

            Que la temática de la novela sea científicosurrealista me parece inverosímil para los tiempos que corren. Su estructura narrativa  es ambiciosa.

            Se acercó una mujer. Ella también estaba acostumbrada a esquivar los golpes de los monos. Me desabrochó la bragueta y se agachó.

            Se acercó un hombre. Quería hacer  lo mismo. Lo aparté.

            Tenía dificultades para leer.

            Se fueron. El parque central es un sitio muy concurrido.

            Cuando acabé con el libro se lo tiré a los chimpancés.

 

 

Lukacs convence a Gaston

 

          Y, ¿qué tendría que hacer yo en ese blog?

          Pues lo que quiero es crear una obra global. Para eso necesito que seamos varios. Hasta ahora me dedicaba a hacer crítica literaria, de cine, de teatro, pintura, videocreación etc. Ahora quiero contar mi propia historia. Para eso necesito tu ayuda y la de unas cuantas personas más.

          Te vuelvo a decir que no tengo ni idea de escribir.

          No te preocupes, de eso me ocupo yo, lo que persigo son tus ideas, de la forma ya me encargo yo.

          Bueno… Y ¿sabes que no tengo mucho tiempo?

          Tampoco importa, sólo te pido media hora cada dos días, quizás menos, conforme vayamos avanzando te iré diciendo.

          Y ¿En quién más has pensado?

          Mmmm… En tu exmujer…

          ¿Cómo? ¿Estás loco?

          Necesito tensión en la historia, conflicto.

          No pienso hacerlo.

          Sí lo harás.

          No lo haré.

          Sí lo harás, ¿sabes lo que te podrías costar tener que cambiar de albañil a mitad reforma…? No me mires así. Es lo que hay.

          Tú no eres un amigo.

          Sí lo soy.

          ¿Alguien más?

          Había pensado en llamar a alguna de mis exnovias, pero he llamado a un par y me han mandado a tomar por culo.

          ¿Y?

          He pensado contratar a una puta.

          ¿Una puta que escriba?

          Sí.

          ¡Coño!

          Bueno y ¿de qué va la historia?

          La historia es la de un albañil que se llama Lukacs y que poniendo una tela asfáltica, mientras hace la reforma de la casa de un amigo, tiene una revelación. Lukacs, vive en casa de su amigo. En la casa viven un niño de unos 12 años, el amigo de Lukacs y las amantes esporádicas del albañil. El dueño de la casa no levanta cabeza desde que se divorció. Está obsesionado con su exmujer, y eso que un psiquiatra le ha recetado unas pastillas para que cambie de personalidad,  y no para de hacer cosas raras, congela papeles, que son recuerdos, en la nevera, rechaza las proposiciones de su amigo para salir y divertirse y lo más fuerte de todo, le ha dado por escribir un relato corto (también por recomendación del psiquiatra). La ex mujer, sin embargo, tras el divorcio se ha liberado. Está exultante. No quiere ver ni a su hijo. Ha conseguido un ascenso y lleva una nueva vida. Ha pasado página. Mi amigo no es capaz de entender esto. También está la puta. Mi amigo se hace amiga de ella de forma fortuita, aunque quizás no tanto. Una noche que se deja convencer para salir y divertirse se emborracha tanto que cuando se quiere dar cuenta está dando tumbos de vuelta a casa por el Barrio Chino. Sin saber muy bien como se mete en un local de alterne. Se intenta sentar en un taburete pero se cae. A duras penas recuerda como alguien lo recoge y se lo lleva a casa. Cuando se despierta por la mañana está vestido encima de su cama. Al incorporase se da cuenta de que tiene la polla fuera que le cuelga por la bragueta.

          Joder tío, qué historia. ¿Y qué más?

          Tu hijo también va a participar.

          Al niño déjalo fuera que ya tiene bastante con que su madre no quiera ni verlo.

          No hay discusión.

          Ya veremos

          ¿Y?

          Bueno, seguramente se lo propondré a alguna de mis amantes.

          Pero no habías dicho que te habían mandado a tomar por culo.

          Eso han sido mis ex. Te hablo de las de ahora, además visto como han reaccionado las otras, me he propuesto no contarles toda la verdad.

          Joder que lío.

          Veremos lo que pasa.

          Y, bueno, ¿cuál va ser la forma de funcionamiento?

          Pues, primero tengo que quedar con cada uno de vosotros para ver si estáis de acuerdo. Luego anunciar en mi blog que lo voy a cambiar de nombre, es decir pasará a llamarse la Tela asfáltica de Gaston, y que para festejarlo voy a publicar una historia coral escrita por capítulos diarios. Cada uno de los participantes me enviará los textos y yo los colgaré en el blog. La dirección será secreta para la mayoría de los participantes. Os la iré diciendo conforme vaya avanzando la historia. Según la historia vaya pidiendo que sea conocida por cada uno de vosotros. Algunos leerán lo que otros han escrito. Otros no. A veces serán cosas que os afectarán directamente. De hecho espero que así sea. Yo me encargaré de que así sea. Seré yo el que os diga sobre lo que tenéis que escribir cada vez.

 

 

Lukacs en el banco de los monos

 

            Suelo ir al banco de los monos con bastante asiduidad. En el parque central, después de un día de trabajo logro relajarme. Gracias a los monos que intentan golpearme en la nuca, me mantengo alerta, concentrado. Sólo así puedo evitar los golpes.

            Una mujer se sentó a mi lado y me abrió la bragueta. Cuando se disponía a irse la agarré del brazo. Suéltame me dijo. Le dije que no, que tenía algo que proponerle. ¿Tienes dinero? Me dijo. ¿Lo necesitas? Le contesté. Movió la cabeza afirmativamente.

            Me levanté y la arrastré fuera del alcance de los monos. Aún así vi, como uno de ellos conseguía arañarle un brazo. Los monos se volvieron como locos. Dentro de la jaula. Habían tocado a alguien.

            Nos fuimos en busca de un barecito tranquilo. La pérgola que hay al lado del estanque.

            Un perro vino corriendo y se puso a mi lado. Después otro al lado de la puta. Ladraban a los animales enjaulados.

            La puta dijo que se estaban jactando de su libertad. Que puta más culta, pensé. Por eso los animales de las jaulas se volvían locos. Le pregunté que cómo era que entendía el lenguaje de los perros. Me dijo que de vivir por la calles. En las calles conoces a todo tipo de personas y animales y al final te haces a su idioma. Estos, por ejemplo, persiguen algo de nosotros. ¿El qué? Le pregunté. Aún no lo sé, me dijo.

            Atravesamos el parque hasta llegar al estanque y la pérgola. Hacia el final de la avenida, algunas jaulas estaban abiertas. Que extraño, pensé. Aunque no le dije nada a la puta.

            A pesar del frío nos sentamos en la terraza. Habíamos intentado entrar en el bar pero los perros nos lo habían impedido.

             Nos sirvieron un par de cervezas y unos cacahuetes. Ella me dijo: quieren tomar un ruso blanco. ¿Los dos? Sí los dos. Llamé al camarero y al rato vino con dos rusos blancos en una taza. Los dejó al lado de los perros. Se acostaron y mientras charlábamos sorbían su bebida de tanto en tanto, como atentos a nuestras palabras.

          El camarero no se ha sorprendido cuando le hemos pedido los Rusos Blancos para los perros.

          Está acostumbrado a servir a los animales que pasan por aquí

          Ah…

          Nunca me había fijado.

          Quizás nunca hayas querido fijarte. Todo es cuestión de detenerlo todo y de centrarse en lo que hay alrededor. Entonces encuentras cosas nuevas.

          Ah…

          Bueno, ¿qué quieres de mí?

          Me gustaría que me ayudases con un  trabajito.

          Ya sabes cuál es mi tarifa.

          No me refiero a eso.

          Entonces a qué.

          Necesito que escribas en un blog.

          ¿Un qué?

          Un blog.

          ¿La movida esa de Internet que es como un diario?

          Sí.

          Yo prefiero el video Chat.

         

          Gano bastante pasta con ese rollo… ¿Y que tendría que hacer?

          Te lo he dicho. Escribir.

          ¿Escribir qué?

          El tema corre de mi cuenta. Yo iré dando las pautas.

          Mmm… Hablemos de tarifas.

          30 céntimos por palabra. Tendrás que escribir entre trescientas y cuatrocientas palabras. No creo que necesites más. A no ser que lo que escribas sea realmente interesante. Entonces, recortaré menos tu texto. Todo depende de cómo vaya la cosa.

          Y, ¿durante cuánto tiempo?

          No te lo puedo decir, depende de cómo vaya la historia. Puede que dure un año, puede que sólo unos días. Esto no depende de mí.

          Y ¿por qué tendría que hacerlo?

          No tiene importancia el porqué, sólo que quieras hacerlo.

          No tengo mucha idea de escribir. Hace años que dejé la universidad

          ¿Ibas a la universidad?

          Sí, empecé con todo esto para pagarme los estudios y las operaciones. Luego empecé con el caballo y al final me he quedado atrapada en el parque… Pero bueno, acepto tu propuesta. No creo que tenga problema en encontrar algo de tiempo para dedicártelo. Me apetece distraerme con algo más que chupar pollas.

 

Cuando me di la vuelta ella aún estaba sentada en la terraza. Los perros se habían subido a las sillas junto a ella. Daban la impresión de estar hablando. Giré la cabeza. Y miré al suelo. Había una piedra. Le pegué una patada. La piedra rebotó en la puerta de hierro de la entrada al parque y me dio justo en medio de la frente. Me desmayé. Cuando me desperté era de noche, habían cerrado el parque y tuve que saltar la valla.

 

Lukacs vuelve a comer con Gastón

           

          Que, ¿cómo va tu proyecto de la tela asfáltica?

          Bien, bien…

          Has hablado ya con todo el mundo.

          Sí, con casi todos.

          Me faltan tu exmujer y tu hijo.

 

 

Gastón y Silvana.

 

          Los edificios se están doblando

          Qué dices Gastón

          Que los edificios se están doblando, ¿no lo ves?

          No, no lo veo. Tráeme un vaso de agua.

          Si no vuelvo es porque el pasillo se ha puesto a temblar como antes.

          Gastón, ¿qué te pasa?

          Todo se está doblando.

          Me muero de sed.

          Alcánzame las pastillas.

          No tomes más pastillas.

          He de conseguir estabilizar los edificios y el pasillo. Borrar los puntos de mi mente que me son inservibles.

          ¿Con pastillas?

          Aún no han fabricado la máquina que necesito para corregirme

          ¿Cómo lo sabes?

          Por que la he buscado. Sólo existen estas pastillas.

          Y, ¿consigues lo que persigues?

          Sólo tangencialmente

          Y, ¿qué harías si existiese esa máquina que dices?

          Borraría todas aquellas experiencias que me han convertido en lo que hoy soy.

          ¿Cambiarías tu personalidad?

          Sí.

          Y, ¿Cómo serías?

          No lo sé, sólo sé que los pasillos no se doblarían, que los edificios no temblarían como lo hacen ahora en cuanto me acuesto en la cama.

          Gastón, tráeme el vaso de agua.

          En cuanto me haga efecto la pastilla.

 

 

Gastón habla de las pastillas con Lukacs

 

          Y, ¿no crees que todo lo que te pasa con las pastillas tiene que ver con problemas del corazón?

          A, ¿qué te refieres?

          Venga Gastón sabes perfectamente a lo que me refiero: el distanciamiento de Luciana.

          Luciana no se está distanciando.

         

          Cada vez estamos más unidos.

          Llevo seis meses viviendo contigo y apenas la he visto una vez.

          Por que tiene mucho trabajo.

          Se ha alquilado un piso donde vive sola

          Por que hemos llegado a ese acuerdo. Nos gusta respetar nuestros espacios privados.

          Se fue de vacaciones sin ti y sin el niño y ni tan siquiera os mandó una postal

          No fueron unas vacaciones, se fue a buscar unas localizaciones. Es su trabajo.

 

 

Telmo y la tela asfáltica. Blog#1

 

Me ha tocado a mí abrir este blog. Lukacs me ha convencido para que lo haga. A cambio he conseguido que me compre una tabla de surf para hacer kate surf. Él se comprará otra y mientras dure esto todos los sábados por la mañana iremos aque nos den clases. Conoce una playa donde se reúnen todos los katesurfistas y este finde iremos a inscribirnos.

Lukacs me ha pedido que hable de mis padres. Que escriba sobre ellos. De mi relación con ellos. Debo enviarle un texto. Algo que no se muy largo.

No sé si podré hacerlo. Voy a intentarlo:

 

A mi madre casi no la conozco.

Hace seis meses que desapareció de mi vida.

En realidad ella nunca estuvo aquí. Había desaparecido desde el principio.

Mi padre vive ahora con Lukacs. Ahora es un amigo. Al principio no lo era. Era un obrero. Está reformando la casa. Le propuso a mi padre que no le cobraba y que a cambio se quedaba a vivir.

Ya lleva un año con nosotros.

Nuestra casa es pequeña. Lukacs es divertido. Mi padre no. Mi padre está triste, aunque quiera aparentar que no. De vez en cuando lo sorprendo tomándo pastillas. Normalmente antes de dormir. Le digo que a mi también me gustaría tomarlas y él me responde que no me preocupe, que cuando sea mayor tomaré todas las que quiera.

Muchas mañanas, antes de ir al cole, cuando salgo del baño y paso por delante de la habitación de Lukacs, entreabro la puerta y me quedo mirando a la mujer desnuda que está al lado de él. No es siempre la misma. Con mi móvil les hago fotos que luego envío a mis amigos por el mail. Por cierto, mi mail es TelmoBarrio@coconut.net. Por si alguien quiere comentar conmigo cosas sobre este blog, intercambiar fotos o que hablemos de kate surf.

 

Gastón el narrador

            Estoy en mi apartamento. Vivo en Valencia. Mientras escribo la historia de Lukacs alguien llama a la puerta. He llamado a un albañil para hacer una reforma en mi casa. Le hago entrar. Le hago pasar al baño. Le pregunto como se llama. Se llama Lukacs. Es húngaro. Poco a poco nos hacemos amigos. Me explica que lleva un par de años en España. Le presento a mi hijo. Desde que mi mujer se compró el otro apartamento vivimos separados. Se lo explico a Lukacs. Nos llevamos bien. Me propone venirse a vivir a mi casa. Mientras dure la reforma. Acepto el trueque. Me vendrá bien ahorrarme algo de dinero. La casa no es muy grande pero hay espacio suficiente para los tres. Vivimos en el barrio antiguo. En un duplex. En la parte de arriba hay una terraza, la cocina y un pequeño comedor. Bajo están las habitaciones y el baño.

            No es que sea escritor. En realidad odio escribir. Pero, mi médico me ha recomendado que escriba sobre todo aquello que me sucede. Me ha dicho que transcriba incluso mis sueños. Suelo escribir en un blog.

            Cuando Lukacs se puso a vivir con nosotros le cambié el nombre al blog. Ahora se llama La tela asfáltica de Lucaks. Me inspira su vida. Con lo que escribo pretendo entrar y salir por un agujero que vaya de una parte a otra. A cada lado del agujero hay un mundo. Uno es el que conocemos. El otro es el de unos seres de otro planeta que viven en un mundo mucho más primitivo que el nuestro. No me preguntéis como he logrado ponerme en contacto con ellos. Es algo que es así y que no tiene explicación. Cuando comunico con ellos me avisan de lo que va a pasar, aunque no puedo evitar que lo que ha de suceder suceda.

            Me voy a comer con Lukacs. No sé cuando escribiré la próxima entrada en el blog. Seguramente cuando vuelva la semana que viene del médico, o quizás antes si tengo algún sueño impactante. No lo sé.

 

 

 

La puta en el banco de los monos:

 

Los perros se han quedado tumbados un poco más allá. No les apetece tener que estar pendientes de los golpes de los monos. Me ven en constante movimiento. Concentrada. Con los ojos cerrados. Intuyendo los movimientos de los simios. Soy una experta. Llevo muchos años por aquí.

Hoy es el primer día que tengo que escribir el textito para el blog. Me ha indicado las coordenadas sobre las que debo moverme. Necesito reflexionar.

No me queda mucho tiempo para enviárselo, quedé con él que lo haría antes de las dos de la madrugada. Me queda media hora. El tío que me paga por esto me dijo que tenía que contar cómo me lo monto con un tal Gastón. Contar como le como la polla. Como le meto el dedo por el culo. Cosas de este estilo. El tío me dio la dirección del blog y el mail al que tengo que enviarle los escritos para que él los edite y les de un estilo literario antes de publicarlos. En el blog lo único que he podido leer es la reflexión de alguien que parece un niño. Un tal Telmo Barrio. Espero que no tenga acceso a la dirección del blog. Aunque ese no es mi problema. ¿Qué pensáis vosotros?

          Perro 1 (Donald): De qué, ¿del niño o del blog?

          Perro 2 (Lucas): De qué va a ser del Blog, capullo

          Donald: no me llames capullo.

          Lucas: Capullo

          Chicos. ¿Me podéis prestar un poco de atención?

          Donald: Perdón Patricia, es el puto Lucas, va de listillo.

          Lucas: Capullo.

         

         

          ¡Donald! Suelta el hocico de Lucas. ¡Donald! No me hagas levantarme.

          Donald: Sabes a perro enano.

          Lucas: Capullo.

          Esta visto que no se puede hablar hoy con vosotros.

          Lucas: … Se está yendo. Qué hacemos. ¿La seguimos?

          Donald: Hoy parece algo confusa.

          Lucas: le ha bajado la regla.

          Donald: Y esta estreñida

          Lucas: ¿es posible que le pase las dos cosas al mismo tiempo?

          Donald: A saber.

          Lucas: y ¿qué tendrá que ver que se vaya con la regla o el estreñimiento?

          Donald: pues no lo sé.

          Lucas: Vamos a ver.

          Donald: La he perdido, ¿dónde está?

          Lucas: Ya la veo. Está allí sentada sobre el césped, al lado del estanque.

         

         

          Donald: ¿Pero qué te pasa tía? Ni que fuese la primera vez que te vendes por dinero.

          Una cosa es vender mi cuerpo. Otra vender mi intelecto. No estoy preparada. Me parece lo más sucio y rastrero que he hecho en mi vida. Cuando entrego mi cuerpo sé lo que estoy dando. Ahora no sé qué lo que voy a dar.

          Donald: que complicados sois los seres humanos.

          Lucas: sí, todo es mucho más sencillo

          Vosotros no sabéis lo que es estar en una cárcel.

          Lucas: no, nosotros vamos a las perreras.

          Donald: te cambiamos la cárcel por las perreras.

          Lucas: además ¿qué dices? Si empiezas a ganarte la vida escribiendo, dejarás de correr el riesgo de ir a la cárcel.

          No hablo de ese tipo de cárcel. Hablo de una cárcel cerebral.

          Lucas: joder tía.

          Donald: menos mal que te has metido caballo durante los últimos diez años, sino estarías a punto de ganar el nobel de filosofía.

          Lucas: capullo, no hay nobel de filosofía

          Donald: sí lo hay.

          Lucas: no lo hay.

          ¡Donald! suelta el hocico de Lucas.

          Donald: Hueles a perro enano.

         

         

          Es la hora. Me voy.

          Lucas: cuidado al saltar la valla

          Donald: Sí, cuidado.

 

 

 

 

Patricia (blog#1)

 

            Gastón. Yo no sabía como se llamaba. Lo seguí al verlo pasar. Iba borracho. Sabía que sería una presa fácil. Hola guapo le dije. ¿Cómo te llamas? Entre balbuceos me dijo que se llamaba Gastón.

Yo estaba apoyada en una barra. Llevaba toda la noche esperando a que alguien me invitara a algo. Gastón iba a hacerlo. Me senté en un taburete junto a él.   

Cuando se cayó al suelo desde lo alto de un taburete me apiadé de él y decidí llevarlo a su casa. La otra posibilidad era dejarlo durmiendo la borrachera en el suelo. Como he dicho me apiadé de él.

Lo llevé hasta su casa. Abrí el portal y lo dejé allí. Tumbado en la escalera.  Antes de cerrar la puerta me di la vuelta y volví a apiadarme de él. Le pregunté que donde vivía y a duras penas pude entender que vivía en el último piso.

Fue difícil llegar hasta arriba. Se me caí por todos lados. Llegué extenuada.

Lo metí en una habitación. Estaba toda sudada. Pensé en darme una ducha. Antes me quedé mirándolo. Me entraron unas ganas irresistibles de comerle la polla. Lo hice. Me duché, le dejé una nota con mi mail y me fui.

 

 

 

Lukacs tiene un apretón

 

            A las seis de la tarde, como era de esperar, Julieta no dio señales de vida. La esperé en la entrada de la pensión en la que solíamos quedar para follar.

            A la media hora abandoné la espera. No respondía a mis mensajes ni a mis llamadas.

            Me fui a casa.

            Gastón y Telmo habían salido.

            El niño a patinar por la calle, seguro. El padre, a saber.

            Hacía un par de días que no sabía nada de Lucinda. Me calenté pensando en follarme a Julieta y llamé a Lucinda.

 

          ¿Qué hay tía?

          Aquí la castradora…

          ¿Aún estás enfadada?

          ¿Tú qué crees? Siempre me sales con el mismo rollo.

         

          ¿Lukacs?

          Te llamaba para ver si quedábamos. Quería proponerte algo.

          Quedar hoy, ¿un miércoles…? Tu día reservado para la meditación sobre no sé qué…

         

          ¿Lukacs?

          ¿Puedes venir a casa?

          ¿Cuándo?

          Ahora

          ¿Ahora? Sí que debe ser importante lo que me quieres contar.

          En realidad te quiero proponer una colaboración. He tenido una revelación y me gustaría que me ayudaras.

          Parece interesante. Normalmente sólo me llamas para follar.

          Y para ir al cine.

          Sí, también para ir al cine.

          Lo que nunca haces es proponerme que nos vayamos a vivir juntos.

          Sabes que tengo que acabar la reforma.

          La reforma, sí, la maldita reforma…

          Me he comprometido. Entonces, ¿vienes?

          Estoy allí en media hora.

 

 

 

 

Gastón. Blog#1

 

            Recibí la solicitud de divorcio por correo. No se dignó a decírmelo a la cara. Je…Qué mujer.

            Nunca conoceré a nadie igual.

            Sí, me pilló por sorpresa. No me lo esperaba. Ella viajaba mucho, es verdad. Desde hacía cuatro años la veía una o dos veces cada dos meses, es cierto. Llevábamos más de dos años sin hacer el amor, es cierto, pero ella me decía que tenía problemas en los ovarios y yo la creí. Nada importante, me decía, pero mejor que no pensemos en el sexo hasta que me lo diga el ginecólogo. Y yo la creí.

            Intenté hablar con ella, por teléfono me dijo que no quería verme, que no quería presenciar otra de mis escenitas. Que estaba harta de mi chantaje psicológico. Amor, amor, nada de chantaje psicológico. Yo no podía vivir sin ella, que hiciese lo que quisiese, pero que volviese, que volviese… Nada de chantaje, es amor.

            Durante un tiempo, antes de firmar, intenté seguirla, espiarla, saber cuál era su verdadera vida, ya que me abandonaba por algo o alguien.

            No pude. El primer día que me acerqué a su trabajo. Me dieron una paliza. Estaba esperando a que saliese. Un hombre se me acercó y sin mediar palabra me dio un puñetazo en el estómago. No te conviene estar por aquí. Me dijo. Ya te ha dicho que quiere que la dejes en paz. Que firmes el divorcio y que la dejes en paz.

            El día que firmé el divorcio ella no estaba presente. No sé cómo había logrado el favor del juez, pero ella no estaba presente. Yo había aceptado todas las condiciones. Me quedaba con el niño y con la casa. Al niño no quería ni verlo. Menos mal que él nunca preguntaba por ella.

            Han pasado seis meses desde que firmé. No sé absolutamente nada de ella. Aunque me gustaría.

 

 

Volviendo al tema de las pastillas

 

          Y, ¿desde cuándo te las tomas?

          Un par de años, quizás. Desde que me di cuenta de que quería cambiar mi personalidad.

          ¿Y eso?

          Me di cuenta de que no me gustaba como era. Habían distorsiones en mi forma de ser. Comportamientos que me hacían sentirme infeliz.

          ¿A qué te refieres?

          No sé, ¿has leído a Laing, “El yo dividido”?

          Sí.

          Pues era algo así, una brecha abierta entre lo que era y lo quería ser. Necesitaba corregir ese desajuste.

          ¿Y las pastillas te ayudan?

          Por lo menos, cuando me las tomo, consigo que los edificios no tiemblen y que los pasillos no se tuerzan. Esto ya es bastante importante…

          Pásame el café.

          ¿Qué?

          Que me pases el café.

         

          ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

          Lukacs, eres la hostia…

          ¿Cómo?

          Te estoy contando mis problemas tío, no puedes dejar de pensar en el café o en cualquier otra cosa y centrarte en lo que digo.

          Pero, si es lo que estoy haciendo…

          No, no es lo que estás haciendo, yo te hablo y tú haces como que escuchas, pero en realidad, estás pensando en el café. En su color, su textura, su sabor, en como te va dar fuerzas para no dormirte mientras te hablo.

          Gastón, estás loco.

          Tú si que estás loco, con el rollo ese que te llevas con la Tela Asfáltica.

          Eso no es una locura, es un experimento.

          ¿Un experimento? ¿Un experimento…?

          Vuelve tío, sigamos hablando.

          ¡No me da la gana.!

          No tires de la cadena cuando acabes. La acabo de instalar.

          Mierda.

          ¿Sales?

          No, estoy leyendo.

          Entonces me voy.

          Vete a tomar por el culo.

 

 

Gastón y Lukacs hablan de Julieta, la amante, y Lucinda, la novia de Lukacs

 

 

          Ellas que cuenten lo que quieran, mientras sepan de qué están hablando

          ¿De experiencias lésbicas?

          De relaciones entre mujeres, relaciones de pareja.

          ¿Pero son lesbianas?

          No, creo que no. Bueno, seguro que no.

          Y cómo van a saber de lo que están hablando si no son lesbianas.

          Porque voy a hacer que se conozcan. Y les diré que para el blog tendrán que conocer a una lesbiana y comportarse como una lesbiana. Que necesito que plasmen sus experiencias.

          Te van a mandar a la mierda.

          Ya veremos, tengo algunas promesas que cumplir.

 

 

 

 

Julieta habla con Lukacs

 

          Te estuve esperando.

          Ya te dije que no iba a poder ir.

          Era importante para mí.

          Mis padres me están controlando cada día más.

          ¿Tus padres? Pero, si tienes 23 años.

          No es por la edad es que quieren saber con quién voy.

          Y, ¿con quién vas? ¿eh? ¿con quién vas?

          Mejor que de momento no lo sepan.

          Qué pasa, ¿te avergüenzas de mí?

          No digas tonterías, no es eso, pero, no quiero que me agobien. Mi padre se puede poner muy pesado.

         

          Déjame un poco, no te lo fumes todo.

         

          ¿Ha estado bien, no?

          ¿El qué?

          Pues esto, esta tarde, hacer el amor y tal.

          Sí, ha estado muy bien

          ¿Cuándo vas a dejar a tu novia y nos vamos a vivir juntos?

          No es mi novia y tengo que acabar la obra en casa de Gastón.

         

          No te enfades, falta poco.

          Me lo prometes.

          Te lo prometo.

          Una cosa, quería proponerte algo.

 

 

Silvana Blog#1

           

            No hay nada como tirar lastre. No hay nada como mandar a tomar viento la responsabilidad femenina. Esa que nos han inculcado hasta la médula.  No, no dejé a mi marido y a mi hijo  por otro, lo dejé porque quería estar sola. No quería tener que rendirle cuentas a nadie. Y cuando digo a nadie, me refiero también  a saldar cuentas con la sociedad. Necesitaba pasarme los clichés y los roles por el forro. Mear de pie si me daba la gana.

            Ni tan siquiera recuerdo cuándo y cómo me enrollé con Gastón. Cuando tuvimos a nuestro hijo pedí que me anestesiasen. Tras el parto, todo salió a la superficie. Odiaba al niño y odiaba al padre. Estaba en una prisión y ellos eran los carceleros. Por supuesto la sociedad estaba de su lado. No hay nada peor visto que una mala madre. Me importó una mierda. Empecé a hacer lo que me venía en gana. Lo primero, volver a casa cuando me apetecía, o simplemente no volver en semanas. Por suerte siempre he tenido un trabajo. Se ve que eso fue algo que de forma innata tomé como necesario. No se puede negar que además de tener suerte y estar en un trabajo que me gustaba, en seguida di síntomas de ser una persona inteligente. Los que me rodeaban no tardaron en darse cuenta y poco a poco me iban dando tareas de más responsabilidad. Empecé como secretaria en la productora de un amigo y acabé encargada de la producción de las películas que hacían.

            El divorcio fue un mero trámite. En realidad llevábamos divorciados desde hacía tiempo. Fue una manera de dejarle claro a Gastón que ya no iba a volver nunca más. Que no quería que me llamase. Que iba a seguir otro camino.

            Las últimas veces que lo había visto por compasión había accedido a quedarme alguna noche en su casa. Lo cual multiplicaba en mi interior mi odio hacia él y el niño. Por qué lo hacía. No lo sé. Quizás fuesen los últimos  resquicios de un sentimiento de culpa. De alguna manera Gastón había aprendido a utilizarlos en su favor inteligentemente. Eso a mí sacaba de quicio. A él esto le bastaba, vivía en un mundo que no existía. Asido a una esperanza vacía. Vivió así durante años y mira que le di razones para que me dejase. Y sí, también intenté dejarlo yo, pero, no había manera. Me decía que se iba a suicidar. Qué me importaba a mí. No hubiese sufrido lo más mínimo si se hubiese matado, pero, no lo hacía por él, lo hacía por mí. No quería tener que cargar con el niño. Así que tuve que esperar al momento idóneo. Pasó tiempo es cierto. Pero como digo yo ya vivía mi vida hacía tiempo. Quien vivía por voluntad propia sumergido en una mentira era Gastón.

            Cuando le envié la solicitud de divorcio llevaba ya un par de años en tratamiento psiquiátrico. Por supuesto, intentó culpabilizarme de su situación. No estaba loco, pero, estaba deprimido. El médico le recetó pastillas que el tomaba porque sino decía que los edificios temblaban y los pasillos se torcían. Me llamaba a veces para contármelo, para que fuese a protegerlo. Yo le decía que se tomase las pastillas, que estaba de viaje.

            Las pastillas y el psiquiatra me ayudaron  a tomar la decisión definitiva. Sabía que con un poco de control Gastón sería incapaz de cometer una locura. En el fondo era un cobarde. Sólo un acceso de impotencia le hubiese llevado a cometer una estupidez. Las pastillas lo mantenían atontado, inerte. Esto era suficiente para que no pensase en la muerte. Por cierto. Tampoco pensaba en la vida.

            También tenía un nuevo compañero de piso. Lo conocí de pasada una de las últimas noches que pasé en aquella casa. Era un tío bastante atractivo. Gastón y él no dejaron de discutir en toda la noche a propósito de la mejor manera ponerle parquet al suelo sin tener que abandonar  la casa. También la aparición de Lukacs fue importante para que tomase la decisión. Ya no estaban tan solos.

            Creo que me he pasado un poco escribiendo.

            Ya se apañará Lukacs para que todo cuadre.

 

 

 

Gastón el narrador escribe en su blog (sueño#1) Sueño de cocodrilos

 

            El otro día soñé con mi lugar de trabajo. Fue un sueño extraño, el lugar se había convertido en una mezcla de museo natural o zoológico con animales vivos en la zona del patio. Luego habían remodelado todas  las salas y estaban llenas de gente, los departamentos habían cambiado de lugar y en una de las salas había un mapa mundi enorme repartido por las mesas. El mapa tenía agujeros y si metías boli por el agujero se encendía una luz y obtenías una explicación sobre la zona geográfica que habías seleccionado.

            En mi sueño no vi a P., ni a P.A, ni a B., a pesar de que intuía su presencia y de que me pasé por su sala, que por cierto, también estaba llena de estudiantes, de vida… Luego fui a buscarte, los ascensores eran como cadenas con un platillo sobre el que tenías que subirte a todo prisa si no querías que se te llevase por delante y que tenías que parar dándole a un botón que estaba en la pared de enfrente. Te la jugabas cada vez que querías coger el ascensor. Al final desistí y bajé por las escaleras. Fue entonces cuando bajé al patio. Había bajado demasiado porque la planta en la que estabas era la intermedia, así que tuve que ver la manera de subir. Había unas rampas laterales pero para llegar hasta ellas tuve que atravesar una zona de hierbas altas donde, en un principio no me di cuenta, se camuflaban animales, reptiles seguramente, sobre los que tuve que andar controlando mi terror. Ahí acabó mi sueño.

 

 

 

 

Lucinda Blog#1

 

La primera impresión ha sido bastante buena. Es una chica guapa. Julieta se llama. Un buen par de pechos, aproximadamente como los míos. Un culo bien puesto. Como el mío y una cara muy peculiar, con algunos rasgos indios, norteamericanos. Es pelirroja. No tendrá problemas con la depilación. Yo sí los tengo. Soy morena.

Hemos quedado en una cafetería y a pesar de lo que yo creía hemos estado hablando de cosas la mar de interesantes. Además de guapa es culta, como yo. Ha estudiado historia y ahora quiere estudiar filosofía. ¿Para qué? Le he dicho. Me ha contestado: estoy hecha un lío.

 Vive con sus padres. En una casa en las afueras. Tendrá unos siete u ocho años menos que yo. 23 o así.

No me ha dado la sensación de que fuese lesbiana. Ha reaccionado de forma extraña cuando he intentado tocarle la mano que había dejado sobre la mesa, al lado de la taza de café. La ha apartado lentamente. Ha seguido hablando como si nada. Ha desviado la mirada hacia la ventana para esconder su rubor. Quizás ni tan siquiera ella sepa que es Lesbiana

 

 

Julieta Blog#1

            Ayer quedé con la novia de Lukacs. Al poco de estar hablando con ella me acarició una mano. La aparté disimuladamente. No quería darle a entender nada extraño. Le he comentado a Lukacs que sí, que su novia es lesbiana.

            He de admitir que la novia de Lukacs es muy guapa. Es una morena que impone. Con un cuerpazo y con unos ojos y un pelo negro.

Al rato de intentar tocarme la mano me he levantado y he ido al baño. Ella me ha dicho que me acompañaba. Le he dicho que no hacía falta, pero, ella ha insistido y yo he tenido que decirle con un tono algo cortante, que no. Se ha sentado y se ha esperado a que volviese. En el baño me ha costado orinar. Estaba algo nerviosa. No sé por qué.

 

 

 

Gastón y Telmo

 

          Telmo, cambia de canal.

          Estoy viendo Perdidos.

          Por eso, cambia de canal.

          Estás leyendo… jo, qué más te da.

          Esa serie te pone nervioso y todas las noches tienes pesadillas, ponte el video que hemos alquilado.

          No, cuando acabe la serie.

          Telmo, no me hagas levantar.

          Papá, por favor, cuando estoy con Lukacs la vemos juntos y nos divertimos mucho, ven a verla conmigo.

          Lukacs es húngaro y ve las series para hablar mejor español. En realidad no le gusta nada esa serie. Me lo ha dicho.

          Mentiroso.

          Telmo…

          Jo, pues me voy a mi cuarto.

          Entonces, ¿Por qué me has hecho alquilarte las pelis?

          Para verlas después de la serie.

          Pero si la serie te pone nervioso y después por la noche te despiertas chillando, y si no, te meas en la cama…

          No es por la serie…

          No,  ¿y por qué es?

          Echo de menos a mamá.

         

         

          Esta si que es buena. ¿A mamá? Pero si en los últimos seis años la habrás visto, como mucho, cinco veces. Y a lo largo de tu vida no llegara a veinte. No sabes ni quién es. Casi nunca te ha dirigido la palabra… No me lo puedo creer. Qué quieres fastidiarme la noche. ¿Eso es lo que quieres?

         

          Que la hecha de menos, dice.

          Es que es verdad.

          ¿Pero qué estás diciendo, Telmo? Si llevas años sin preguntarme por ella. ¿qué me estás diciendo?

          Que la echo de menos.

          No me lo puedo creer, no me lo puedo creer.

          Papá no rompas el sillón, siéntate, pongo la peli, no te preocupes.

          Que no rompa el sillón, ¿cómo no voy a romper el sillón…?

          ¿Do-dónde vas?

          Me voy  a dar una vuelta.

          Me vas a dejar solo.

          Tú que crees, ¿ves a alguien por aquí?

          Y, ¿puedo ver la serie?

          Puedes ver lo que te de la gana…

 

 

Donald y Lucas

 

          Donald: Esa perra no te dejará hacer jamás lo que te planteas. Está demasiado acostumbrada a vivir dentro del parque. Cerca de la jaulita. ¿Qué se le ha perdido fuera? Por mucho que te quiera en cuanto se lo digas te morderá las patas. Te obligará a elegir, y cuando lo hagas, lo que hayas elegido no servirá de nada porque ella seguirá convencida de que ella y tú tenéis que seguir el mismo camino. Es decir el de ella.

         

          ¿No dices nada?

          No puedo, me acabas de cortar la digestión. Se me han subido lo huevos a la garganta y tengo unas ganas incontrolables de tirarme al lago y hundirme.

          Ves, eso sí que lo puedes hacer. Está dentro de lo razonable. También puedes obsesionarte con que estás enfermo y al final creértelo y morir por ello. Cuando vea que estás a punto de morir quizás empiece a ver las cosas de otra forma. Quizás te acepte como eres antes de que mueras, aunque quizás no, y prefiera que mueras a aceptarte como eres.

          Joder…

          La vida no es fácil amigo. Qué creías que esto es como ir a la Universidad.

 

 

Julieta queda con Lukacs

 

          No cuentes conmigo para esta historia.

          ¿Qué dices Julieta? Me lo prometiste. Sabes que es la única salida que tenemos para que lo nuestro eche adelante.

          Para que lo nuestro eche adelante lo que necesitamos es que tú quieras echar hacia delante y que te dejes de hacer jilipolleces.

          No son jilipolleces. Es algo muy importante para mí.

          ¿Importante? ¿Por qué es tan importante?

          ¿Tú me conoces tanto como dices que me conoces?

          Eso creo

          Y, ¿qué es lo más importante para mí?

          ¿Escribir?

          Muy bien…

          ¿Pero, que tiene que ver esto con escribir?

          ¿Qué tiene que ver? Todo. ¿No te das cuenta? Gracias a esto estoy escribiendo.

          No, estamos escribiendo nosotros.

          Te equivocas, vosotros vivís situaciones que yo he predeterminado, yo las he creado, sin mi nada de todo esto estaría pasando. Soy el creador de la historia. La única diferencia es que mi escenario son personas reales que interactúan. En vez de inventar personajes y situaciones, sólo invento situaciones. Luego, según se van desarrollando las cosas voy tomando decisiones para concretar la historia.

          Y, ¿cómo va la historia de momento?

          Creo que está resultando muy interesante. Creo que estoy descubriendo cosas de las que no era consciente.

          No estarás ocultando algún plan secreto.

          ¿Un plan secreto? ¿A que te refieres?

          No sé, Lukacs, eres un tipo lleno de recovecos, y me parece demasiado sencillo que hayas montado todo esto por el simple hecho de que llevas un año de sequía creativa. ¿Seguro que no hay nada oculto detrás de todo esto?

          Vale, si no confías en mi, más vale que abandones este proyecto.

 

 

Gastón el narrador del otro lado del agujero

 

          No veo la razón. Por qué me habéis tenido que dar esa noticia.

          No podemos hablar sin predecir el futuro. Siempre estamos hablando de futuro. Cuando estás con nosotros estás en el futuro. Luego vuelves a tu casa y aunque creas que es el presente, es el pasado.

          Ya… Por eso las calles están decoradas como si fuese Navidad.

          No exactamente. Han decorado las calles como si fuese Navidad porque estamos haciendo pruebas nucleares y los habitantes de nuestro planeta están más distraídos en estas fechas. Aunque, en realidad, estamos en pleno Verano.

          A lo mejor estamos en el cono Sur. Allí la Navidad es en pleno verano.

          No, el cono Sur ha desaparecido.

          ¿Cómo…? ¿Ya no queda nadie por allí?

          Está lleno de agua.

          Vaya… ¿Y cuándo sucedió?

          No te puedo decir cuándo, sólo lo que ha sucedido.

          Muy bien, tengo bastante por ahora, quiero volver al pasado.

          Sabes que no puedes decidir sobre esto. Tienes que esperar a que suceda. Encontrar la puerta. Cuando menos te lo esperes desaparecerás y también volverás a aparecer.

          Volveré a hablar contigo.

          ¿No lo sé? Es poco probable, pero no imposible.

 

 

Lukacs escribe sobre el experimento de la tela asfáltica en su bloc de notas

 

            Esta nueva forma de literatura me está sacando del atolladero, de la tierra yerma creativa en la que me había adentrado. He consultado con algunos amigos y me han comentado que ellos también están utilizando este método. Escribir colectivamente. La diferencia con ellos es que ellos trabajan entre escritores, yo trabajo con la gente, dejo a la gente que viva y que sea su vida la que vaya gestando la historia. Ellos parten de la ficción, yo, de la realidad. Moldeo la realidad. La elaboración de mi historia marcará a sus personajes. Les dejará secuelas, recuerdos, experiencias que pasarán a formar parte de su subconsciente. Esta es lo que los diferencia de un escritor. El escritor inventa, mis personajes respiran. Yo mismo he dejado de ser un escritor. La ficción se ha instalado en mi vida. Mi vida es ficción, ficciono mi vida. Construyo escenarios voluntariamente para pasar por ellos. Son como trampas. Quiero ver como me desenvuelvo, quiero saber dónde está el límite, hasta dónde puedo llegar. Cuánto dolor, sufrimiento o alegría soy capaz de aguantar en pos de la historia. En realidad estoy transcribiendo al papel la supervivencia de un grupo de personas, la diferencia es que yo soy el moderador de una porción de sus vidas. Además del azar o del caos, hay alguien más que les guía, ese alguien soy yo. Los estoy llevando a lugares que quizás nunca hubiesen visitado. ¿Está esto bien, está esto mal? No es acaso esto lo que hacen diariamente multitud de personas con el destino de otras sin tener ni tan si quiera la voluntad de escribir una novela, persiguiendo quizás, únicamente, el poder vender algo más de ese producto que hará más feliz a la humanidad. Además yo no engaño a nadie. Todos saben lo que están haciendo. Lo que no quiero es que descubran lo que están escribiendo los unos de los otros. No quiero que la interacción llegue hasta este punto. De momento no. No quiero que se rompa la baraja. Quiero que la reflexión que les pido les haga avanzar hacia aquello que no ven o que consideran obvio. No quiero la verdad de algunas cuestiones impidan que la historia avance. En este sentido yo soy el único guardián, el único responsable. El que tendrá que aguantar el peso de todo. Por supuesto para que esto sea así, voy traduciendo las intervenciones de cada uno de mis personajes al húngaro. Sé que no caerán en esto y que será imposible que encuentren el blog. Sólo los húngaros podrán leerlo. Ninguno de mis personajes habla en húngaro. No podrán descubrir el blog. A sus nombres también les he dado un toque húngaro, y el mío simplemente lo he cambiado. Por lo tanto esto que leéis en realidad es como si fuese húngaro para mis personajes. Vosotros lo entendéis, ellos no. Ellos sólo podrán leer el blog cuando la propia historia lo pida. Cuando en él haya suficiente material como para que progresivamente cada uno de ellos vaya tomando conciencia de sus intervenciones y de las de los demás. Sólo en ese momento les daré la llave. ¿Quién será el primero? No lo sé. Sólo lo sabe la propia historia.

 

 

 

Gastón. Blog#2

            Los edificios temblaban, sí los edificios temblaban y los pasillos se doblaban. No sólo me pasaba cuando estaba con ella. No es cierto, por mucho que Lukacs lo diga. Me pasaba incluso estando solo. Me acostaba, cerraba lo ojos y a los pocos minutos percibía el temblor del edificio. Desde aquel día empecé a pensar que también los edificios están vivos, que se van desplazando o consumiendo o desintegrando. Algo que creemos tan sólido, en realidad es efímero como nosotros.

            Cuando llegaba a estas conclusiones me entraba literalmente un ataque de pánico. Me tenía que levantar porque no podía respirar muy bien. Me habían recetado unas pastillas pero no siempre las tenía al alcance de la mano. Tenía que ir al cuarto de baño. Abrir el botiquín. Era toda una aventura. A veces mi hijo se despertaba y me veía tirado en el suelo del pasillo arrastrándome, agarrándome al suelo como si me fuese a volar. Me preguntaba el niño que qué me pasaba. Le respondía que el pasillo se doblaba. Que se fuese a la cama. Le chillaba. Telmo acababa obedeciendo y yo acababa llegando al cuarto de baño.

 

El otro lado del agujero de Gastón el narrador

 

          Yo no sé por qué no cortamos el suministro ya, sabemos que no hay esperanza. ¿Para qué seguimos recibiéndolos y advirtiéndoles, si no saben o no pueden hacer nada?

          No es tan fácil, nosotros también tenemos una función. Estamos más ligados a ellos de lo que piensas.

          ¿Qué quieres decir? ¿Que no podríamos vivir si ellos desapareciesen?

          NO exactamente, podríamos vivir pero perderíamos algo muy importante que nos caracteriza.

          Ah si, ¿el qué?

          La deidad. Ahora somos como dioses. El día que desaparezcan no seremos más que nosotros mismos. Seguramente las guerras empezarían de nuevo, en poco tiempo. Entonces sí que sería nuestro fin.

          No puedo creer que dependamos de seres tan insignificantes.

          Somos ellos en otra dimensión o en otro punto del espacio tiempo.

          Entonces por qué pensamos que estamos más desarrollados que ellos.

          ¿Quién lo piensa?

          Yo, podemos ver su futuro.

          Lo vemos precisamente por que somos más primitivos. Por que aún podemos ver y por que aún podemos utilizar nuestros sentidos.

          Quieres decirme que ellos tienen los sentidos muertos.

          Digamos que han perdido el olfato. El oído, pero sobre todo lo que han perdido es la capacidad de simbiotizarse con el entorno, han perdido de vista lo orgánico de las cosas, y por eso están condenados a fracasar. Nosotros sólo podemos enseñarles el resultado de sus fracasos. No podemos enseñarles la solución.

          Deberíamos cortar el suministro. Tapar los tubos, son agentes contaminantes. Estoy seguro que más de uno de nosotros ha estado tentado en desaparecer con uno de ellos para saber que es lo que se siente al otro lado.

          Al otro lado no hay nada para nosotros. Nada bueno.

          Eso no lo sabemos.

          Venimos de allí, estuvimos allí y retrocedimos, no lo olvides. Fracasamos como ellos están fracasando.

          Pero ahora estamos aquí.

          A costa de la muerte de millones. Siempre pesará sobre nuestras conciencias este hecho. Somos los privilegiados que sobrevivieron al fin del mundo. Estamos aquí de milagro, podríamos haber desaparecido, igualmente.

          Tengo mis dudas.

          Eres libre de tenerlas. Pero sé consciente de que al otro lado no encontrarás nada que no sepas o hayas vivido ya. Has estado allí, hace mucho, mucho tiempo. Está grabado en tus genes.

          Si hay un camino en doble sentido, nadie podrá impedir que sea utilizado.

          No nadie podrá impedirlo, pero abrir el camino hacia ellos tendría repercusiones definitivas. Quien decida ir al otro lado, debe ser consciente de ello.

 

 

Julieta # BLog 2

 

            Lukacs me pide que siga escribiendo sobre las sensaciones que me produjo charlar con su amiga lesbiana.

            La verdad es que no experimenté gran cosa. A mí siempre me han gustado los tíos. Hombres como Lukacs, algo fríos y distantes. Hombres que saben manejar los tiempos, que saben como provocar e incentivar el deseo. Esconder sus cartas, esto es lo que me pone a cien.

            Lukacs me pide que escriba con total libertad, que no piense que él pueda leer lo que voy a escribir. Que no tema hacerle daño o desentrañar mis debilidades. No sé como quiere que haga esto. Hay cosas que nunca deberían salir de la esfera de lo privado. Hay ideas, sensaciones y sentimientos que sólo me pertenecen a mí y que moriré con ellas dentro, sin que hayan sido transmitidas a mis semejantes. Pero Lukacs es persuasivo, y  mí, en el fondo me gusta satisfacerle. En el fondo no sé lo que busca, pero creo que le voy a dar lo que quiere. Y lo que quiere, sea por la razón que sea, es lo siguiente:

            En cuanto vi a Lucinda, hubo algo que se revolvió por dentro. No sé, fue algo que no me esperaba. Me senté e intenté tranquilizarme. Pedí una tila. Ella pidió una cerveza y encendió un pitillo. Me dijo, lo estoy dejando. Ya, le dije, como todas. Sí de verdad, me dijo, llevo un año queriendo dejarlo seriamente, pero, hoy, al verte me he puesto nerviosa. Ya…Me he apuntado a pilates y nado dos días por semana. Estoy poniéndome en forma. ¿Qué edad tienes? 31. ¿Y tú? 23, yo no hago deporte, no me gusta. Tienes suerte. Tienes un cuerpo privilegiado. ¿Cómo lo sabes? No hay más que mirarte.

            En ese momento, no había logrado tranquilizarme, así que me pedí una cerveza. Estábamos en un café del centro. Había tenido que coger el coche para llegar a la ciudad. Fui directa a un parking. La ciudad estaba animada. El otoño acabada de imponerse al verano. Casi todos habíamos sacado nuestras chaquetas o sueters finos. Lucinda me miraba fijamente a los ojos. No podía saber qué era lo que buscaba. No podía saberlo. Por supuesto no podía hablar de Lukacs, era una de las premisas que había acordado con Lukacs. Sin embargo, ella sí que empezó a hablar de él.  Me dijo:

 

          creo que me está engañando. No estoy segura, pero lo creo. No hay manera de que se venga vivir conmigo. Siempre está con la excusa de la reforma de la casa de su amigo Gastón. Odio a Gastón, es un mequetrefe.

          ¿Has probado a contratar un detective para seguirlo?

          No nunca se me había pasado por la cabeza. Aún no he llegado a ese punto de paranoia.

          Yo, si tuviese la más mínima sospecha lo haría.

          ¿Sí?

          Sí, no me gusta que me engañen. Es una de mis reglas de oro.

          Y, ¿lo has hecho alguna vez?

          No, nunca.

         

         

          Y, tú, ¿de qué conoces a Lukacs?

          Coincidí el año pasado con él en un taller de escritura.

          ¿También te gusta escribir?

          Eso pensaba el año pasado, al finalizar el curso, decidí dejar el taller. Dedicarme a acabar la carrera. Centrarme en la videocreación que es lo que en realidad me importa y me motiva.

          ¿La videocreación?

          Sí, bueno, es una tendencia bastante novedosa. No tanto ahora, ya. No sé, es una nueva forma de expresión, a través de grabaciones en video, como una especie de poesía visual en movimiento. No sabría como explicártelo mejor. Tendría que enseñarte algo de lo que he hecho.

          Ah, pues sí. Me gustaría ver algo de lo que has hecho.

          Bueno, no estoy muy segura, depende. Tendría que conocerte un poco más. Saber más de ti. No quiero aburrirte.

           No creo que me aburra, la idea, en principio, me parece interesante.

          Es que lo que a mi me interesa para muchos resulta banal. Sin embargo, para mí, es hermoso.

          Me tienes intrigada. Ya me advirtió Lukacs que eras rarita.

          Todos los amigos de Lukacs son raros.

          Todos no…

          Y tú, ¿a qué te dedicas?

          Soy cocinera.

          ¿De verdad?, qué interesante. Yo en cierto modo me considero una cocinera.

          Sí, ya me conozco ese rollo del paralelismo entre el arte y la cocina.

          Y, ¿no crees en él?

          Mira, yo creo en muy pocas cosas, pero en lo que menos creo de todo es en los paralelismos que establecen los sabios. Yo cocino, y punto, de arte no tengo ni la más remota idea. Pero eso sí, si un día pruebas el arroz con col y bacalao que hago quizás empieces a creer que existe otra dimensión gustativa.

          Pues estaría encantada de probarlo.

          Pues ya no nos queda más que concretar un intercambio: tú te traes un dvd con algunas de tus videocreaciones y yo te hago un arroz con col y bacalao. ¿Qué te parece en mi casa el lunes a mediodía, que es el día que libro?

 

 

 

Lucinda # BLog 2

            La invité a comer el lunes siguiente por la tarde. Hacía un día caluroso para ser otoño. Vino con un vestidito muy mono. Yo no me creía que fuese simplemente la amiga de Lukacs. Conociendo a Lukacs, sabía que pocas amigas podía él tener sin haberse acostado con ellas, aunque sólo fuese una vez.

            Pero la chica me gustó. Lukacs me había pedido que participase en este estúpido juego. Lukacs me quería hacer creer que ella era lesbiana y que necesitaba un apoyo de alguien más maduro con quien atreverse a definir su identidad sexual. Menuda estupidez, sólo a una persona como Lukacs se le podía ocurrir una majadería del estilo.

            Yo no sabía si la chica era lesbiana, pero lo que si que me propuse fue llevar al límite esta experiencia y descubrir, de una vez, hasta que punto, a mí, me atraía mi propio sexo. En este sentido Lukacs me lo había puesto en bandeja. Pensé en la pobre chica, pero poco, y en que más le valía tener alguna tendencia lésbica, porque si no, lo iba a pasar algo mal.

            Como digo llegó con un vestidito veraniego. Al pelo para el día que había salido.

            Yo vivo en un ático. Una casa con una terracita donde los días de sol es un lujo estar.

            Le pregunté si quería tomar algo y me respondió que una cerveza.

            Saqué unas olivas para acompañar y nos sentamos mirando el horizonte quebrado. Comenzamos a hablar:

          He estado pensando en nuestra conversación del otro día y hay algo que me gustaría pedirte. Si no te importa.

          Depende de lo que me pidas.

          Es algo un poco íntimo, pero, he llegado al extremo de necesitar decírselo a alguien, de buscar ayuda en alguien. No quiero tener que pagar por ello. Prefiero que quede en el ámbito de lo privado, que sea algo discreto, accidental. Me entiendes.

          No, en absoluto, no sé de que me estás hablando… Puedo tomar otra cerveza.

          Sí… claro.

         

          Toma.

          Qué bien se está aquí.

          Sí, es todo un lujo.

          Y, ¿cómo has acabado de cocinera?

          Fue algo que siempre tuve claro. Desde pequeña quería ser como mi abuela primero y luego como mi madre. Ambas cocinaban muy, muy bien, de hecho el arroz con bacalao y col es una especialidad de mi abuela.

          Qué suerte, tener las cosas tan claras de tan joven.

          Sí, es toda una suerte.

          Se puede decir que no he perdido el tiempo. En este sentido por lo menos, claro…Pero, perdona que insista. Necesito pedirte algo.

          ¿Crees que es el momento? Apenas nos conocemos. Quizás sea un poco pronto…

          Mujer, para echarle un vistazo de vez en cuando a Lukacs y decirme si tiene o no una amante, no hace falta que seamos íntimas.

          Ah, ya… claro, esto, no… La verdad, no hace falta…Era eso… Claro…Le echo un vistazo, sí, un vistazo y te digo…Claro.

 

 

Lukacs y Gastón

 

          El ayuntamiento debería pagar a ese tío para que se pasease por la ciudad en bicicleta todo el día.

          Qué cosas tienes Lukacs. ¿Y eso por qué?

          Porque la belleza debe ser reverenciada. Y ese hombre es muy bello.

          Sí, ahora que lo dices, es muy hermoso.

          Sí, no hay forma de dejar de mirarlo.

          Sí, a mi también me pasa.

          Es que es perfecto…

          Sí, te anima el día.

          Joder se está yendo… Dile que no se vaya…

          Lukacs, tranquilízate, ¿qué te pasa? Esto no es normal.

          No lo sé, creo que tiene que ver con la tela asfáltica.

          ¿Qué le pasa la tela?

          Creo que no está pasando lo que debería pasar.

          Y, ¿qué debería pasar?

          No lo sé, pero debería pasar algo que no está sucediendo.

          A lo mejor nos podrías dejar ver lo que estamos escribiendo cada uno de nosotros. Quizás así suceda algo.

          Sí puede que tengas razón. Lo voy a meditar, en cuanto lo tenga claro os mandaré un mail y os diré algo.

 

 

Gastón habla con Lukacs del blog.

 

          Quiero que borres el blog. No quiero que mi hijo lea lo que su madre ha escrito sobre él. Y ¿cómo que una puta me ha chupado la polla? ¿Estás loco?

          Pero, ¿es verdad lo que dice?

          ¿Quién?

          Tu mujer, ¿quién va a ser?

          Pues cualquiera de las dos, las dos mienten, pero…pero ¿Cómo va a ser verdad lo que dice mi ex? Se ha vuelto loca, eso es lo que es verdad… Y de la puta mejor ni mencionarlo.

          Pues entonces contéstale.

          ¿A quién?

          Pues a tu mujer, ya que lo de la puta dices que no quieres ni mencionarlo.

          Pero, a ver si lo entiendes, es que yo no quiero contestar a nadie, lo que quiero es que borres el blog y que mi hijo no se entere de nada.

          Tu hijo ya lo ha visto, es más maduro e inteligente de lo que crees.

          Que ya lo ha visto, ¿cómo que ya lo ha visto?

          Lo que oyes, que ya ha leído lo que su madre opina de ti y de él y está la mar de tranquilo.

          Pero, cómo puedes haber dejado al niño que lo leyera, le vas a causar un trauma.

          A tu hijo, sea por la razón que sea, no le afecta lo más mínimo lo que su madre opine de ti o de él. Eso es algo que salta a la vista. Prefiere cualquiera de mis novias o amantes a su madre. ¿no te has dado cuenta, coño?

          No, no me he dado cuenta. No me he dado cuenta, no. Quiero escribir mi entrada en el blog, ¿puedo escribirla ya?, ¿puedo?

          Sí mándamela al mail de siempre.

 

 

Gastón. Blog#3

            Por primera vez Lukacs me ha dejado ver el blog.

            Yo nunca he estado con una puta y sobre todo, nada de lo que ha dicho mi exmujer en este blog es cierto. Nada. Siempre fue una madre ejemplar, quería a su hijo y me quería a mí, con locura. Hasta que tuvimos al niño vivimos momentos plenos en nuestra relación sentimental, luego, es verdad, las cosas cambiaron, pero nunca se mostró distante o fría con respecto a nosotros. Viajaba mucho por cuestiones de trabajo pero siempre estaba llamándonos y enviándonos regalos y postales. El niño se ponía la mar de contento cuando su madre le mandaba algún juguetito o le escribía algunas letras en la contra de una postal.

            Nada es cierto, nos quería mucho, mucho.

Y una cosa más, nunca me ha chupado la polla una puta, nunca.

 

 

Silvana. Blog#2

No sabía que Lukacs iba a dejar que mi hijo viera todo lo que he escrito en este blog. Quizás debería haberme cortado un poco, pero, qué digo. No, creo que es mejor no andarse con remilgos. Esto me está sirviendo para dar el paso definitivo. Para por fin quitarme todo el peso de encima. Me siento cada vez más ligera.

Hijo mío, lo siento, nunca te he querido. Tampoco he querido nunca a tu padre, nunca. Fue todo un error desde el principio. Todo. Pero ahora estás vivo, esto es lo importante, encuentra gente que te ame de verdad. El amor no se puede forzar, ni siquiera el de una madre por su hijo, búscate otra madre. Si te gusta tu padre, quédate con él, pero, si tampoco te gusta, búscate otro padre, no tengas miedo. Lo importante es encontrar gente que te haga feliz.

 

 

 

Patricia. Blog#2

Luckacs me ha dado la clave para poder entrar en el blog y leer todo lo que los participantes hemos escrito.

La primera cosa que quiero dejar clara es que yo no soy una puta, soy un puto, es decir un transexual.

La segunda, que sí que le chupé la polla a Gastón, pero que lo hice de gratis. No le cobré nada, así que si que tiene razón en decir que él nunca ha estado con una puta, o puto, en este caso, cuando le chupé la polla no lo hice por dinero, lo hice porque Gastón me gustó desde el momento que lo vi entrar por el bar, por si no había quedado claro.

En tercer lugar, Gastón, y esto te lo digo a ti, estaré dentro de dos días en el parque central sentada en una de las mesas que hay en una pérgola. Allí te espero. Tomando una cerveza. Como parece ser que no te acuerdas de mí, seré aquella que verás junto a dos perros que le siguen a todos partes. Ellos dicen que son mis perros guardianes. Yo no lo sé, se llaman Lucas y Donald. Creo que ambos están atravesando una crisis sentimental con sus respectivas parejas, el uno quiere saltar la valla y el otro tener perritos. Si vienes te los presentaré, son muy divertidos.

 

 

Gastón el narrador

Mi médico me dice que voy mejorando, que me está yendo bien esto de escribir la tela asfáltica de Lukacs, me está haciendo ejercitar las meninges. Es la primera vez desde hace años que tengo un objetivo en la vida. Sólo por esto ya vale la pena. Me estoy esforzando por sacar la mierda que tenía en mi interior, me estoy esforzando por ver, por abrir los ojos. Incluso he vuelto a la piscina. Aún así aún me asaltan las crisis de pánico. Pánico irracional a la muerte. No sé de dónde me viene este pánico. Es como si de repente todo se detuviera y una voz me recordase: pero que te crees, que tú no vas a morir. Tú sí vas a morir, morirás como cualquiera de los demás, nadie se salva, tú tampoco, la vejez y la enfermedad es el camino, después viene la muerte. Quizás antes. No lo puedo soportar. Cuando me pasa esto no lo puedo soportar, me doy cuenta de que todo lo que hago no es más que aire. No logro darle a todo esto un peso mayor cuando pienso en la muerte. No sé como la gente puede encontrar ese punto de aguante para no dejarse llevar por la desesperación. No lo entiendo. Estamos mucho más cuerdos de lo que deberíamos estar en realidad. No sé cómo hemos logrado conseguir una sociedad racional teniendo detrás lo que tenemos. No lo sé. No sé cómo tanta gente puede vivir sin mirar… Pero basta, ya estamos de nuevo, este es el camino, este es el camino reflexivo que me lleva a la destrucción de todo. En realidad fui yo quien destruyó mi relación, ¿cómo iba a amar a alguien sabiendo que en cualquier momento iba a morir? Aún así me casé con ella y tuve un hijo, pero esto, no hizo más que agrandar el problema y ella tuvo que irse. El niño se quedó porque mi amor hacia él era diferente, había sido impuesto por la naturaleza… Debo volver a la Tela cualquier otro razonamiento no me lleva a ningún lado.

 

 

Lukacs y Patricia en el banco de los monos

 

          ¿Has leido lo que las chicas dicen de ti?

          Sí, claro que lo he leído, si no, ¿cómo voy a hacer el blog?

          Sí, es verdad, y qué piensas hacer.

          Nada.

          ¿Nada? Pero si Lucinda quiere que Julieta te espíe y además lo escribe en el blog y sabe que lo vas a leer.

          Muy lista la chica. Y qué me importa a mí.

          Pues no los sé.

          Nada, no me importa nada.

          ¿Nada de nada…?

          Nada, con el blog mi intención es que se conozcan, que entre las dos se den cuenta de lo que soy ya que por si solas no se pueden dar cuenta y que decidan, que se decidan de una vez.

          Me estás diciendo que estás con las dos porque ellas no se deciden.

          Te diré. Las mujeres, como tú sabes, no son tontas y lo saben todo y si están en la situación que están es porque quieren algo. El problema es que no saben lo que es, por eso las he juntado, para que entre las dos lo descubran.

          Pero, y tú, ¿Qué sientes?

          No lo tengo muy claro, desde hace tiempo tengo el corazón en conserva.

          Y, ¿otra cosa? ¿Ellas están leyendo el blog?

          No, son las únicas que de momento no tienen acceso. Quizás más adelante les dejaré que se relean y lo hagan dentro de un contexto determinado.

          Lukacs, eres todo un caso. No he conocido a nadie como tú. De verdad.

          Me lo tomaré como un piropo.

          Sí, mejor que lo veas así… Oye, te quiero pedir un favor.

         

          Lukacs, ¿me escuchas?

          Te escucho, ¿qué quieres de mí?

          Necesito que hagas venir a Gastón al parque. Ya sabes que me cité con él el otro día.

          ¿Y?

          No vino.

          Veré lo que puedo hacer.

          Gracias.

 

 

 

Telmo y la tela asfáltica. Blog#2

            Me lo estoy pasando realmente bien haciendo Kate surf con Lukacs. El profesor siempre le está riñendo porque es el más temerario. Siempre apura hasta la última corriente de viento. A veces lo vemos desaparecer a lo lejos. Al rato vuelve. Como si no hubiera pasado nada, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

            Después  del kate surf Lukacs me deja en casa. Me dice, me voy a ver a una amiga.

            En casa, normalmente está mi padre mirando la tele, como en la parra. Le doy un beso, como algo, cojo el monopatín y me voy a la plaza de la Virgen con mis amigos.

            Me compré el monopatín hace un año. Desde entonces voy con una panda de colegas rulando por la ciudad. He aprendido algunas piruetas. Voy a ser mejor patinador que esos jodidos norteamericanos…Qué bestias son. Cuando los veo por la tele no puedo entender cómo consiguen hacer lo que hacen. Aquí somos meros aficionados. Pero nos vamos a meter caña, vamos a entrenar a fondo.

            Cuando se hace la hora de cenar vuelvo a casa, ceno algo y veo la televisión. Después cuando me agobia lo que echan me voy a mi cuarto y juego con la consola hasta la una o las dos.

            Antes de meterme en la cama voy al baño, a veces veo a mi padre está tumbado en el sofá, dormido, con las luces apagadas y la tele encendida, el volumen muy bajito, casi inaudible. Entonces, me acercó y apago la tele.

 

 

Gastón habla con Lukacs

 

          Lukacs, esto me está matando, lo sabes ¿verdad? No puedes hacerle esto a un amigo, ¿lo has pensado alguna vez?

         

          Mi hijo me compadece, mi exmujer se inventa un pasado que nunca existió y un travelo quiere quedar conmigo… De verdad, no puedo más, ¿puedes borrar el puto blog?

          No.

          ¿Cómo que no?

          Como que no. Si tienes algo que decir, escríbelo, pero no me llores más, no lo aguanto.

          No lo aguantas, no lo aguantas, pues, yo tampoco te aguanto a ti.

          ¿Por qué? ¿Qué te he hecho?

          ¿Qué me has hecho? ¿Qué me has hecho?

          Sí, ¿qué?

          Llevas casi un año viviendo en mi casa y aún no has acabado la reforma, eso es lo que NO me has hecho.

          Sabes qué, Gastón. La reforma está acabada desde hace tres meses. Tú lo sabes, yo lo sé, Telmo lo sabe. Lo único que hago desde hace tres meses es hacer como que trabajo en la reforma. Así tú no me pides que pague el alquiler y yo no me voy.

          ¿Has acabado la reforma desde hace tres meses? Pero, pero, tú eres un, un cabrón.

          No te hagas el tonto Gastón. No te hagas el tonto. Me voy a dar una vuelta. Tómatelo como quieras, las cosas están como te las he contado. Si quieres que me vaya, no tienes más que decírmelo. Pero, por favor, no te hagas más pajas mentales…

          Pajas mentales, pajas mentales, no te vayas, he dicho que no te vayas. No me hagas salir a la calle en pijama. Lukacs, Lukacs. Mierda, cómo no acabes de hacer la reforma te mato, ¿lo sabes? Aunque sea lo último que haga te mato. Lo quiero todo acabado en un mes. En un mes, ¿me has oído? ¡Lukacs!

          ¡Mándame un mensaje con tu texto para el blog!

 

 

Gastón. Blog#4

            Esto es una encerrona. Eso es lo que es esto, ¿me oís? Tenéis que dejar de enviarle mensajes a Lukacs, tenéis que acabar con este juego. Lukacs, lo único que quiere es acabar conmigo y quedarse con mi casa y mi hijo y alejar a mi exmujer de mi vida. ¿Me oyes?, Lukacs, vale ya de juegos, borra este puto blog. Ya no tiene gracia. Tienes que acabar la reforma y dejarte de tonterías. ¿Me oyes? Después quiero que te vayas, que vuelvas a Hungría. En cuanto vuelvas a casa te lo voy a dejar bien claro.

 

 

Gastón. Blog#5

            Lukacs, me tienes preocupado. ¿Dónde te has metido? Han pasado tres días desde que te fuiste y no sé nada de ti. He intentado localizar a tu novia pero no ha habido forma. Telmo dice que tampoco sabe nada de ti y si sabe algo no ha querido decírmelo. Vuelve, no sabía lo que decía, estaba enfadado.

 

 

Patricia. Blog#3

            Hola, Gastón, te escribo porque ayer vi a Lukacs, está muy bien, te manda recuerdos. Me dio algo para ti. Me gustaría que te pasaras mañana por el parque central. Si vienes sobre las 18h de la tarde estaré en la pérgola. Ya te expliqué dónde estaba en el mensaje anterior. También estarán los dos perros que siempre van conmigo a todas partes. Te espero. Un beso.

 

Julieta. Blog#3

Cuando fui a casa de Lucinda creí que se me iba a echar encima. No paraba de mirarme las piernas. Me había puesto un vestidito. Nada más entrar en la casa me arrepentí. No comprendo que hace esta mujer con Lukacs, de verdad. Lo suyo son las mujeres, estoy  segura.

Me pidió que hiciese de espía. Que siguiese a Lukacs y que le informase con quién iba. Después comimos y más tarde pasamos al salón. Yo me senté en un sillón. Ella en el sofá. Estuvimos viendo alguna de mis videocreacines. Le gustaron mucho, pero yo no sabía qué pensar. Creo que a ella lo que le gustaba mucho era yo.

 

 

Lucinda. Blog#3

Volvimos a vernos una semana más tarde. Había estado siguiendo a Lukacs. Confirmó mis sospechas: Lukacs tenía una amante. Me dijo que los vio juntos un par de días. Pero tras el tercer día ya no los volvió a ver. Ni a ella ni a Lukacs. De hecho ya no ha podido volver a ver a Lukacs desde aquel día. Yo no he notado nada extraño. He hablado con él por teléfono esta mañana. Eso sí no lo veo desde hace un poco más de una semana. Cada vez nuestros encuentros se distancian más. Cada vez me preocupa menos. Hay un momento álgido para todo, cuando este momento se deja pasar, ya no hay forma de volver a alzar el vuelo, ¿eh, Lukacs?

Si este blog va a servirme de despedida. Adios Lukacs.

 

Lucinda. Blog#4

            He recibido un mail de Lukacs, en él me daba la contraseña para entrar en este blog. Julieta, no te he podido contactar, ¿dónde te has metido? No sé lo que te habrá dicho Lukacs de mí pero yo no soy lesbiana. Quedé contigo porque me lo había propuesto Lukacs, pero nada más lejos de mi intención el querer acostarme contigo. Que quede claro. Si quieres que te lo aclare en persona. Ya sabes dónde localizarme. Por cierto, ¿has visto a Lukacs?

 

Gastón. Blog#6

            Al final quedé con Cristina. Se llama Cristina. No, no es un travelo, a pesar de lo que ha dicho en este blog. Sí que es prostituta y parece ser que sí que me la chupó una noche que yo iba muy borracho. En realidad no me tenía que dar nada. Bueno sí. Me dio el juego de llaves de Lukacs. No, no le dijo dónde se había ido. Lukacs, vuelve, ¿dónde te has metido?

 

Julieta. Blog#4

            Lukacs, eres un cabrón. Mis padres te van a matar. Te he buscado por todas partes, nadie sabe de ti. ¿Dónde te has metido?

 

Lucinda. Blog#5

            Julieta, ahora lo comprendo todo. Sé que te parecerá extraño, pero me gustaría verte para hablar de todo esto. Llámame o envíame un mail.

 

Telmo Blog#3

            Ayer fui a hacer kate surf con Lukacs. Sé que estáis preocupados por saber dónde está y sé que aunque me preguntasteis yo os dije que no lo sabía. Sí que lo sabía pero él me había dicho que le guardase el secreto y yo se lo guardé.

            Me ha dicho que os cuente como ha sido la última vez que lo he visto.

            Bueno, esta mañana hemos ido a hacer kate surf. Ha sido un día especialmente ventoso. Estábamos bastante alejados de la orilla cuando Lukacs me ha dicho, me voy, le he preguntado, cuándo, y me ha dicho, ahora, recuerda contar todo esto en el blog, le he contestado, claro. Me ha guiñado un ojo y se ha puesto a surcar las olas hacia alta mar. Cada vez estaba más lejos, a los quince minutos había desaparecido. No sé cuanto tiempo puede viajar una persona con un kate surf pero espero que lo suficiente como para llegar a Formentera. Él no me lo ha dicho, pero yo creo que este era su plan.

            Cuando volví a casa entré sin hacer ruido. Mi padre no se dio cuenta de que había llegado. Oí unos gemidos que llegaban desde el comedor. Saqué mi móvil. Ahí estaba mi padre con una chica desnuda sentada sobre él. Los grabé un ratito y luego les envié a mis amigos una copia. Se rieron de lo lindo con la cara y los chillidos de la chica.

 

Gastón. Blog#7

            Lukacs, estoy preocupado, si has llegado Formentera, envía aunque sea un mensaje. He llamado a la guardia civil y no han encontrado ningún náufrago en los últimos días. Me encontré con Julieta y me ha dicho que se va con Lucinda a  buscarte. Sabes, me ha dado la impresión de que están enrolladas.

            Yo sigo con Cristina. He conseguido que dejase la prostitución y se ha vuelto a poner a estudiar. Telmo está encantado con ella.

            Por cierto, me debes dinero, te llevaste todo lo que tenía en la caja de mi cuarto. Y otra cosa, te has ido sin acabar la reforma.

            Te echo de menos.

 

 

El otro lado del agujero de Gastón el narrador

          Gastón, no te vayas demasiado lejos de mi, quiero aprovechar al máximo del tiempo que pases esta vez por aquí.

          Vale. ¿te han encargado algo especial? ¿estás haciendo algún estudio?

          No, en realidad. No. Quiero saber si hay manera de predecir el momento en el que sientes que vas a volver al otro lado.

          Pues normalmente sí, siento como que los edificios empiezan a temblar y que los pasillos se doblan. En cierto modo es como un ataque de pánico. Pero dura lo justo para no volverme loco. Si durase más de un minuto me daría un ataque al corazón.

          Me podrías avisar cuando veas que te está sucediendo, quiero viajar contigo al otro lado, creo que la única manera es que lo haga a través de ti.

          Pero, ¿sabes que eso puede ser muy peligroso?

          Sí, pero creo que vale la pena, creo que puedo ayudaros si viajo contigo, cambiar el curso de las cosas, evitar la gran catástrofe.

          Me parece una buena idea, te llamaré en cuanto note que empiezan los temblores.

          Muy bien, gracias.

 

Gastón el narrador

            Llevo semanas sin escribir.

            No se me ocurre ya nada que contar. Ni tan siquiera un sueño. Lo último que recuerdo es haber escrito es la experiencia de haber vuelto del otro lado del agujero con uno de sus habitantes agarrado a mi cuerpo. A mitad viaje se desvaneció como si fuese polvo de estrellas. No emitió ni un solo gemido. Se deshizo dulcemente. Sin rechistar. Desde entonces ya no ha habido más viajes al otro lado del agujero. Ni una sola vez. Tampoco he vuelto a sentir que los edificios temblaran o que los pasillos se doblaran. Se lo he comentado a mi médico. Me ha dicho que me he curado. Yo no le he creído. Él me ha contestado, pues así es.

            He salido a la calle. Hacía sol. He ido al parque central. Me he sentado en una pérgola y me he pedido una cerveza. Al llegar una chica acompañada por dos perros me ha dicho que si le importaba que se sentara conmigo. Le he dicho que no. Los chuchos se han sentado delante de mí. Mirándome fijamente. Ella ha dicho: quieren que los invistes a un bloody mary. ¿Los perros beben alcohol?, he contestado. Estos sí, ha dicho ella. Lukacs me dijo que te diera esto. Me tendió unas llaves. ¿Sabes dónde ha ido? No me ha dicho nada. Eres Cristina, ¿no? Sí y tú eres Gastón. He asentido con un moviendo de cabeza. He carraspeado y le he lanzado: ¿te apetece que vayamos al cine esta noche? ¿Qué hacemos con los perros? Me ha respondido. Los podemos dejar en mi casa con Telmo. Me ha contestado: Me parece una buena idea.

 

¿Fin? comentarios, sugerencias, anotaciones, acotaciones y ampliaciones a:

nestormirplanells@yahoo.es

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